El repóker de industriales internacionales de la Comunitat

Dos operarios chinos ultiman el interior de un coche en la factoría de Ford en Chongqing.:: Reuters/
Dos operarios chinos ultiman el interior de un coche en la factoría de Ford en Chongqing.:: Reuters

Industrias Alegre, Grupo Segura, Industrias Ochoa, Infamol y Novatec dan el salto al exterior con fábricas en Polonia, Hungría, Rumanía, Rusia, México y Marruecos y planes de expansión a China, India, Brasil y EE UU

Cinco empresas valencianas de la automoción han dado el salto al exterior. Industrias Alegre, Grupo Segura, Industrias Ochoa, Novatec e Infamol forman el repóker de proveedores de la Comunitat que tienen fábricas fuera de España. Las plantas valencianas de la automoción se distribuyen ahora por Polonia, Hungría, Rumanía, Marruecos, Rusia y México. Todos estos destinos son países donde la industria de la automoción se ha desarrollado y/o lo harán con fuerza en los próximos años. También son destinos donde la mano de obra es más barata que en España aunque los empresarios que han salido de la Comunitat aseguran que este factor no ha sido determinante.

El sector de la automoción quiere reducir al mínimo número de proveedores. Toman las decisiones de compra con un enfoque cada vez más mundial. La proximidad con las plantas de ensamblaje es, sin duda, una ventaja pero ya no un factor tan determinante. Los fabricantes piden a sus proveedores que les sirvan las piezas en todos aquellos países donde están ubicados. Este órdago lanzado por la industria ha sido bien recibido en la Comunitat. Emilio Orta, presidente de la Asociación Valenciana de la Automoción (AVIA), afirma: «Donde esté el crecimiento, allí estaremos. Así consolidamos la industria. Mantendremos los centros de decisión en Valencia y produciremos donde nos necesiten».

El origen de este proceso de internacionalización de la industria auxiliar de la automoción de la Comunitat Valenciana tiene a dos protagonistas. Vicente Alegre y Francisco Segura, fundadores de Industrias Alegre y Grupo Segura, dieron los primeros pasos con el salto a Europa del Este. Fue antes de que la crisis se atisbara y sin que el discurso de la internacionalización fuera el mantra que es hoy en día. En aquel momento de boom inmobiliario, las inversiones que dirigieron hacia Polonia y Rumanía en el caso de Industrias Alegre y hacia Hungría por parte de Grupo Segura se convirtieron en la base del crecimiento de estas medianas empresas que hoy son los ejemplos en los que se miran los pequeños proveedores de la Comunitat Valenciana.

Ford no indicó nunca de manera oficial la necesidad de fabricar en países de bajo coste como requisito para obtener piezas en el futuro pero ambos empresarios dieron el paso. En los últimos años, ambas empresas han podido balancear su producción para acoplarse a los requerimientos cada vez más exigentes de la multinacional americana.

La consolidación de estos procesos ha llegado con el relevo generacional que ha reimpulsado a ambas compañías que continúan ampliando mercados. Ambas empresas se pueden calificar como casos de éxito ya que han sabido conjugar la genialidad de sus fundadores con un ejemplar traspaso a la segunda generación, que ha fortalecido sus cuadros de dirección con la experiencia de los veteranos que vieron crecer a la empresa y la nueva sabia que aporta los últimos conocimientos y aptitudes necesarios en esta industria.

Apoyo local

La industria de la automoción ha sido, históricamente, un sector en el que la política sí ha modificado las decisiones empresariales. Parte de las fábricas de España se deben, de hecho, a los llamados 'decretos Ford', que allanaron la llegada de los gigantes americanos de la automoción en España. Primero fue Ford en Almussafes (1976) y después, General Motors en Figueruelas (1982). La iniciativa autonómica en el sector de la automoción tuvo su mayor expresión con la construcción del parque de proveedores Juan Carlos I y con la creación del conveyor, tren aéreo que une a los proveedores con la factoría y que permite la entrega inmediata de las piezas justo cuando el operario las incorpora en el coche.

Una situación parecida se está viviendo ahora en México, donde sus gobiernos nacionales y regionales están redoblando su apuesta por la industria de la automoción. Guillermo Orihuela, directivo de Infamol, firma que tiene fábrica en este país americano, explica: «El gobierno mexicano ha ayudado mucho a los fabricantes para que se instalen allí y ha puesto como condición que no se traigan las piezas de fuera».

Con estas condiciones, los empresarios valencianos han iniciado la segunda oleada de internacionalización. Industrias Ochoa fue el primero en desembarcar en tierras americanas y el año pasado iniciaron las operaciones Infamol y Novatec. Industrias Alegre tiene una 'joint venture' firmada que le permitirá iniciar la producción en México en cuanto reciba la primera adjudicación de una pieza.

Esta empresa de Albal cuenta también con una planta de producción en Rusia, donde Ford ha reafirmado su apuesta en la alianza que tiene con el socio local Sollers ya que va a fabricar allí toda la gama media y alta de Ford. Industrias Alegre también cuenta con negociaciones avanzadas para su desembarco en India, Brasil y Estados Unidos. Grupo Segura, por su parte, tiene la convicción de que pronto iniciará la producción en China, primer fabricante del mundo y que se ha convertido en el mercado objetivo de todos los grandes fabricantes de coches de Estados Unidos y América mientras el propio país continúa desarrollando líderes locales que cada año protagonizan importantes desarrollos tecnológicos.

Los destinos de las empresas valencianas también abarcan el norte de África, donde Novatec tiene una planta en Tánger (Marruecos) junto a otro fabricante de plástico, el grupo Erum, histórico fabricante de perchas de Alcoy. La fábrica de Dacia, marca de bajo coste de Renault, es la principal iniciativa del sector de la automoción en esta parte del mundo.

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