Cultura bloquea los permisos de otros tres proyectos de la Catedral desde hace años

Intervenciones en el Micalet, el Archivo y la supresión de un jardín siguen pendientes de la autorización para iniciar obras de rehabilitación

PACO MORENO VALENCIA.

Hasta tres proyectos de rehabilitación para la Catedral pendientes de permiso tiene sobre la mesa la Conselleria de Cultura, como son una intervención en el Micalet, otra en el Archivo y una tercera que afecta a la eliminación de un jardín junto a la Seo, que produce filtraciones de agua en los sillares medievales. El arquitecto Salvador Vila, responsable técnico de estas iniciativas, afirmó ayer que aguarda «desde hace años» a obtener la autorización a las obras.

Un día después de la denuncia sobre el retraso del visto bueno para intervenir en la Lonja de los Canónigos, la arcada renacentista que recae a la plaza de la Virgen, Vila replicó a la Conselleria de Cultura que tienen todos los informes necesarios para tomar una decisión desde 2014, rechazando de este modo el argumento de la Dirección General de Cultura y Patrimonio, en el sentido de que faltan estudios que justifiquen el proyecto de mejora de las vigas y el artesonado, así como la limpieza y consolidación de la fachada del siglo XVI.

Esta arcada sufre un riesgo más que evidente para el técnico de colapso y derrumbe, debido a la caída de alguna de las vigas destrozadas por las termitas. La situación es distinta a lo que ocurre en el Micalet, aunque la intervención en el campanario de la Catedral pretende acometer sustanciales mejoras para los visitantes y poner en valor todas sus estancias.

Vila afirmó que la Conselleria tiene el proyecto pendiente de autorización desde «hace dos años», mientras que los primeros hablaban el lunes de que la iniciativa fue presentada en 2018. Sea como sea, el proyecto pretende reformar todo el sistema de iluminación, con el fin de hacer segura la ascensión y bajada de los 207 escalones, así como abrir al público las tres estancias que hay en el interior de la maciza torre, dos para descanso y exposiciones temporales y la tercera la propia sala de campanas, donde se realizan toques manuales en las festividades.

«Queremos abrirla en parte», dijo sobre esto último en referencia a la distancia de seguridad que debe mantenerse. En la planta baja, en el acceso, también hay un postizo que se eliminará, junto a una estructura de madera que será trasladado. «Pondremos cámaras de seguridad en las estancias y cambiaremos los semáforos», aseguró Vila.

El Micalet ya dispone de videovigilancia y los semáforos regulan la subida y la bajada del público. No tienen detector de movimientos, sino que «tienen el tiempo medido para la subida y la bajada, es muy ingenioso», consideró. La propuesta pasa por modificar la ubicación del que está arriba, en la terraza para que el público pueda ver el disco sin necesidad de entrar en la escalera.

En cuanto al resto, una escalera por la que se accede al Archivo tiene la pared llena de desconchados y humedades. «Es por una cuestión de imagen también para que todas las personas que pasan por allí no se lleven una imagen tan mala», dijo. Esta parte de la Catedral recae a la plaza de la Almoina y está dominada por un ventanal de discutible factura por el contraste que supone con las fachadas góticas.

Justo al lado se encuentra la lona que protege la cubierta de la sacristía y la sala donde se custodiaban las reliquias, trasladadas a otros armarios para salvaguardar su conservación. Sobre esta obra es la que la Conselleria de Cultura tiene más dudas, debido a que ha pedido informes externos antes de decidir si autoriza la demolición de una pared de ladrillos del siglo XIX. Vila apoya firmemente esta iniciativa, al considerar que así seguirá el descubrimiento de todos los elementos góticos.

Por último, el proyecto más antiguo pendiente de permiso corresponde a la supresión del jardín de la calle Micalet. «Además de producir daños en las piedras sillares por las humedades, también impiden la visión de gárgolas y otros elementos arquitectónicos de indudable belleza». Sobre esto, la Generalitat ya se negó a dar permiso, por lo que ahora han presentado alegaciones.

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