Los nuevos radares de Valencia empezarán a multar a partir del lunes

Los nuevos radares de Valencia empezarán a multar a partir del lunes

La Policía Local termina las pruebas de calibrado y la transmisión de las imágenes para comenzar a tramitar las sanciones

PACO MORENO VALENCIA.

La próxima semana entrarán en servicio los dos radares de control de velocidad comprados por el Ayuntamiento y que se situarán en cuatro cabinas fijas colocadas desde mediados de noviembre en otros tantos túneles de la ciudad. La concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, confirmó este miércoles que los aparatos están a punto tras distintas pruebas de calibrado y transmisión de las imágenes.

El sistema es casi idéntico al empleado por la Policía Local con los dos radares portátiles que tiene en propiedad, aunque en este caso la transmisión se realiza a través de fibra óptica. «Hemos tenido que realizar varias pruebas y esperar a tener el aval de los servicios jurídicos», señaló la edil, quien mencionó las concejalías de Movilidad y de Procedimiento Administrativo, entre algunas con las que se ha tenido que trabajar de manera conjunta.

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Las cabinas de los radares están situadas desde noviembre en la entrada de los túneles de la avenida del Cid y la autopista del Saler, en la ronda norte sentido hacia el mar, y la avenida de las Cortes Valencianas, en el sentido de entrada. Menguzzato indicó que los aparatos se irán alternando y que incluso podrían controlar todo el ancho de la calzada en los dos sentidos en algunos casos.

De esta manera, los dos radares portátiles quedarían para los controles habituales que realiza el Cuerpo, aunque en zonas muy selectivas después de cubrir los cuatro túneles citados sin necesidad de agentes. Los grupos destinados a este cometido podrán ser destinados a zonas de ocio o accesos de la ciudad.

El motivo de elegir túneles se debe a que los pasos inferiores son los lugares urbanos susceptibles de sufrir los accidentes más graves. Menguzzato no concretó el día exacto del inicio de cobra de las sanciones, aunque desde que se colocaron las cajas en noviembre, los conductores pisan el freno al llegar a estos lugares, con lo que la medida se ha vuelto efectiva antes de su inicio.

No en vano, señaló que el propósito es «prevenir accidentes causados por el exceso de velocidad, pero tiene también una finalidad pedagógica». Las señales de advertencia ya están colocadas, aseguró la concejala, aunque tapadas porque todavía no se sanciona y todo lo que se han hecho hasta ahora son pruebas. «Destapar las señales será el indicativo para los conductores», señaló. El pasado año, como publicó este miércoles LAS PROVINCIAS, el número de accidentes de tráfico se redujeron en Valencia respecto a 2017, aunque no ocurrió lo mismo con los siniestros con víctimas, que aumentaron.

La instalación de los nuevos radares ha supuesto una inversión de 141.023 euros. En cuanto a los portátiles, los lugares habituales ahora son las marginales del viejo cauce, la ronda norte y el bulevar sur.

Las sanciones que figuran en las ordenanzas municipales son de hasta 750 euros para las infracciones leves, 1.500 para las graves y 3.000 para las muy graves. Estas últimas se imponen cuando se supera el 50% de la velocidad máxima permitida, que es de 50 kilómetros por hora salvo en algunas zonas.

Esto cambiará con la nueva ordenanza de Movilidad, ahora en periodo de tramitación. Las calles de un carril por sentido quedarán con una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora, lo mismo que las llamadas zonas de coexistencia o las zonas 30, donde además tendrán preferencia de paso los viandantes.

Esto supone por ejemplo reducir la velocidad en la avenida Burjassot o la avenida Reino de Valencia, donde la construcción de sendos itinerarios ciclistas ha dejado con un carril la calzada, en la segunda ubicación en dirección al centro. La previsión es aprobar la normativa antes de que acabe el mandato.

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