El forense del caso de las niñas de Alcàsser: «En dos o tres meses saldrá una tercera vía para explicar lo que pasó»

Luis Frontela, en el programa Cuarto Milenio./ LP
Luis Frontela, en el programa Cuarto Milenio. / LP

Luis Frontela asegura que cuando examinó los cuerpos «habían sido lavados» y que no pudo estudiar las muestras «porque el juez me pidió que las devolviera» cuando halló semen en una de ellas

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

El forense Luis Frontela, que realizó las autopsias a las niñas de Alcàsser a petición de las familias, desveló este domingo que en «dos o tres meses» saldrá «una tercera vía» sobre el crimen que conmocionó al país y que es distinta a lo que recoge la sentencia. «Hay una tercera persona implicada, relacionada con la familia de Anglés», indicó Frontela, que señaló que no puede decir más «hasta dentro de dos o tres meses». «Creo que, si Dios me da un poco de vida, puedo sacar a la luz una tercera vía, que estará relacionada con lo que le pasó a Anglés y con cómo se desarrollaron los últimos hechos. Ya se hablará de eso», dijo. Frontela, además, confirmó que, en su opinión, los cuerpos fueron trasladados desde donde fallecieron las niñas hasta la fosa de La Romana donde aparecieron.

El médico acudió al programa Cuarto Milenio y en él explicó los pormenores de la investigación. Aseguró que siente «amargura» cuando piensa en el crimen por el «maltrato que se hace a veces cuando un científico intenta buscar la senda de la verdad», porque cree que hay «ciertas incógnitas» sobre si se profundizó lo suficiente en la investigación y el estudio de «determinadas muestras» y por el «maltrato» que se dio al perito, él mismo, porque discrepaba de determinadas hipótesis. Explicó que fue «un capitán» de la Guardia Civil quien le contactó y le pidió que analizara los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée. «Dije que si el juez accedía, y las familias también, estaba encantado», indicó Frontela que, además, dijo que se negó a cobrar: «Sólo pedí el billete».

«Vimos varias cuestiones interesantes. Esa tarde me llamó Rafael Vera, secretario de Estado para la Seguridad, que me había nombrado director del programa de Policía Científica, y me dijo 'tengo unos pelos que están relacionados con el crimen y que pueden identificar a los autores'. Yo estaba entonces en Valencia, no tenía los aparatos, pero le dije que si podía estudiarlos en los laboratorios de la policía, lo hacía. Él me dijo que sobre las 23 horas vendría el delegado del Gobierno para acompañarme a estudiarlos... pero se hizo la una y no vino nadie ni llamó nadie. ¿Qué pasó con esos pelos? Nunca volví a saber nada de ellos», relató Frontela. Al día siguiente de ese suceso, recibió la autorización judicial y pudo hacer las autopsias. Pero el forense se pregunta «qué estuvieron haciendo ese día». «¿Por qué no permitieron que viera nada?», dijo Frontela, que confirmó que hace dos meses se enteró de que un médico forense valenciano que había intervenido en la primera autopsia pidió al juez que le obligara a devolver las muestras,

Frontela aseguró que lo primero que le obligaron a hacer antes de comenzar las autopsias fue firmar, «por compañerismo», un documento en el que aseguraba que los trabajos anteriores se habían hecho correctamente. «Me quedé asombrado. Lo primero que vi es que habían desaparecido las cabezas, donde radicaban los disparos por arma de fuego. Caramba, iba a hacer las autopsias de algo que había desaparecido. Los cuerpos estaban bien lavados y habían desaparecido lesiones, dedos y manos. ¿Qué me habían dejado? Pedí que se me devolviesen todas las muestras para poder hacer un estudio completo», relató.

Al cabo de los meses recibió las muestras, entre ellas una alfombra y ropa de los cadáveres. La alfombra, que había sido utilizada para envolver los cuerpos, tenía «unas manchas que a una luz especial se desvelaron como amarillas, lo que era revelador de esperma. Sin embargo, el juez me pidió que devolviera todos los materiales antes de poder saber a quién pertenecía», relató Frontela. «¿Se analizaron esas manchas? ¿Se estudiaron? En el juicio no salieron a relucir», se preguntó el forense, que desveló que había pelos de Antonio Anglés y Miguel Ricart y de otras dos personas, «una de ellas con el pelo muy corto». «No volví a saber nada de esos pelos», indicó.

La casa de La Romana.
La casa de La Romana. / J. Signes

Sucesos en Valencia

Crimen de las niñas de Alcasser