Las Fallas encaran un cambio de ciclo

El fuego consume la falla municipal de Valencia./ Jesús signes
El fuego consume la falla municipal de Valencia. / Jesús signes

La cremà inicia el debate sobre un nuevo modelo de convivencia en las calles para 2020 en un final de fiesta con menos turistas por el calendario | El enfrentamiento de Fuset con Especial y las críticas por la suciedad protagonizan las fiestas

PACO MORENO

El fresco de esta pasada madrugada, acompañado incluso de una ligera lluvia, arreciaba en la plaza del Ayuntamiento mientras ardía la última figura grecorromana de 'Procés creatiu', la falla municipal de Latorre y Sanz en colaboración con el grupo PichiAvo. Un espectacular ramillete de fuegos, un castillo en toda regla de Ricardo Caballer, puso un fin de fiesta que se prolongó en algunos barrios hasta altas horas de la madrugada al requerir la presencia de bomberos. Un broche en familia debido a que el domingo se fueron muchos turistas.

Valencia despedía de esa manera unas fiestas protagonizadas primero por un nuevo enfrentamiento entre el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, y las comisiones falleras, en este caso la sección Especial, a cuenta de que no saliera en el sorteo ninguna mujer como jurado de dicha categoría. Un debate buscado por el edil para poner sobre la mesa la igualdad femenina en las Fallas. Las nueve entidades no incluyeron en las reglas una cuota mínima, por lo que el azar y las probabilidades provocaron que la presencia fuera exclusivamente masculina. La respuesta de la Federación de Especial fue sencilla: si el Ayuntamiento quiere un mínimo de mujeres en los jurados, entonces el asunto debe pasar por la asamblea de presidentes, que ya lo ha tumbado dos veces este mandato.

El conflicto ha avivado unas Fallas tranquilas durante la primera semana, sin sobresaltos climatológicos en el arranque de la planta de los casi 770 monumentos grandes e infantiles que llenan la ciudad y que han supuesto un gasto a los falleros este año de 7,67 millones de euros, según informó Efe. El calor ha marcado muchas jornadas, como lo atestiguan los partes de las asistencias de Cruz Roja por la mascletà en la plaza del Ayuntamiento.

Si el modo de elección de los jurados fue la primera idea cuestionada, la segunda ha tenido más importancia por el efecto inmediato sobre los ciudadanos. El centro de Valencia, Ruzafa y otros 'puntos calientes' de la fiesta han sufrido los efectos de un botellón masivo, incívico sucio e indigno de la tercera ciudad de España.

Sólo basta citar que esta madrugada, los vendedores del Mercado Central han tenido que hacer frente a la segunda limpieza extraordinaria del entorno del edificio antes de abrir al público. Operarios han repasado con mangueras de agua a presión cada rincón y pavimento para eliminar orines, vómitos y otros desechos de estos días. Así, el principal mercado de productos frescos de la ciudad ha podido garantizar la salubridad para sus clientes. Otras fallas del entorno también han realizado el mismo refuerzo desde el pasado día 15.

Los esfuerzos han sido insuficientes como lo atestiguan las críticas de la asociación de comerciantes del centro, así como entidades vecinales de Ciutat Vella o más de carácter cultural, como Círculo por la Defensa del Patrimonio. La noche del viernes al sábado fue una de las más complicadas que se recuerdan por este motivo, con montones de basura en el entorno de la Lonja y el Mercado Central cuando éste último recinto ya estaba abierto al público.

Las Fallas de 2019 ya son historia.
Las Fallas de 2019 ya son historia. / EFE

De poco han servido el citado refuerzo que acometen las comisiones de la zona, incluso con campañas de concienciación. Fuentes vecinales aseguraron que la madrugada de ayer se volvió a padecer una saturación inusual de botellón en parte del centro, sin que se «viera policía por ningún lado».

El bando fallero recogía este año por primera vez una serie de requisitos para el montaje de carpas, escenarios y zonas de actividades en el entorno más monumental, aunque el caso es que ha servido de poco. Otras fuentes recordaban hace poco cómo el Consistorio no concedió hace años autorización para verbenas junto a las torres de Serranos o el Parterre, pidiendo una medida similar.

Ese será un debate para los próximos once meses, con un nuevo gobierno municipal del mismo o diferente color político. En cualquier caso, habrá cambios para reducir críticas. Los comerciantes exigen el refuerzo de las patrullas policiales para prevenir la venta ilegal o actividades sin permiso. En la madrugada de ayer, la Policía Local identificó a 74 personas durante la Nit de Foc, con 49 actas de multas por lanzar artificios pirotécnicos, 11 por incautación de drogas y siete por venta ambulante. En total, se intervinieron 724 objetos, entre productos pirotécnicos y latas de cerveza.

Las Fallas de este año se recordarán también por el reinado de Marina Civera y Sara Larrazábal, que han destacado en sus intervenciones públicas. La fallera mayor y la fallera mayor infantil de Valencia se han ganado al público con palabras y gestos, como cuando la primera se anudó en la muñeca un pañuelo morado el pasado 8-M y lo mostró durante la mascletà, para reivindicar así el fin de la violencia machista y la igualdad de la mujer.

En cuanto a la competición entre artistas, no ha faltado el debate sobre el orden en el podio, como suele ser habitual. Un punto, nada más separó al primero del segundo en la clasificación de la sección Especial. En esta ocasión L'Antiga se llevó el gato al agua de la mano de Carlos Carsí, mientras que Paco Torres, artista de El Pilar, tendrá que esperar al siguiente ejercicio, lo mismo que las otras siete comisiones que forman la máxima categoría. De la sección infantil, Iván Tortajada se ha despedido temporalmente por la puerta grande con el oro para Císcar-Burriana, mientras que la falla municipal, obra de Cap de suro, ha recibido la aceptación general.

El ciclo que se cerró anoche, el tercer año desde que las Fallas son Patrimonio de la Humanidad, no ha conseguido una mejora sustancial de los problemas habituales, frente a una ocupación hotelera media que ha llegado al 90% de la oferta, lejos del completo al caer la cremà en martes y no ser festivo en muchas ciudades.

Más sobre las Fallas 2019