Trump se conforma con tapar las brechas en la defensa saudí

Donald y Melania Trump durante la recepción en la Casa Blanca al presidente australiano Scott Morrison. /Reuters
Donald y Melania Trump durante la recepción en la Casa Blanca al presidente australiano Scott Morrison. / Reuters

EE UU enviará tropas y equipamiento militar a Riad como respuesta al ataque a las refinerías y parece posponer por ahora la represalia a Irán

CAROLINE CONEJERONueva York (EE UU)

Estados Unidos anunció el envío de tropas al Golfo Pérsico y reforzará los sistemas de defensa de Arabia Saudí después del bombardeo sufrido hace una semana por sus dos principales refinerías de petróleo, una operación que evidenció la vulnerabilidad de la defensa aérea del reino. Donald Trump, que habría decidido no autorizar por ahora un castigo militar sobre Irán, país al que su Administración culpa abiertamente del ataque del día 14, señaló que la contención «demuestra mucho más poder» que una represalia a la que tampoco cerró la puerta.

El secretario de Defensa, Mark Esper, explicó que el de ayer es el primer paso para reforzar la seguridad saudí. El Pentágono habló de un despliegue moderado y primordialmente de naturaleza defensiva que incluirá a cientos de efectivos, así como envíos expeditivos de equipo militar a Arabia Saudí y Emiratos Árabes. El general Joseph Dunford, al frente de la Junta de jefes de Estado Mayor, señaló que el equipamiento incluirá baterías de misiles Patriot y radares de largo alcance, a los que se sumarían sistemas antimisiles, drones y aviones de combate adicionales, así como el estacionamiento indefinido de un portaaviones en la región.

Aunque el anuncio del Pentágono cierra la puerta, por ahora, a un ataque de represalia contra Irán, el despliegue puede irritar a Teherán, que ya respondió con aprensión a envíos de tropas norteamericanas este año.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, subrayó que los ataques a otras naciones y la disrupción de la economía global tienen un precio y que Irán lo pagará en forma de aislamiento diplomático y presión económica. Pompeo que en un principio califico los ataques de 'acto de guerra', ha suavizado su retórica a 'acto de agresión' y puesto el énfasis en la campaña de máxima presión que continúe incrementando los costes sobre Irán hasta que revierta su política de desestabilización en Oriente Medio.

Irán ha negado toda responsabilidad en el ataque del 14 de septiembre y, por su parte, EE UU no ha producido ninguna evidencia rotunda de la responsabilidad de Irán en los ataques.

Mientras el gobierno norteamericano insiste en que la investigación continua miembros de la administración han señalado que los drones y los misiles de crucero utilizados en el ataque eran de fabricación iraní. Fuentes anónimas del Pentágono han señalado que cierto material clasificado muestra imágenes aéreas con presuntas preparaciones para un ataque aéreo en suelo iraní. A puerta cerrada se maneja la idea de que el ataque podría haber sido autorizado por el Líder Supremo Ayatola Alí Kamenei.

Las relaciones entre Washington y Teherán se han deteriorado drásticamente desde que EE UU abandonara el pasado año el acuerdo nuclear y reimpusiera sanciones sobre sus exportaciones.

Como respuesta Irán ha dado amenazas veladas señalando que si Teherán tenía un bloqueo para exportar crudo otros países no podrían hacerlo tampoco.

EE UU desea evitar verse envuelto en otro conflicto en Oriente Medio donde ya tiene tropas posicionadas en Siria e Irak, dos países donde la influencia iraní es fuerte y las fuerzas iraníes operan con libertad. El gobierno teme que los agentes de Irán pudieran realizar ataques contra las tropas norteamericanas en esas zonas y escalar rápidamente las tensiones en un conflicto regional. Ésta es la segunda vez en los últimos meses que Trump se ha contenido de autorizar un ataque militar grande contra Irán que, además del potencial a provocar un conflicto sin control especialmente ante un año electoral, los ataques no se produjeron en suelo de EE UU.

Trump que a menudo ha mencionado a Arabia Saudí como un gran socio y gran comprador de armas, la impopularidad del reino saudí se ha incrementado entre republicanos y demócratas entre otros factores, por las decenas de miles de muertes civiles causadas a consecuencia de los ataques aéreos indiscriminados saudíes en su brutal guerra en Yemen utilizando misiles de fabricación norteamericana.

Mientras las sanciones al banco central duplican las ya existentes, las sanciones contra el fondo soberano son nuevas y potencialmente congelarán decenas de miles de millones de dólares en activos nacionales iraníes tanto en el país como invertidos en el extranjero. En ambos casos, las sanciones prohíben a organizaciones e individuos nacionales y extranjeros establecer transacciones con instituciones iraníes por medio de entidades financieras norteamericanas.

Dunford señaló que el equipo extra y las tropas ofrecerán a Arabia Saudí una mejor defensa contra ataque aéreos no convencionales. Adicionalmente explicó que ningún sistema por sí mismo supondría una defensa suficiente contra este tipo de ataques, pero un sistema con diferentes niveles de capacidad defensiva mitigará el riesgo de ataques aéreos del tipo de un aluvión de drones por parte de Irán.

Irán amenaza con convertir en un «campo de batalla» el país que le ataque

El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, Hosein Salamí, amenazó este sábado con convertir en «el principal campo de batalla» el país que ose atacar a Irán, después de que Estados Unidos anunciara el envío de tropas al golfo Pérsico.

«Nunca permitiremos que la guerra alcance nuestro territorio (...) No pararemos hasta la destrucción del agresor y no dejaremos ningún lugar seguro», dijo el comandante durante la inauguración de una exposición de restos de drones estadounidenses derribados por Irán.

La tensión con EEUU ha escalado después de que este país acusara a Irán de los ataques de hace una semana contra la petrolera saudí Aramco, en los que el Gobierno iraní ha negado toda implicación.