Las escuchas desvelan cómo la viuda de Patraix manipulaba a sus amantes y comentaba sus aventuras sexuales

El asesino confeso de Patraix sale con la cara tapada de la casa de campo donde escondió el arma homicida. /J. J. Monzó
El asesino confeso de Patraix sale con la cara tapada de la casa de campo donde escondió el arma homicida. / J. J. Monzó

La joven mentía a su marido para mantener relaciones con otros hombres y ocultó su doble vida a la policía por vergüenza

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La joven detenida por el asesinato de su marido, María Jesús M., mentía y manipulaba con facilidad a sus amantes, amigas y compañeros de trabajo, según las investigaciones policiales y las escuchas telefónicas autorizadas por el juez que instruye el caso. Tras el acuchillamiento que sufrió el ingeniero Antonio Navarro el 16 de agosto de 2017 en un garaje del barrio de Patraix, la policía descartó el robo como móvil del crimen y centró la investigación en su viuda y los dos amantes que tenía al mismo tiempo.

Las intervenciones de los teléfonos de los dos sospechosos permitieron a la policía descubrir la doble vida que llevaba María Jesús, conocida como Maje por sus amigos y familiares. La joven recibía llamadas de amistades y contestaba de forma compungida y desconsolada, para acto seguido mostrar su alegría y felicidad en otra conversación con una amiga tras confesarle que la muerte de Antonio había sido «una liberación» para ella.

Según el sumario, la viuda aseguró en numerosas ocasiones que quería vivir la vida con «mucha fiesta», reconoció que mentía a su marido para mantener relaciones sexuales con otros dos hombres, y presumió de que su esposo no quería separarse y le perdonaba las infidelidades. Además, ella saldría muy perjudicada económicamente si se divorciaba, según la transcripción de las grabaciones telefónicas. Otras conversaciones versan sobre sus relaciones sexuales con un agente de la Guardia Urbana en un viaje que realizó a Cataluña, mientras que a un amiga le comentó que la policía le había dicho que el asesinato de Antonio estaba relacionado con el caso del descuartizador de Ruzafa, un doble crimen perpetrado en Valencia dos semanas después del apuñalamiento mortal del ingeniero. Una mentira más de la viuda.

Antonio y Maje.
Antonio y Maje.

Las escuchas desvelaron otra infidelidad matrimonial que Maje había ocultado a la policía, por vergüenza a lo que dirían de ella, con un publicista que conoció una noche de fiesta el pasado mes de mayo. Este hombre fue investigado por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, aunque nada tiene que ver con el crimen, ante una sospecha inicial de que pudiera estar implicado, pero no hubo referencias al asesinato en las conversaciones grabadas.

La noche anterior al apuñalamiento de su esposo, la joven había dormido con este amante sin que lo supiera Salva R. P., el autor confeso del crimen y enfermero compañero de Maje en el hospital privado donde ambos trabajaban. Pasaban los días y las escuchas telefónicas no ayudaban a avanzar en las investigaciones, pero Salva llamó a la viuda para pedirle explicaciones al descubrir la existencia de otro hombre en la vida de su querida.

La forense halló una mezcla de dos perfiles de ADN bajo la uña de la víctima

El enfermero había descubierto que formaba parte de un triángulo amoroso. Estaba celoso pero seguía enamorado de Maje, y por eso le avisó de que la policía la estaba investigando, y dijo que lo sabía porque había hablado con un amigo policía. «¡Dios, Salva! No hagas locuras, ¿eh?», contestó la joven. Días después, el Grupo de Homicidios averiguó que la viuda utilizaba otro móvil que le había dado Salva ante la sospecha de que sus comunicaciones eran escuchadas, por lo que la policía solicitó también la intervención de esta línea telefónica y logró más pruebas.

El 28 de diciembre, la pareja mantuvo otra conversación sospechosa después de que el hermano de Antonio le dijera a Maje que la policía ya tenía un culpable con nombre y apellidos. Salva quedó con su amante para tranquilizarla en una cafetería cercana a una residencia geriátrica de Torrent, donde la joven también trabajaba algunos días. La policía logró grabar parte de esta conversación en la que los sospechosos preparaban sus declaraciones en el caso de que los interrogaran o detuvieran por el crimen, como sucedió pocos días después.

El asesino confeso llamó a la viuda por teléfono cuando se enteró que ella tenía otro amante

La viuda y el asesino confeso hablaron sobre lo que dirían a la policía para explicar el motivo de que ella hubiese facilitado a Salva la llave del garaje donde asestó ocho cuchilladas a Antonio. La transcripción figura en el sumario. Días después, el enfermero confesó el crimen tras ser detenido por los agentes del Grupo de Homicidios, pero exculpó a la viuda. Para cerrar la incriminación del enfermero, los investigadores esperan el resultado del análisis de una mezcla de dos perfiles de ADN que la forense halló bajo una uña de la víctima.

En el sumario del caso constan las cartas de amor que Maje y Salva se enviaron durante su relación. Varias de estas misivas las llevaba el asesino confeso en su mochila cuando fue detenido en el Hospital de Manises por agentes del Grupo de Homicidios. Aunque la mochila se quedó en el servicio de urgencias de este centro hospitalario, la mujer de Salva entregó las cartas a la policía al día siguiente. Algunas de ellas fueron escritas poco meses antes de que la joven se casara con Antonio en Novelda. En una de las misivas Maje pide disculpas a Salva porque su matrimonio supone «un proceso traumático para los dos», pero dice que la boda era algo que ella tenía que vivir «como experiencia».

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