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El Ciutat se cansa y dicta sentencia

Sergio León disputa un balón con Chema./EFE
Sergio León disputa un balón con Chema. / EFE

El Levante encadena 13 partidos consecutivos sin ganar y la afición despide a los jugadores con una sonora pitada para exigir soluciones

ALBERTO MARTÍNEZValencia

Orriols dijo basta. La afición estalló anoche después de que el Levante sumara su decimotercer partido consecutivo sin conseguir la victoria. Los azulgrana se desmoronaron en la segunda parte y fueron incapaces de reaccionar ante un Betis que desplegó su vistoso fútbol. El 0-2 dolió a un Ciutat de València que no ve ganar a su equipo en casa desde hace cinco meses. El de ayer se presentaba como una final después de una semana en la que el club había ratificado a Juan Ramón López Muñiz, cuestionado por una parte del consejo de administración. Los granotas estaban prácticamente obligados a vencer, pero el hundimiento del equipo dio paso a una pitada cargada de desesperación. La paciencia se ha agotado.

Pronto llegó el primer susto. Y fue en una jugada de pizarra. Boudebouz sacó un balón parado buscando a Mandi, quien encontró con suma facilidad la espalda de toda la defensa pero falló en su disparo a bocajarro. Era el minuto siete y se percibían ciertos nervios, como quedó demostrado en el posterior saque de portería de Oier, que se marchó directamente fuera. La afición reaccionó con aplausos reconfortantes y el Levante respondió con una doble ocasión.

Sadiku, una de las novedades dentro de la revolución de Muñiz, entró en el campo con el gatillo preparado y, en su primer acercamiento al área del Betis, fabricó un peligroso disparo cruzado que despejó Adán y recogió Morales. Pero el extremo madrileño no acertó en el remate. A partir de ese momento, el encuentro adquirió un ritmo trepidante.

Muñiz cambió el sistema con el objetivo de ganar presencia ofensiva. El entrenador sacrificó uno de los tres centrocampistas para pasar a jugar con dos delanteros. Y apostó por Sadiku, quien se estrenaba como granota, y Roger. El de Torrent, completamente recuperado, pedía a gritos una oportunidad como titular y la tuvo anoche.

Los granotas adelantaban su presión y provocaban algunos errores en el conjunto verdiblanco, aunque la batuta la llevaba el Betis. Quique Setién es fiel a su estilo y sus futbolistas se asociaban con clase. Fabián y Joaquín, con absoluta libertad de movimientos, resquebrajan el sistema defensivo del Levante.

El ambiente se fue calentando y Levante Fans, que había dejado la grada de animación vacía como protesta por la deplorable imagen del equipo en Anoeta, entró en el estadio dispuesto a alentar. Eso sí, su ausencia inicial le costó la reprimenda de una parte de la afición.

El Levante resistía ante las exquisitas combinaciones del cuadro andaluz, que atacaba sin contemplaciones. A pecho descubierto. Una circunstancia que trataban de aprovechan los de Muñiz a base de velocidad y un fútbol directo. Los granotas se encomendaban a los contragolpes y Morales iba cobrando protagonismo.

El extremo madrileño levantó a los hinchas de sus asientos con una cabalgada marca de la casa. Recorrió 40 metros y envió el cuero al área para que Roger se sacara de la chistera un remate que estuvo a punto de terminar en gol. El esférico se marchó acariciando el segundo palo.

El Levante, de menos a más, se fue al descanso con buenas sensaciones e intentando explotar los vacíos. Pero poco después del descanso, el Betis encontró la recompensa a tanto dominio. Joaquín avisó en el minuto 53 con un lanzamiento a quemarropa que desvió Oier. El guardameta vasco estaba dispuesto a convertirse en el salvador.

Dos minutos después, el arquero detuvo un remate de Mandi a la salida de un córner y el balón quedó muerto en el área pequeña. Chema, al tratar de deshacer el peligro en medio de la confusión, lo cabeceó a la red. El plan del Levante, por la borda. Ahora tocaba dar un paso adelante.

Muñiz, quien ya estaba preparando la entrada de Ivi antes del gol, no modificó su idea. El extremo exsevillista reemplazó a un Jason que abandonó el campo entre pitos. El gallego se encuentra muy lejos de su mejor versión. Y el entrenador no esperó demasiado para introducir el segundo cambio. Pazzini tomó el testigo de un discreto Sadiku. El albanés todavía no ha alcanzado la forma física óptima.

0 Levante UD

Oier, Coke, Postigo (Rochina, m.79), Chema, Luna, Jason (Ivi, m.58), Lerma, Doukouré, Morales, Roger y Sadiku (Pazzini, m.64)

2 Real Betis

Adán, Francis, Mandi, Bartra, Junior, Joaquín (Barragán, m.77), Javi García, Fabián, Boudebouz (Camarasa, m.68), Loren (Tello, m.64) y Sergio León

GOLES:
0-1, m.55: Chema en propia puerta. 0-2, m.68: Sergio León
ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea (comité vasco). Amonestó por el Levante a Sadiku, Lerma, Chema, Doukouré y Roger y por el Betis a Mandi y Loren
INCIDENCIAS:
partido disputado en el estadio Ciutat de València ante 16.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ertzaina Inocencio Alonso, que falleció el pasado jueves en Bilbao en los incidentes previos al partido de Liga Europa Athletic-Spartak de Moscú

El equipo no encontraba la fluidez ni las ideas necesarias ante un Betis que ya corría menos riesgos. Pero los acontecimientos se iban a precipitar. Lerma tuvo el gol de empate en su cabeza. Su testarazo tras un córner se topó con un providencial Mandi. Y el nuevo saque de esquina fue aprovechado por el cuadro andaluz para montar un contragolpe que sepultó cualquier esperanza.

El Betis recuperó el esférico y, en apenas dos pases, Sergio León se plantó delante de Oier para poner el 0-2. Encuentro sentenciado y la ira se apoderaba del Ciutat de València. Los pañuelos comenzaron a asomar, la grada de fundió en una sonora pitada y numerosos seguidores abandonaron el estadio.

Era el minuto 68 y el tramo final se iba a convertir en toda una pesadilla para el Levante. El equipo, completamente noqueado y bloqueado, fue incapaz de reaccionar. La afición, indignada por la tendencia del equipo, se irritó aún más con la entrada de un ex como Víctor Camarasa. El de Meliana escuchó insultos, mientras que Joaquín se llevó la ovación de una noche para olvidar. Los futbolistas no sacaron el orgulloso y la grada se desesperó. La afición se ha cansado y exige soluciones inmediatas. Desde un sector de la afición se escucharon cánticos como «Muñiz vete ya» y «esta camiseta no la merecéis». El Levante toca fondo y algunos miraron al palco.

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