Agility, la actividad perfecta para mejorar el comportamiento

Los profesionales destacan que la práctica del agility aporta beneficios en las mascotas que van desde cambios hormonales hasta ventajas psicológicas./LP
Los profesionales destacan que la práctica del agility aporta beneficios en las mascotas que van desde cambios hormonales hasta ventajas psicológicas. / LP
Ya se practique por ocio o por deporte, estos ejercicios ayudan a que los perros sean más sociables y establezcan vínculos afectivos
EXTRAS

Unos dicen que es un deporte. Otros hablan de ejercicios buenos para la salud de la mascota. Sea lo que sea, el agility es una perfecta forma de mantener en forma la mente y el cuerpo de nuestro perro, a la vez que se refuerzan en él muchos comportamientos positivos. No es de extrañar, por tanto, que sea una de las fórmulas que más recomiendan los educadores caninos para contrarrestar determinados problemas en algunos perros.

En el agility, el guía dirige a un perro sobre una serie de obstáculos que tiene que librar de la manera más limpia y exacta posible, compitiendo además contra el reloj. Se trata, por tanto, no solo de hacerlo rápido, sino de hacer el circuito de una manera ortodoxa y siguiendo en todo momento las órdenes de la persona que guía. Los perros participan sin ningún tipo de incentivo y sin sujeciones ni correas, y el acompañante no debe tocarle en ningún momento. Es un tipo de ejercicio pensado para que el animal demuestre su destreza y su control a través de las indicaciones que su guía le da de viva voz y a través de gestos, por lo que el entrenamiento y la compenetración son vitales.

La forma más común de entrenamiento y competición se desarrolla en circuitos, en los que se coloca un determinado número de obstáculos diferentes, con un orden determinado. Se trata de obstáculos como vayas, listones, rampas, escalones, tubos, etcétera, por los que el can deberá correr, saltar, agacharse, caminar de forma especial y, sobre todo, seguir las órdenes de su guía. Todo, para demostrar la habilidad del peludo. En las modalidades deportivas, el terreno necesario para la instalación de un recorrido de agility debe tener un recorrido con una longitud de entre 100 y 200 metros y, de acuerdo con la categoría de las pruebas, incluirá entre diez y 20 obstáculos. El trazado del recorrido depende en cada caso de la imaginación del juez que vela por el desarrollo de la prueba, pero siempre incluye como mínimo dos cambios de dirección. Tanto las distancias como las combinaciones de obstáculos están estipuladas en los reglamentos de las distintas agrupaciones y federaciones que integran el agility como modalidad deportiva. De hecho, desde mayo de 2013 el Consejo Superior de Deportes reconoce el agility como deporte, a pesar de que en España se venía practicando con numerosos adeptos y totalmente regulado desde mediados de los años 80.

Practicar agility sirve para mantener la mente y el cuerpo del perro en forma, pero también para que el guía entrene. Se trata de una actividad deportiva para las dos partes de la pareja, ya que el conductor que hace las indicaciones debe correr al lado del perro en todo momento, para lo que necesita hacer un ejercicio que viene de perlas para mantenerse en forma.

Mejora el comportamiento

Los educadores caninos cada vez recomiendan más el agility en su modalidad de entrenamiento como fórmula para tratar ciertos problemas de comportamiento en perros. En los últimos años han proliferado los parques urbanos para perros en los que se incluye algún elemento de agility para que puedan jugar y desarrollar su potencial físico, aunque hay que tener cuidado con algunos elementos fijos de esas instalaciones que podrían dañar al animal, sobre todo cuando es novato. Además, cada vez son más los clubes y expertos en la materia que ayudan a que esta modalidad se popularice cada día más.

Muchos veterinarios destacan los enormes beneficios que tiene en el comportamiento del animal, sobre todo en casos en los que la obediencia puede empezar a ser un problema. Los expertos en comportamiento y educación canina lo recomiendan como una fórmula muy eficiente para mejorar la obediencia del perro y como vía para incrementar la buena relación y el vínculo afectivo que se debe crear siempre entre el perro y su dueño.

Los profesionales destacan que la práctica del agility aporta beneficios en las mascotas que van desde cambios hormonales hasta ventajas psicológicas. En el día tras día, los perros que practican agility suelen ser más sociales y menos problemáticos a la hora de relacionarse con otros canes, algo que aprenden al compartir espacio y ejercicios entre ellos la mayoría de jornadas. Con este tipo de socialización se previene la agresividad del perro, tanto si esta viene de un déficit hormonal como si se trata de una cuestión basada en la territorialidad.

También es un ejercicio perfecto para ayudar a controlar problemas de ansiedad y de fobias en la mascota, sobre todo cuando están relacionadas con la separación o la ausencia de sus dueños en casa. Es, por tanto, un tratamiento indicado por los profesionales para desarrollar vínculos afectivos pero también para que el perro crezca en independencia dentro de los cánones que marca su estilo de vida en manada.

Cómo comenzar

Tanto los expertos en la materia como los que ya lo practican recomiendan comenzar en el agility siempre de manos de monitores o educadores con formación. Para ello hay multitud de clubes y escuelas caninas, que ofrecen tanto actividades de ocio como entrenamiento para competir en las distintas modalidades. Solo en Valencia y su área metropolitana existen una decena de estos centros y en la mayoría no es necesario asociarse para probar.

De cara a comenzar, se recomienda que el perro tenga más de 18 meses, puesto que hasta ese momento están aún en crecimiento y su estructura ósea está en formación. A partir de ese momento ya podrán hacer giros, saltos y ejercicios de impacto sin miedo a que se produzca una lesión.

El aprendizaje se hace poco a poco, por lo que se aconseja no caer en el desanimo si en las primeras clases el perro no responde o hace algún ejercicio mal. Se trata de ir aprendiendo poco a poco, de superar obstáculos cada vez más complicados y, sobre todo, de que guía y perro se diviertan lo máximo posible. Ahí es donde reside el gran punto a favor del agility.