«A una parlamentaria en la Transición se la llamaba 'señor'»

Advertencia.   «Las jóvenes deben saber que es fácil perder lo  conquistado». / e. c.
Advertencia. «Las jóvenes deben saber que es fácil perder lo conquistado». / e. c.

Magis Iglesias Periodista

ARANTZA FURUNDARENA

Hoy día hay casi 250 mujeres en el Parlamento español. Pero en sus comienzos fueron 27 y se las denominaba «las diputados». El machismo era entonces la norma, incluso en los partidos de izquierdas, donde tras una reunión ellos se iban al bar mientras ellas se quedaban a limpiar los ceniceros... La periodista Magis Iglesias relata en el libro 'Fuimos nosotras' las peripecias de las primeras parlamentarias de la democracia.

- ¿Fue muy machista la Transición?

- El Parlamento estaba hecho por hombres y para hombres. La mayoría de los taquígrafos las llamaban 'señor', por la costumbre. Se las trataba con paternalismo. El bacalao lo partían ellos.

- ¿Y cómo estamos 40 años después?

- El machismo sigue imperando en Congreso y Senado. Pero el sector de la política es el que más ha avanzado en España en cuanto a igualdad de género.

- Todavía no hemos tenido una presidenta del Gobierno.

- Cierto. Sin embargo el período de Zapatero fue un salto a la paridad sin paliativos. En 2014 llegamos a ser el cuarto país en presencia parlamentaria de mujeres en Europa.

-Lo dice la exdirectora de comunicación de la Marca España.

- Es que el desarrollo, la valentía y el empuje del feminismo es pura Marca España. En eso estamos liderando el mundo. En la ONU somos una referencia en cuanto a legislación y los países vecinos alucinan con la capacidad de lucha de las mujeres españolas. Es para estar orgullosas pero no satisfechas.

- Usted alerta contra inquinas y frivolidades que nos devuelvan de un bofetón a la casilla de salida.

- Sí, estoy preocupada. Por eso quiero recomendar este libro a las jóvenes. Que sepan que es fácil perder lo conquistado. Que hay traspiés en la historia, y en España somos muy dados a conseguir cosas y luego descuidarlas.

- ¿Qué les falta a las nuevas feministas?

- Información sobre estas primeras parlamentarias. Yo lo primero que hice fue hablar con mi hija. Ella tiene 25 años y es feminista, pero también se deja llevar por muchos eslóganes y principios que encierran trampas.

- Todavía les queda mucho por conquistar.

- Claro. El otro día decía la expresidenta del Congreso, Ana Pastor, que ahora no hay una brecha, hay un socavón. Es una mayoría de mujeres la que sale de la facultad, la que gana las oposiciones... Y sin embargo en los altos niveles es dificilísimo encontrar una. El famoso techo de cristal. Esto no es un camino fácil. Las constituyentes trabajaron dejando la ideología en segundo lugar.

- Eran 27. Ahora son 240. ¿Había más solidaridad entre ellas que entre las actuales?

- El principio de solidaridad entre las mujeres sigue vivo porque nosotras trabajamos de una manera colaborativa. El estilo de la concordia y del trabajo transversal es femenino.

- Pues Adriana Lastra le llamó 'hooligan' a Ana Pastor...

- Nosotras estamos en el sistema de ellos y a veces copiamos sus patrones. Y hoy la escenografía política deja mucho que desear. No tenemos un buen nivel de debate. Por eso creo que el diálogo entre las mujeres es la solución.

- ¿Cuál fue el peor episodio machista de aquel Parlamento?

- Me parece atroz lo que le pasó a Carlota Bustelo. Es la constituyente que más trabajó y más peleó, una gran feminista y luchadora del PSOE. Pero la dejaron fuera de las listas porque dijo que no quería ir si no iba el 15% de mujeres. Piense que en el PSOE a las parlamentarias les llamaban 'las chicas'. El secretario de organización dijo: '¿No vienes? Estupendo'.

- ¿Se refiere a Alfonso Guerra?

- El mismo. Todas dicen que era un gran machista. Fue la bestia negra de las feministas socialistas.

- ¿Y cuál fue el gran golpe de mano feminista?

- Quizás el discurso, breve porque no le dejaron hablar más, de María Teresa Revilla cuando dijo: «Hemos conseguido plenos derechos. Las mujeres no vamos a dar las gracias por ello. Pero tampoco vamos a mirar atrás con odio».

- Irene Montero dice que el próximo líder de Podemos será mujer.

- Eso está bien si la candidata viene con un discurso y una capacidad. Pero su partido no me parece tampoco un gran ejemplo. En general, ellos hacen el castillo de naipes y a nosotras nos toca recoger los platos rotos.

- Quizás tengamos incorporado ese rol.

- Ellas sí lo tenían, porque eran hijas de la Guerra Civil y del franquismo. Pero es admirable que hicieran semejante evolución. Por eso he escrito este libro. Por eso y para que las que hoy están en el liderazgo piensen más en las demás y menos en su foto y en sus 'tuits'.