Las tensiones internas en Podemos ensombrecen el regreso de Iglesias

Pablo Iglesias/Ballesteros / efe
Pablo Iglesias / Ballesteros / efe

Errejón pide a su antiguo partido que abandone el sectarismo y se abra a un electorado más amplio

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Pablo Iglesias regresa el próximo sábado a la primera línea política con una doble tarea. Lograr que Unidas Podemos remonte en las encuestas -todas relegan a la coalición a la cuarta posición tras PSOE, PP y Ciudadanos- y pacificar un partido en el que las tensiones internas han sido una constante desde su nacimiento en 2014, pero que a día de hoy son más intensas que nunca.

Respecto al primer reto, en la formación morada existe el convencimiento que la vuelta de su líder, que ha permanecido tres meses de baja por paternidad, ejercerá de revulsivo. A partir de la próxima semana retomará una agenda que su equipo está encargado de llenar de actos. Sin Íñigo Errejón en el partido, la organización de la campaña correrá a cargo de un triunvirato formado por Irene Montero, Pablo Echenique y Juan Manuel del Olmo.

Si complicado va a ser dar la vuelta a las encuestas, más aún lo será poner orden en casa. Las confluencias, que tan buenos resultados electorales le dieron a Podemos en el pasado, están a día de hoy derruidas. Este fin de semana terminó por caer la gallega, tras la decisión de no concurrir a las generales de Anova, la formación fundada por el histórico dirigente la izquierda nacionalista Xosé Manuel Beiras. La razón no ha sido otra que la falta de acuerdo con Podemos e IU a la hora de organizar las listas electorales.

A la vez, las relaciones entre la formación morada y En Marea están rotas, un factor que pone en serio peligro retener los llamados ayuntamientos del cambio en A Coruña, Santiago de Compostela o Ferrol, tras las municipales de mayo.

En la Comunidad Valenciana, Compromís ha decidido esta vez ir por libre. La lista unitaria sacó nueve diputados y superó al PSOE en las generales de 2016, pero la formación liderada por Mónica Oltra ha rechazado repetir la fórmula al considerar que puede obtener mejores resultados por sí sola.

En Cataluña, donde en las pasadas generales En Comú Podem fue la fuerza más votada, se mantienen las alianzas. Pero lo hacen a un coste muy alto de deserciones a cuenta de las dos almas de la coalición: la soberanista y la no soberanista. La última ha sido la de Óscar Guardingo, elegido por las bases para encabezar la lista al Congreso por Barcelona, pero relegado después a causa de las negociaciones internas. El motivo de su paso al lado ha sido que no es independentista, según ha justificado públicamente. Sí lo es Jaume Asens, número uno al Congreso por Barcelona de la alianza entre Podemos y los comunes de Ada Colau.

La herida de Errejón

Y, en Madrid, Podemos no ha logrado aún superar la salida de Íñigo Errejón a Más Madrid. La formación morada no perdona la traición y presentará una candidatura contra su exnúmero dos, previsiblemente liderada por Isabel Serra. No se sabe aún si en esa lista irá Izquierda Unida, ya que las negociaciones permanecen enquistadas a cuenta del reparto de posiciones en la plancha electoral. Cuatro candidaturas distintas en la Comunidad de Madrid resultarían letales para la izquierda en las próximas autonómicas.

Errejón, que junto a Carmena presentará listas municipales en los principales municipios de Madrid, ha sido esta mañana contundente con la dirección del partido que fundo junto a Iglesias, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero y Luis Alegre. «A Podemos le hacen faltan más esfuerzos en general para abandonar el sectarismo» y abrirse a un electorado más amplio, ha dicho en la cadena Ser. Y hace falta «renovación» ha rematado, en un momento en el que la continuidad de Iglesias al frente de Podemos está en el candelero.

Todos estos frentes internos deberá abordar Pablo Iglesias el próximo sábado, mientras que pide el voto por toda España para evitar el retroceso que se le pronostica a Unidas Podemos.