¿Quién es Merche Puchades?

Merche, bajo la cúpula del Mercado Central, junto a su parada. /Damián Torres
Merche, bajo la cúpula del Mercado Central, junto a su parada. / Damián Torres

Los recuerdos de infancia están en los pasillos del Mercado Central, donde encontró trabajo al suceder a sus padres en la parada, pero también amigos y pareja. Todavía se maravilla al entrar al edificio la recién elegida presidenta de la entidad que representa a los vendedores. «Me carga de energía cada día»

MARÍA JOSÉ CARCHANO

Vestida con un suéter de cuello alto, Merche Puchades sabe que algunos días el frío aprieta en el Mercado Central de Valencia. En realidad, lo conoce todo, o casi todo, de este lugar que la ha visto crecer, y que ahora la ve convertirse en presidenta de una asociación combativa. Desde su parada de frutas y verduras no tiene más que mirar hacia arriba para ver lo que tantos turistas, la cúpula del edificio modernista, uno de los puntos más atractivos de la ciudad.

-¿Cuándo empiezan sus recuerdos vinculados al mercado?

-Soy parte de este lugar desde que nací, yo ya estaba aquí en la tripa de mi madre. Tengo un montón de recuerdos porque, junto a los hijos de otros vendedores, jugábamos por los pasillos, y me acuerdo que a veces me perdía; como me conocían me devolvían a la parada. Y ya de niña venía a echar una mano cuando no teníamos colegio, y desde muy joven compaginé los estudios con el trabajo.

-Es un lugar maravilloso, ¿lo percibe así?

-Tengo cuarenta y seis años y me sigue cargando de energía cada vez que entro. Lo siento así. Hay gente que dice que quizás nosotros ya no lo apreciamos porque estamos acostumbrados, y puede ser que haya quien no se dé cuenta, pero yo sí lo percibo todos los días.

-¿No entendería su vida sin él?

-Conforme me he ido haciendo mayor, además, gran parte de mis amigos son de aquí, incluso mi pareja, que aquí se une mucha gente. Yo era la hija que ayudaba, mi padre era un poquito mayor y en un momento dado se vio la necesidad de que yo cogiera las riendas de la compra; con veintidós años empecé a hacer mis pinitos en los mercados de mayoristas, que es un mundo generalmente de hombres. Y te tienes que posicionar, regatear, hacerte valer.

«No me acostumbraré nunca a levantarme a las cuatro de la mañana»

-¿Te tomaban en serio?

-Yo intentaba hacerlo muy bien, y aunque estaba muy nerviosa hacía para que no se me notara.

-¿Tuviste alguna duda de que esto fuera tu futuro profesional?

-La verdad, no me lo llegué ni a plantear. Vi que era un trabajo que me gustaba, me veía capaz de hacerlo, y podía continuar el camino que habían empezado mis padres.

-¿Fue una satisfacción para ellos que continuaras?

-Mi padre falleció hace ya cinco años pero todavía recuerdo como si fuera ayer que se ponía a observar la parada de lejos y le faltaba que le cayera la baba. Estaba superorgulloso. Mi madre, que ha sido una trabajadora nata de este mercado, que llevaba todo adelante, trabajo, familia, junta directiva… también está muy contenta de que yo continúe.

-¿Incluso ahora, con la decisión de presentarte a la presidencia?

-A mi madre le dio un poco de vértigo, pensando en mi bien, porque asumes muchas responsabilidades, que llevan mucho tiempo y mucho esfuerzo. Sin embargo, entiende mi postura, que es mi momento, que el mercado ha tomado una buena dirección, y vamos a defender esa línea que empezaron ellos. Llevo dos meses, y me encuentro buscando el equilibrio para poder llegar a todo y que no me reste demasiado tiempo a mi vida personal.

-¿Ves a tus hijas aquí en el futuro?

-Creo que llevan la misma trayectoria que yo; todavía estudian pero los sábados y durante las vacaciones escolares vienen a ayudarnos, porque la escuela del mercado es tan importante como la del colegio, por ejemplo, para saber desenvolverse con la gente. De todas formas, lo que deben hacer es estudiar para que el día de mañana puedan elegir su camino, si es este o cualquier otro. A mí personalmente no me importaría que me relevaran en un futuro, el trato con el público es muy bonito si te gusta, aunque sí que es cierto que es sacrificado; yo me quejo de sueño.

-¿A qué hora te levantas?

-Sobre las cuatro de la mañana. No solo yo, mucha gente de este mercado. Intento acostarme no más de las diez de la noche, pero no creo que me habitúe nunca a madrugar tanto.

-¿Qué te gusta hacer cuando sales de aquí?

-Me encanta nadar, me lo inculcaron de pequeña y me relaja mucho; conecto cuerpo y mente y descargo todo lo que tenga que ver con el trabajo. Me gusta también pasar tiempo en familia, dar paseos, hablar con mis hijas… aunque tengo que decir que no cuento con mucho tiempo libre.

Una espina clavada

Compañerismo en el mercado
Merche Puchades cree que una de las tareas pendientes, que va a intentar resolver en su mandato de los próximos cuatro años, es que el mercado esté más unido, que «los vendedores trabajemos a una». Lamenta la presidenta que en esta sociedad actual falta comunicación, y pasa «entre los padres del colegio, los vecinos de escalera o los compañeros de trabajo».

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