La Catedral de Valencia alerta del riesgo de derrumbe de una fachada por el retraso de Cultura

La Catedral de Valencia alerta del riesgo de derrumbe de una fachada por el retraso de Cultura
AVAN

Patrimonio afirma que faltan informes que justifiquen la intervención en la lonja del siglo XVI que recae a la basílica

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Un nuevo frente de discrepancia entre el cabildo de la Catedral de Valencia y la Conselleria de Cultura se abrió ayer a cuenta de la reforma pendiente de la logia renacentista que recae a la plaza de la Virgen. Los primeros alertaron de que «tras cuatro años sin respuesta de la Conselleria de Cultura existe riesgo de colapso parcial en la fachada de la lonja de los Canónigos», una obra del siglo XVI.

El motivo es, según explicó a LAS PROVINCIAS el arquitecto conservador de la Catedral, Salvador Vila, el efecto pernicioso de las termitas en unas cuarenta vigas de madera situadas en la primera planta y que están apuntaladas. La plaga está controlada, pero un estudio con georradar señaló importantes daños en prácticamente todas. La estructura recae a la plaza de la Virgen y el riesgo esgrimido es que si cede una de las piezas se producirá un efecto dominó sobre la propia fachada. «No hay otro ejemplo igual en Valencia de aquella época, está como hecha de porcelana o puntilla, muy ligera al estar llena de arcos», destacó sobre el diseño, para comentar que las vigas «tiene mucha envergadura, de 45 centímetros de anchura y se encuentran en muy mal estado».

La otra razón de querer intervenir es el daño producido por las filtraciones de humedades, un problema idéntico a lo que pasa a unos metros de distancia, en una cubierta de la Seo protegida por una lona debido a las goteras y donde Vila está también pendiente de conseguir autorización para derribar un muro de ladrillo del siglo XIX, además de otras intervenciones en las ventanas.

En el primer caso, el arquitecto presentó el proyecto y sigue a la espera de autorización. «No se puede plantear la financiación, por ejemplo, debido a que falta el permiso. Se trata de un monumento declarado Bien de Interés Cultural», adujo al esgrimir que sin el visto bueno es inviable recurrir a ayudas públicas o mecenas privados.

Fuentes de la Dirección General de Cultura y Patrimonio señalaron tras conocer la denuncia, difundida a través de la agencia Avan del Arzobispado, que «no se ha recibido ningún proyecto específico de reparación urgente para actuar sobre las vigas de madera de la Lonja de los Canónigos. Lo que sí existe es un proyecto relacionado con esa zona de la Catedral presentado en 2013». Las mismas fuentes añadieron que «junto con el proyecto de recuperación de la girola gótica que recae en la plaza de la Almoina (2014), el de restauración de la Caja de la Escalera del Archivo (2017) y otro para el acceso y salas del Micalet (2018) están sin autorizar al faltar informes que justifiquen la autorización, como se dijo al conservador del patrimonio artístico, Jaime Sancho y al arquitecto Salvador Vila en una reunión con la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga en mayo de 2018».

Por último, comentaron que en ese encuentro «se acordó que los técnicos de la Catedral completarían los cuatro proyectos que estaban pendientes con informes multidisciplinares que tuvieran en cuenta valores arqueológicos, históricos, arquitectónicos y artísticos».

AVAN

Tras decir que desconocían el mal estado de la techumbre, añadieron que se realizará una visita para «elevar un informe y requerir a la Catedral, si así es necesario, que presente para su autorización el proyecto de intervención para la reparación urgente de los elementos del BIC que presenten patologías, que se estudiará con la rapidez necesaria».

Vila indicó que las la primera planta y la segunda (una terraza) no se pueden utilizar desde hace años. Los puntales están colocados en las partes donde el daño de las vigas de madera es más evidente. En algunos tramos de la estructura de madera las grietas son tan anchas que se puede meter un dedo.

Por último, se defiende que en los últimos años, la Generalitat ha autorizado una decena de proyectos en la Catedral, como la intervención en la capilla de San Pedro, el acceso de la Capilla del Santo Cáliz, el Museo Catedralicio, o la capilla de Santo Tomás de Villanueva.