«El pequeño agricultor va a desaparecer»

Recolección de clementinas en un campo de La Plana. / lp
Recolección de clementinas en un campo de La Plana. / lp

Las cooperativas citrícolas reflexionan ante la difícil coyuntura y se fijan un camino de evolución y de fusiones | El sector lanza un aviso: «Nosotros tenemos que cambiar, pero no lo podemos hacer solos, la Administración debe ayudar y variar también criterios»

V. LLADRÓVALENCIA.

«El pequeño agricultor aislado va a desaparecer, no tiene futuro en las actuales circunstancias, salvo casos esporádicos de especialización muy concreta». Así de tajante se muestra el presidente de Cooperatives Agroalimentàries, Cirilo Arnandis, que advierte así mismo de la tendencia que llevará a «desaparecer también los pequeños almacenes».

Esta ha sido una de las principales conclusiones de la Convención Citrícola, celebrada en l'Alcùdia, en la que se han reunido centenar y medio de representantes de entidades cooperativas, técnicos, expertos en exportación, consultorías y profesores universitarios. Se trataba de reflexionar sobre la crisis citrícola y las perspectivas de futuro.

Paco Borrás, ex director comercial de Anecoop, se expresó especialmente incisivo. Dijo que en los próximos años seguirá creciendo el número de explotaciones citrícolas medianas o grandes (situó el umbral por encima de 20 hectáreas), lo que parece en principio una paradoja por la situación de crisis generalizada. La contrapartida está en que seguirán «desapareciendo las de menor tamaño». La razón está en aprovechar las economías de escala para poder reducir los costes por unidad de cultivo.

Arnandis reclama que el Consell desarrolle la Ley de Estructuras Agrarias y ponga dinero suficiente

Borrás aventuró igualmente que se va a reducir el número de almacenes de confección. De hecho ya se está viendo. En los últimos años han cerrado bastantes, y muchos de ellos de cooperativas locales que no han podido resistir el tirón. Al mismo tiempo 'los grandes se van haciendo más grandes', y ésta a seguir siendo la tónica

Centrando estas cuestiones en el caso de las cooperativas, Borrás señaló que su reto principal pasa por poder mantener sus explotaciones y su política de socios sin perder su identidad y sus valores. En consecuencia citó la importancia de impulsar el apoyo a los jóvenes y a los emprendedores, de fomentar la concentración para obtener explotaciones más dimensionadas, así como adecuar sus instalaciones, apostar por la especialización y desarrollar estructuras comerciales fuertes para asegurar un acceso regular a los clientes finales.

El catedrático Juan Juliá apuntó la conveniencia de que las cooperativas ganen tamaño para no perder el tren de la competitividad. Polémica cuestión, porque entraña el reto histórico de las fusiones, algo en lo que todos parecen estar de acuerdo en teoría, pero a la hora de la verdad cada cual prefiere seguir en su pueblo, antes que eludir el riesgo de extinción uniéndose a otros.

Joan Riera, de la consultora Kantar Worldpannel, habló de los cambios en los mercados y entre los consumidores, de la necesidad de acomodarse a ellos para no perder ventas, cuando las frutas y sus derivados se consumen cada vez más a destiempo, fuera de las comidas. También citó que siguen creciendo las ventas en grandes cadenas de distribución, en detrimento del pequeño comercio, y en cuanto a lo ecológico explicó que se prefiere antes el valor de la proximidad.

Cirilo Arnandis se mostró de acuerdol en que «todos tenemos que cambiar», pero advirtió que «no podemos hacer todo esto solos» y pidió que «nos tienen que ayudar las Administraciones», a las que reclamó además que cambien algunos criterios. Mostró la voluntad general de «seguir adelante», pero para ello es preciso «que la UE no esté abriendo todas las puertas y permitiendo que entren todos con muchas menos exigencias que las que nos piden a nosotros para poder exportar».

Indicó que está muy bien «que nos pidan que mejoremos, que nos modernicemos y seamos competitivos, pero la Administración también tendrá que hacer lo que le toca, porque si no ayuda y no permite un escenario posible, de anda valdrá lo que hagamos nosotros». El presidente de Cooperatives añadió que «hay un convencimiento generalizado de que debemos evolucionar en todos los sentidos; es cierto, porque los coches de hoy no son como los de hace veinte años, ningún producto es igual a como se hacía y presentaba tiempo atrás; por tanto no podemos pretender que tengan futuro plantaciones y estructuras que arrastran décadas; debemos cambiarlas, pero no podemos hacerlo solos, nos tienen que ayudar». Y ahí pidió que la Ley de Estructuras Agrarias de la Comunitat Valenciana «se desarrolle cuanto antes para aplicarla y se dote del dinero necesario y suficiente».

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