Un testaferro admite que el exministro le pidió que moviera ocho millones

El exministro, en un acto en 2003. / damián torres
El exministro, en un acto en 2003. / damián torres

El abogado uruguayo Fernando Belhot otorga ante la jueza un papel clave a Zaplana en la trama

J. S.

Fernando Belhot, el abogado uruguayo vinculado a las empresas investigadas en el caso Erial, otorgó un papel clave a Eduardo Zaplana en la gestión de las sociedades. En su declaración por videoconferencia ante la jueza, Belhot señaló que el expresidente de la Generalitat le pidió que administrara fiduciariamente los activos financieros que tenía Imison y que estimó en casi ocho millones (7,95 millones).

Posteriormente, esta cantidad se transfirió a largo de 2013 a una cuenta abierta por Disfey, una de las dos sociedades de origen uruguayo investigadas, en una entidad bancaria en Suiza.

También en su declaración, Belhot manifestó, según se recoge en el sumario hecho público ayer, que había entregado al exjefe del Consell unos 2,3 millones a largo de los siete años de la «colaboración» mantenida con él, la mayoría de ellos entre 2016 y 2017. Además, se mostró dispuesto a poner a disposición de las autoridades españolas 6,7 millones de euros ocultos en el extranjero y señalar los 3,3 millones distribuidos en diferentes propiedades.

Belhot mostró su interés en colaborar para esclarecer los hechos y firmó un documento en el que manifestó que gestionó como abogado parte del patrimonio de Zaplana en el extranjero a través de los investigados Joaquín Miguel Barceló y Francisco Grau.

Explicó que conoció a Zaplana en 2009 y mantenía una actitud «protagónica». Indicó que le preguntó si tenía algo que ver con las empresas y él le reconoció que poseía «la mayoría». Belhot consideró que Barceló era el testaferro de Zaplana y que tenía una sociedad panameña llamada Adua con activos en la Banca Privada de Andorra (BPA).

El testigo explicó que comenzó a administrar 7.955.000 euros. Señaló que daba noticia al exministro y hablaba con él unas tres o cuatro veces al año. La rendición de cuentas era «verbal» porque el expolítico «nunca quiso tener constancia por escrito».

Según su declaración, el 90% del dinero que le envió a Zaplana lo recibió en Madrid su secretaria, a quien se lo entregaba «algún contacto con el exterior, o incluso algún amigo o chofer». Indicó que no tuvo contacto con ningún miembro de la familia Cotino ni con la exdiputada del PP Elvira Suanzes, ni tuvo relación comercial con el yerno del exjefe del Consell. Indicó que el expresidente compró tierras en Panamá y acciones de 'National Geographic'.

Caso Eduardo Zaplana