Marina Civera y Sara Larrazábal brillan en las Fallas

Marina y Sara se hacen carantoñas ayer tras recibir la llamada. / irene marsilla
Marina y Sara se hacen carantoñas ayer tras recibir la llamada. / irene marsilla

Las comisiones Barrio de San José y Bayarri-Los Isidros logran por primera vez tener a una de sus candidatas como falleras mayores | Una joven odontóloga y una alumna de Franciscanas lucen ya como embajadoras de la fiesta

LOLA SORIANO / MAR GUADALAJARA

Las Fallas de 2019 ya conocen a sus máximas representantes de la fiesta. Se trata de la joven Marina Civera Moreno y la niña Sara Larrazábal Bernal, unos nombres que no están muy repetidos en el listado de falleras mayores. De hecho, para encontrar otra Sara hay que remontarse a 2002, con Sara Martín (FMV 2002).

Las dos elegidas figuraban en la lista de las posibles, pero esta circunstancia no deslució la magia que se vivió anoche. En la casa de los Civero-Moreno estaban pletóricos, a pesar de ser veteranos en la representación fallera, ya que Marina fue corte infantil en 2006, en el año de reinado de Lucía Gil y Nuria Llopis. Además, la hermana de Marina, Paula Civera, también fue corte mayor en 2011, en el año de Laura Caballero y Carmen Monzonís.

Ahora la suerte ha llegado de nuevo a su residencia en el Ensanche para quedarse y toda la familia está más que preparada para empezar un nuevo ciclo fallero con los brazos bien abiertos.

El teléfono sonó en la casa de Marina antes de que el alcalde pronunciara su nombre

En el caso de Sara Larrazábal, sí era la primera vez que los falleros llaman a su puerta para llevar a la fiesta a lo más alto. Sus padres y su hermana Adriana estaban dichosos.

También se mostraron muy felices en las comisiones falleras de las dos jóvenes, ya que es la primera vez que pueden decir con orgullo que han conseguido una fallera mayor de Valencia.

En el barrio de San José, el presidente, Gerardo Luján, explicó anoche que Marina «es una gran fallera de toda la vida y estamos encantados de compartir su alegría. Es la primera fallera mayor que tenemos en los 70 años de vida de la comisión fallera». Según añadió, habían tenido a Paula Civera como corte mayor y a la propia Marina, Lucía Brenes y María José Morán en corte infantil. En Bayarri-Los Isidros, una comisión pequeña pero muy trabajadora, también estaban felices de poder estar representados por Sara para todo el año.

Sara lloró de alegría y realizó su primer discurso dirigido a los niños falleros

Las dos elegidas escogieron un vestuario de tono claro. Marina en rosa palo y Sara en blanco, que creaba una imagen muy dulce. Ambas se fundieron en un abrazo en los primeros minutos del reinado juntas, en la casa de Marina Civera. Marina ha terminado sus estudios de odontóloga e iba a comenzar un máster, y Sara es alumna del colegio La Purísima.

Minutos antes el alcalde de Valencia, Joan Ribó, realizó la llamada telefónica que cambió la vida a las dos protagonistas. La primera en recibir la noticia fue Sara. Desde que descolgó el teléfono no cesó de llorar, en este caso de alegría. Ribó le felicitó y ella explicó que estudiaba en el colegio Franciscanas y quiso dar el mensaje a todos los niños de «disfrutar las Fallas. Espero que todos juntos pasemos unas inolvidables Fallas de 2019. Voy a representar a Valencia de la mejor forma posible», dijo emocionada Sara.

La llamada a la residencia de Marina Civera también tuvo anécdota, porque, como explicó la propia fallera mayor, el sonido del teléfono se produjo antes de que Ribó dijera su nombre. «Pensé que la llamada que estaba entrando sería una broma o que era pura coincidencia que llamara alguien a esa hora, pero luego me he alegrado mucho al comprobar que me llamaban a mí»..

Ribó le dijo: «¿Sabes quién soy» y Marina contestó que se lo imaginaba. Marina, muy natural, comentó que todavía no se lo creía. «Gracias al jurado por haber confiado en mí. Quiero hacerles estar orgullosos de la decisión».

Acto seguido, Marina Civera afirmó que va a ser una persona «muy entregada a la fiesta fallera. Tengo un gran amor por las Fallas y quiero estar muy cerca de todos los falleros». También supo agasajar a sus compañeras, por eso, dijo: «tengo doce compañeras de la corte fantásticas y lo haremos lo mejor posible».

Sara Larrazábal recibió al alcalde, a los miembros del jurado y a la corte en la casa de sus abuelos paternos. Junto a ellos y a sus padres, Gerva (visitador médico) y Rosana (agente de seguros) y su hermana mayor, Adriana, descolgó el teléfono para confirmar la esperada noticia. La tradición fallera que hay en su familia se remonta hasta su bisabuelo, fue uno de los fundadores de otra de las fallas del barrio, algo que según el jurado, ha sido importante para tomar la decisión final.

Marta Ballester, una de las componentes del jurado infantil, destacaba la implicación de la familia. «Saben lo que esto significa y ese apoyo por parte de sus padres se percibe en la predisposición de Sara; ella es ante todo fallera». Varios miembros del jurado reconocieron la dificultad, pero coincidían en que habían elegido a cada una de las componentes de la corte sabiendo que todas podían haber sido la seleccionada. «Todas eran perfectas candidatas, pero en Sara se ve la ilusión por el cargo que a partir de ahora, va a desempeñar», aseguró Laura Real, otra de las responsables de la elección. La vivienda se llenó en pocos minutos de centros de flores que no dejaban de llegar, mientras Sara atendía a los medios de comunicación y su familia asimilaba la noticia entre lágrimas.

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