La confección de las listas para el 10-N reabre el debate interno en el PP

Los portavoces del Congreso y el Senado conversan con Rafa Hernando en la Cámara baja. /EFE
Los portavoces del Congreso y el Senado conversan con Rafa Hernando en la Cámara baja. / EFE

Algunos barones abogan por introducir cambios mientras la dirección avanza que su idea es mantener el grueso de las candidaturas

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Cuando el 26 de febrero Pablo Casado despidió a su grupo parlamentario antes de la disolución de las Cortes, lo hizo con una promesa: «Nadie se va a quedar atrás». Pero en las listas del Congreso ni entraron todos ni todos los que entraron pudieron lograr escaño. Las expectativas esta vez son mejores. Después del derrumbe del 28-A, el PP podría subir, según las encuestas, hasta 20 diputados, así que el debate interno sobre la elaboración de las candidaturas ha vuelto a abrirse.

El anterior proceso de confección de las listas dejó tras de sí un partido tensionado. El equipo de Pablo Casado aprovechó la convocatoria de comicios para armar un grupo parlamentario a su medida ocho meses después de tomar el relevo de Mariano Rajoy. En las filas conservadoras interpretaron que los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias habían quedado desplazados y en algunas organizaciones territoriales lamentaron no haber sido suficientemente escuchados. La herida quedó abierta y, tras la debacle electoral, cargos del PP recomendaron al presidente ampliar sensibilidades, rodearse no sólo de los afines.

Aquella página, sin embargo, pareció quedar atrás. Hasta ahora. El domingo, en una entrevista en ABC, el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, fue el primero en abogar por introducir cambios en las candidaturas. «Hay que ensanchar el partido –apostó–. Si las listas se pueden ensanchar, mejor que reducir. Yo echo de menos a personas que no fueron, pero, como es natural, no me corresponde tomar esas decisiones. Sumemos, unamos lo que estaba unido».

Los «ajustes»

Sin llegar tan lejos, también el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se mostró partidario en Onda Cero de promover «ajustes» y buscar candidatos con «más tirón, que sirvan de refresco, que tengan fortaleza y respaldo social». «Me parece razonable –añadió– que intentemos entre todos mejorar algunas listas, con las aportaciones de las direcciones regionales y provinciales».

Fuentes populares apuntaron a aquellas circunscripciones en las que el resultado electoral no fue el esperado. Pusieron como ejemplo Huelva, donde el PP perdió uno de sus dos escaños. Allí la candidatura la encabezó Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la menor asesinada en 2008. Pero lo cierto es que el retroceso fue pronunciado también en otras provincias. La dirección no ha dado señales, en todo caso, de buscar relevos para sus fichajes. El único mensaje que ha lanzado fue el del jueves en la última reunión en el Congreso, donde diputados y senadores interpretaron que se contaba con ellos. 

Desde Génova piden «respeto» por los órganos que se encargan de las candidaturas y dan a entender que se mantendrá el grueso de las mismas. «Las listas –sostienen– están hechas». Pero sí habrá incorporaciones donde han quedado vacantes. Es el caso de Álava después de que Javier Maroto no obtuviera escaño y fuera designado senador autonómico por Castilla y León. Por «coherencia», argumentan, seguirá en la Cámara alta.

En Madrid son varios los huecos por cubrir tras la salida de algunos diputados y suenan nombres de veteranos como Gabriel Elorriaga. También se especula sobre Cayetana Álvarez de Toledo, aunque quiere volver a presentarse por Barcelona. Los más duchos en estas lides recomiendan, en todo caso, no hacer demasiado «ruido», porque si las listas de abril eran «buenas», no tendría sentido cambiarlas.