Maje, un año sin libertad

Salva y Maje, presuntos autores del crimen de Patraix. /LP
Salva y Maje, presuntos autores del crimen de Patraix. / LP

El 10 de enero de 2018, la Policia Nacional detenía a la enfermera y su amante por el crimen del marido de la acusada; en el segundo semestre de 2019 se sentarán en el banquillo

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

«Un día saldré, seré una chica nueva y mejoraré«. Buenas intenciones tras apenas unos meses en prisión. Un atisbo de arrepentimiento después de supuestamente urdir el asesinato de su propio marido en la oscuridad de un garaje del barrio valenciano de Patraix. Quizás otro giro en la maquiavélica y manipuladora mente (constatada por los peritos) de la joven de 28 años que supuestamente llevó a Salva, uno de sus amantes, a acabar de ocho puñaladas con la vida del ingeniero Antonio Navarro. Tal día como hoy, Maje, caía en manos del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional. Casi medio año de concienzuda investigación del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, con seguimientos de los sospechosos, intervenciones telefónicas, declaraciones de testigos y análisis de mensajes de whatsapp servían para armar un minucioso puzzle que daba con los dos acusados en la cárcel.

Aquel 10 de enero de 2018 por la mañana, Maje salía de casa de un publicista de Valencia. Una de la casi media docena de relaciones extramatrimoniales que aparece documentada en la investigación. Aquel día Maje lucía, como siempre, impecable. Cabello suelto y a media cintura, chaqueta y pantalones grises. Apenas se inmutó cuando los agentes le dieron el alto al salir del portal y la esposaron con las manos a la espalda. En Jefatura entró sin bajar la mirada, altiva y orgullosa de si misma.

Aquel 10 de enero de 2018, apenas unos minutos antes, Salvador R. L., celador de un hospital privado de Valencia (donde nació la tórrida relación con su compañera y enfermera Maje) era detenido al salir del Hospital de Manises. Vestía de manera casual, con una camiseta verde clara y unos vaqueros desgastados. A su espalda, una mochila. Dentro, un sinfín de cartas. «Mi meta es que seas feliz, a mi lado o junto a otros», espetaba el arrestado en uno de sus muchos desbordados mensajes hacia su amante, Maje.

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Un año después de su arresto, la Policía Nacional sigue deshilando el ovillo del caso y reuniendo pruebas contra los encarcelados. Con el juicio en el horizonte del segundo semestre del año (ambos se enfrentarían presumiblemente a una pena de entre 15 y 20 años si se califica como asesinato, algo muy factible dados los supuestos elementos de premeditación y preparación del crimen que estarían reuniendo los agentes de Homicidios), los agentes rastrean ahora el correo electrónico de Maje, en busca de sus muchos chats y whatsapps. Para ello, en los últimos meses han contado con un aliado inesperado: el propio Salva, que señaló e incriminó a Maje ante el juez, después de meses de mantener que el crimen era sólo cosa suya. El celador incluso facilitó una clave del email de Maje. Al parecer, la supuesta relación que la enfermera habría entablado ya dentro de la prisión de Picassent con otro recluso sería la gota que habría derramado el vaso del despecho de Salvador.

El pacto y el 'amor' de Salva y Maje duraron justo 10 meses. El 10 de noviembre, un sábado, en solitario y por petición expresa del celador, acudió a declarar a la Ciudad de la Justicia. Salva declaró que Maje le propuso cometer el crimen y luego entre los dos planificaron el acuchillamiento en el garaje del barrio de Patraix en Valencia.

Tras permanecer seis semanas en el programa de prevención de suicidios, Salva realizaba entonces labores de ordenanza en uno de los módulos más conflictivos. El contacto con presos peligrosos ha sido sin duda otro elemento que minó su aguante. No el único. Su mujer se divorció de él y sólo recibió las visitas de su hija de 20 años, que está enfadada con su padre por el crimen que cometió y por sus primeras declaraciones en las que exculpaba a Maje.

Antonio y Maje, el día de su boda. El funeral de Antonio. Salva, el asesino confeso. / Noveldadigita.esl/LP

En su giro procesal también desmintió que el plan criminal fuera en un principio herir o dar un susto a Antonio, como había declarado Maje ante la policía, y precisó que siempre hablaron de acabar con la vida del ingeniero en los encuentros que tuvieron para preparar el acuchillamiento. «No quería que lo hiriera, quería que acabase con él», fue la sentencia con la que puso irremediablemente a Maje en el camino del banquillo de los acusados.

El 15 de agosto, Maje convenció a su marido para que estacionara el vehículo en el garaje, porque ya habían decidido que Salva mataría a Antonio a la mañana siguiente, según declaró ayer el acusado. Tras recriminarle que no era un buen marido, asestó ocho cuchilladas a la víctima y luego arrojó el arma a una fosa séptica. Poco después, Salva se reunió con Maje para decirle que ya había asesinado a Antonio. La viuda facilitó a la policía la misma versión tras reconocer que había participado en la planificación del crimen, aunque luego precisó que creía que Salva no era capaz de matar a Antonio, sino que le daría un susto. Dos días después, Maje declaró en el juzgado que no planeó con su amante el asesinato, y matizó que había reconocido su implicación en los hechos criminales, porque no había entendido la pregunta que le hizo la inspectora jefa del Grupo de Homicidios.

Claves del crimen de Patraix

Tras ser detenido por la policía el 10 de enero del año pasado, Salva confesó que concertó con Maje la muerte de Antonio, pero dos días después exculpó a su amante en su primera declaración en el juzgado. El asesino aseveró que decidió cometer el crimen cuando ella le dijo que Antonio le había amenazado con echarla de casa. «Lo decidí yo solo y lo ejecuté», contestó Salva cuando el juez le preguntó si había planificado el crimen con Maje.

Los dos detenidos por el crimen reconocieron que mantenían una gran amistad desde hace tres años, pero negaron que fueran amantes cuando fueron interrogados por el juez. Según la primera versión, Maje y Salva hablaban de cosas íntimas y ella le dijo que se quería divorciar porque discutía mucho con su marido, y entonces él contestó que acabaría con el problema.