Sánchez ofrece a Iglesias cargos fuera del Gobierno y una oficina que controle el pacto

Sánchez presenta su propuesta. / AFP

Sepulta el Ejecutivo de coalición y, ante la imposibilidad de ser socios, propone a Unidas Podemos ser «aliados leales»

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez ha ofrecido a Pablo Iglesias que Unidas Podemos tenga «una importante participación en la gobernanza» de España pero sin entrar a formar parte del Consejo de Ministros. Sería la incorporación de miembros del partido morado a «instituciones muy relevantes» que «complementen la labor» del Ejecutivo. No ha dado más detalles porque se las reserva para las negociaciones que ha ofrecido abrir este mismo jueves entre los equipos que encabezan Carmen Calvo y Pablo Echenique.

El líder socialista ha desgranado este martes la oferta de acuerdo en un acto de los socialistas en la estación de Chamartín, que tendría tres pilares: Las 370 medidas que componen la «propuesta abierta para un programa común progresista»; la creación de mecanismos de verificación del cumplimiento del pacto; y la incorporación del partido morado a instituciones satélites del Ejcutivo.

LAS FRASES:

Desconfianza.
«Constatamos que la desconfianza nunca es una base para construir. No compartimos tanto como para gobernar juntos»
Aliados.
«Si no se dan las condiciones para convertirnos en socios de gobierno, no por eso debemos enemistarnos»
Aviso.
«El Partido Socialista ni impone ni humilla a nadie con su visión de un Gobierno estable y cohesionado»
Sin coalición.
«Lo que el 25 de julio fue inviable hoy sigue siendoinviable. Los grandes retos se pueden convertir en riesgos»

Al acto ha asistido todo el Gobierno, con la excepción del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, la plana mayor del PSOE y representantes de las organizaciones civiles con las que Sánchez se ha reunido a lo largo de agosto. El presidente del Gobierno en funciones ha hecho un análisis de la evolución de los acontecimientos desde la moción de censura del año pasado, las elecciones de abril y la investidura fallida de julio. Para concluir que la colaboración de Podemos «funcionó» y el partido de Pablo Iglesias fue un socio «eficaz» pero que todo se rompió el 25 de julio, el día que los morados negaron el apoyo a la investidura, y todo quedó impregnado de «desconfianza».

Tender puentes

Sánchez, sin embargo, ha considerado que no todo está perdido y que hay posibilidades de volver a tender puentes porque lo último sería repetir las elecciones el 10 de noviembre. Una salida que dijo no desear. «Construyamos confianza y establezcamos garantías», ha reclamado al líder Unidas de Podemos. La primera fase de esta nueva etapa sería el entendimiento sobre las 370 medidas de su oferta de programa. La segunda consistiría en la creación de «un sistema de garantías y de control del cumplimiento» del eventual acuerdo con la creación de «una oficina» que dependería del Ministerio de Hacienda y que supervisaría la evolución y el grado de ejecución de los compromisos adquiridos. La labor de este organismo de fiscalización se complementaría con sendas «comisiones de seguimiento» en el Congreso y el Senado y con la creación de «un mecanismo» de participación de «la sociedad civil» en esa vigilancia.

Sánchez ha dejado para el final la tercera parte de su propuesta, y que será la que genere más debate, la presencia de Unidas Podemos en «la gobernanza», que no en el Gobierno, del país. Ha ofrecido la incorporación de miembros de la formación morada en «instituciones muy relevantes que complementan la labor del Consejo de Ministros». No ha dado detalles y solo se ha limitado a mencionar los ámbitos «fiscal, jurídico y energético«. La concreción, ha añadido, será un asunto que se negociará, siempre que el partido de Iglesias esté de acuerdo, en las conversaciones que ha propuesta abrir este jueves entre los equipos negociadores de las fuerzas políticas. Es posible ser «aliados leales» sin la obligación de ser «socios» en el Gobierno, ha remachado.

Lo que ha vuelto a descartar con los argumentos habituales de desconfianza, inviabilidad y dualidad es el gobierno de coalición. En esa opción está enrocado Iglesias y su partido y prescindir de ella es innegociable. Pero no es posible, según Sánchez, porque en las negociaciones de la fallida investidura se comprobó que sería «impracticable» ya que Unidas Podemos se planteaba el Gobierno bicolor como «dos gobiernos con compartimentos estancos». «No puedo presidir un Gobierno si no puedo actuar con eficacia. No merece la pena intentarlo», ha sentenciado.

Durante su presentación en público, el líder del PSOE se ha referido también a una posible coalición con Unidas Podemos: «No estoy dispuesto a presidir un Gobierno si no es útil para el interés general». «Estamos listos para el entendimiento», anunció. «No queremos votos gratis en nuestra investidura», compartió. Y lanzó un aviso: «No hay ninguna sola razón objetiva para repetir elecciones».

Y detalló tres medidas concretas para la «confianza». En primer lugar, habrá un «pacto programático que incluya las políticas» con unos socios a los que ofrece una participación activa en la gobernanza con «altas responsabilidades» aunque limitado a liderar instituciones y órganos del Estado fuera del Consejo de Ministros, que afectan a ámbitos como el fiscal, el energético, el social o el jurídico. Por otra parte, señaló que existirá «un riguroso sistema de garantías con evalución y control del grado de cumplimiento del gobierno con una oficina de cumplimiento del acuerdo dependiente del Ministerio de Hacienda». El tercer punto general es el seguimiento en el Congreso de los Diputados y en el Senado con seguimiento «de ambos grupos».

Ha desgranado algunas de ellas y ha insistido en su faceta social con la equiparación del permiso de maternidad y paternidad, la propuesta de un ingreso mínimo vital en situaciones de necesidad, la universalización de la educación en una red de centros pública y gratuita o el derecho a la eutanasia.

Sánchez se ha fijado en varias medidas para el desarrollo tecnológico tanto individuales como de pequeñas y medianas empresas. También se ha detenido en las medidas ecológicas unidas a un «compromiso con movilidad más eficientes». Entre las medidas, Sánchez ha destacado que planteará «un gobierno comprometido con transición ecológica justa y que lucha». «Apostamos de forma decidida por la energías limpias», ha recalcado. Según el político, quieren «legislar para zonas bajas de emisiones en municipios con más de 50.00 habitantes» sin que las autoridades locales puedan cancelarlos (en referencia a la disputa sobre 'Madrid Central' en la capital española).

El presidente del Gobierno en funciones ha insistido en racionalizar horarios, asegurar el acceso a la educación superior, prestigiar la Formación Profesional, garantizar derecho constitucional a vivienda digna con un «alquiler social», eliminar copagos sanitarios, luchar contra la pobreza sobrevenida y la colaboración entre administraciones.

Acercamiento

La «propuesta abierta para un programa común progresista» que presenta Pedro Sánchez este mediodía en un acto en la estación ferroviaria de Chamartín en Madrid consta de 370 medidas desgranadas en 72 páginas. Este texto es la oferta programática que analizarán esta semana los equipos negociadores del PSOE y Unidas Podemos y debería ser, según el planteamiento de los socialistas, la base para un acuerdo de legislatura con el partido morado. Antes, el propio Pablo Iglesias ha señalado en una entrevista en TVE que «suena bien», pero ha insistido en que su postura no ha cambiado y es la de formar un gobierno de coalición. «Las palabras se las lleva el viento», ha advertido el secretario general de Podemos.

La propuesta que presenta Sánchez se divide en seis áreas: Empleo digno y pensiones justas; feminismo, lucha contra la desigualdad social y calidad democrática; emergencia climática y transición ecológica de la economía; avance científico, tecnológico y transición digital; España abierta a Europa y al mundo; y cohesión territorial: Estado autonómico y lucha contra la despoblación.

Frente a la posición de Iglesias, el PSOE sostiene que el acuerdo, si se alcanza, tiene que ser alrededor de su propuesta de programa, una oferta que no es cerrada y que se puede modificar en las negociaciones con nuevas aportaciones. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha señalado que es un texto con medidas que van desde «el centro» a las idea «más de izquierdas».

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