La amenaza del botellón vuelve sin ordenanza y entre quejas de los barrios

La amenaza del botellón vuelve sin ordenanza y entre quejas de los barrios

Los vecinos temen que los problemas derivados del consumo de bebida en la calle se reproduzcan en zonas como Plaza de España o Cruz Cubierta

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Con la llegada del nuevo curso escolar y, sobre todo, universitario, los barrios de la ciudad más afectados por el botellón aguantan la respiración. Temen que el fenómeno vuelva con fuerzas renovadas a zonas como plaza de España, Cruz Cubierta, Benimaclet o las plazas del Cedro y de Honduras, entre otras. Afean al Consistorio, además, que aún no hayan aprobado la ordenanza de convivencia, diseñada para dar nuevas herramientas a la Policía Local para trabajar contra el hábito de beber en la calle y presentada antes de verano.

«Tenemos el texto», dijo la concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, que no quiso concretar cuando entrará en vigor ese documento. Lo cierto es que el procedimiento de elaboración de la ordenanza ha sido complicado porque se ha querido incluir a los expertos de la Cátedra de Seguridad Ciudadana de la Universitat de València. De hecho, el grueso del texto lo han escrito ellos, lo que ha retrasado todo el procedimiento. La ordenanza ha de pasar ahora el periodo de exposición pública y los trámites administrativos municipales, que incluye el paso del texto por la comisión informativa pertinente, la Junta de Gobierno y luego el debate en el pleno municipal.

Con esa ordenanza paralizada y a menos de un año para las elecciones municipales, los barrios temen que el nuevo curso universitario traiga consigo, de nuevo, las molestias derivadas de un fenómeno como el botellón que, reconocen los vecinos, se atenúa mucho durante el verano, cuando el polo de atracción se deriva hacia la playa.

Pero ahora vuelve el otoño y, con él, las molestias a zonas como las plazas del Cedro y de Honduras. Fuentes de la Asociación de Vecinos de Ciutat Jardí explican a LAS PROVINCIAS que el parque de la plaza del Cedro, que la alcaldesa Rita Barberá ordenó vallar en 2014 para reducir el fenómeno del botellón que se reproducía en el interior del jardín todos los días de jueves a domingo, no se cierra por las noches. «Hay días que a las tres de la mañana sigue abierto», explica una vecina de la zona, la expresidenta de la asociación, Concha Arriete. En esta zona, el botellón se ha convertido en un problema endémico que quita el sueño, de manera literal, a los vecinos. Los residentes en Ciudad Jardín han convocado caceroladas contra el exceso de terrazas. Lamenta Arriete, además, la apertura de nuevos locales que permanecían cerrados por orden del Consistorio «y que empezarán a repartir chupitos a los Erasmus y volverá a liarse».

También esperan con miedo en la Cruz Cubierta. Elías Sánchez de los Silos, presidente de la Asociación de Vecinos San Vicente Mártir-Bulevar Sur, indicó que están viendo «movimientos» en la discoteca situada junto a la Cruz Cubierta. Aunque no tiene ninguna actividad programada hasta ver «qué pasa» en el local de ocio, las sensaciones que tienen son negativas. «Parece que abrían este fin de semana, han estado haciendo obras y las pruebas de sonido de estos días nos dan miedo por el volumen», alertan los residentes, que también apuntan que no saben «cómo actuará la policía». «Vamos a empezar otro curso igual y no sé si las autoridades nos van a ayudar», asegura Sánchez de los Silos.

Idéntica situación se vive en otro barrio afectado por el botellón como es Benimaclet. El año pasado, la concejalía de Protección Ciudadana tuvo que poner en marcha un dispositivo especial de vigilancia todas las noches con una patrulla apostada en la plaza de Benimaclet que disuadió a los jóvenes que montaban botellones de grandes dimensiones en ese punto. Desde la asociación de vecinos, su portavoz, Paco Guardeño, señala que lo encaran «con la esperanza de que se siga cumpliendo el compromiso de que la policía local esté presente durante buena parte de la noche en las zonas conflictivas del botellón (Plaza de Benimaclet y solar situado en terrenos del PAI entre calle Mistral y Colegio Municipal)».

«Desde diciembre pasado, que la presencia policial llegó de manera regular, no hemos tenido problema alguno. Por tanto esperamos que siga así. Otra cosa son las fiestas ilegales en la Alquería Serra», indica Guardeño, que hace referencia a las raves que se han montado este verano en esa zona y que han denunciado los vecinos.

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