Pioneros en emplear a profesionales con discapacidad

Más de 800 personas con discapacidad trabajan en compañías proveedoras de la planta de Ford Almussafes, que se ha convertido en pionera en España en este tipo de contratación laboral

Cuando hay un carro libre, ahí estoy yo para prepararlo», dice con una sonrisa Mari Carmen entre filas de cajas repletas de piezas de coches que tiene que distribuir. Las palabras de esta valenciana de 44 años con un 39 por ciento de discapacidad por problemas de audición, desprenden ilusión y tenacidad. Ella es una de las 850 personas que trabajan en Ford o con sus proveedores a través de los dos centros especiales de empleo de la Fundación ONCE relacionados con la automoción en Almussafes. En concreto, para sus dos firmas Modular Logística Valenciana (MLV) y Fabricación Modular Valenciana (FMV). La primera se ha convertido en el primer operador logístico de la multinacional en Almussafes. La segunda se encuentra dentro de la propia factoría.

En las enormes naves de MLV, en el polígono Juan Carlos I, el 95 por ciento de sus empleados presenta algún grado de discapacidad. En concreto, el 70 por ciento posee una minusvalía física, el 8 por ciento psíquica y el resto, sensorial. En jornadas de ocho horas la tarea principal consiste en «la secuenciación y premontaje de componentes», explica el director general de MLV, Miguel Lamas. Esto es la recepción de material, preparación y envío al punto de montaje. Un trabajo poco exigente desde el punto de vista físico pero no en cuanto al ritmo de trabajo que supone trabajar para Ford. Allí desempeñan estas labores desde personas con problemas auditivos hasta otras que van en silla de ruedas y se encargan de dar entrada y salida de los camiones.

La realidad actual comenzó a gestarse en el año 2000, después de que el gerente de una de las plantas propusiera la creación de una empresa que diera trabajo a los hijos con discapacidad de los empleados de Ford. Así, con la colaboración de la Fundación ONCE, nació el centro especial de empleo Fabricación Modular Valenciana, lo que se tradujo en 49 trabajadores en una zona de 3.000 metros cuadrados de la cadena de montaje dentro de la propia factoría. Un espacio y un número de empleados que aún siguen ahí. «Podemos decir que empezó como un modelo social y hoy es un modelo socioeconómico», explica Lamas.

Allí, en el edificio de montaje de Ford, y diferenciado del resto de su proceso productivo, el 90 por ciento de la plantilla de FMV presenta alguna minusvalía. Realizan trabajos logísticos así como montaje y premontaje de componentes de automoción, que preparan y envían de forma secuencial al punto de uso en las diferentes líneas de fabricación de Ford. Desde esta planta se envían motores de arranque premontados con sus cableados, bombas de dirección, módulos de control, pasos de ruedas, poleas de aire acondicionado, etc. Todo un ejemplo de plena integración de personas con discapacidad en un ámbito laboral competitivo.

Cuatro años después de aquellos inicios, en 2004, se funda un segundo centro especial de empleo: la empresa Modular Logística Valenciana, que arranca con apenas media docena de trabajadores. Durante la inauguración, el director general de Ford Almussafes, Antonio Adés, apuntó que «la efectividad de este modelo de fabricación con personas discapacitadas está más que comprobado, y por lo tanto estoy convencido de que esta empresa funcionará». Y así ha sido.

Actividad en crecimiento

Poco a poco, la organización ha ido creciendo hasta alcanzar la cifra actual, que la convierte en la mayor del polígono en cuanto a número de trabajadores. La firma ha desarrollado una fuerte apuesta por la calidad del empleo e invierte en formación. «Nuestro objetivo es crear puestos estables y permanentes para personas con discapacidad. Ofrecemos un trabajo fijo con un sueldo que ronda los 1.000 euros», concreta el director general de MLV, quien resalta que en la empresa «no existe ningún tipo de discriminación, ni por edad, ni por sexo, ni por cualquier otra característica».

A la hora de contratar a una persona, se realiza un análisis de riesgos según el perfil del puesto de trabajo. En el caso de Mari Carmen todo fue muy rápido. «Yo ya tenía experiencia como empaquetadora. Me enteré de esta oportunidad a través de la Universidad y eché currículum. Se pusieron en contacto conmigo y todo fue fácil», relata.

La empresa ofrece mano de obra competitiva y fiable desde el punto de vista de la producción, la calidad y el coste. Y se ha convertido en el proveedor más importante de servicios logísticos del parque industrial de Ford. Destacan también las innovaciones técnicas de este centro especial de empleo del Grupo Ilunion. Así, cuenta con un sistema informatizado de trabajo, así que apenas hay margen de equivocación. Además, cada puesto de trabajo está dotado de equipos que guían al empleado sobre cuestiones como qué pieza debe coger en cada momento y cuándo pedir más material.

Ocho localizaciones

En la actualidad, tiene ocho plantas de trabajo propias repartidas por todo el parque de proveedores de Ford y otra fuera del parque industrial, ya que dentro no quedaba espacio, que sirve de almacén. «Desde allí salen cada hora camiones para distribuir el material a nuestras diversas naves», afirma Lamas.

Además de a Ford, MLV presta servicios a los principales proveedores de componentes para esta marca y para otros fabricantes de automoción, entre los que destacan el grupo Antolín, para el que fabrican los techos de los modelos Kuga y C-Max; Lear, para el que preparan piezas de la Transit Connect, Johnson Control, para el que cosen los asientos del C-Max y Delphi, para la que fabrican los cableados del Mondeo.

Uno de los momentos más importantes de MLV se produjo en 2013 con la conexión directa al túnel de producción de Ford, lo que permite a la empresa enviar piezas desde el polígono industrial al montaje de la factoría justo en el momento en el que las necesita. La unión al 'conveyor', el tren aéreo que une la planta con el parque de proveedores, supuso una inversión de 700.000 euros y un ahorro anual que ronda los 300.000 y abre infinitas posibilidades.

La instalación dispone de perchas individuales por las que circula el material suspendido a una velocidad de 60 perchas cada hora. Este tráfico de piezas está dirigido por ordenador, lo que permite controlar la posición de cada una, si es de retorno (vacía), o por el contrario envía piezas, determinando qué proveedor lo envía y qué sistema (línea de montaje), debe recibirlo. A través de este túnel MLV envía los techos y cableados eléctricos para los modelos que Ford fabrica en Valencia.

El crecimiento de actividad de este centro especial de empleo va unido al encargo de fabricar los Mondeo, S-Max y Galaxy, que se suman a la producción del C-Max y Kuga. MLV construyó en 2014 una nave de 5.000 metros cuadrados colindante a Ford que supuso una inversión de 1,6 millones de euros y donde se premontan los motores y cajas de cambios que Ford instala en sus vehículos. Allí trabajan 150 de los 850 empleados totales. Más de un centenar de personas que realizan un trabajo mucho más exigente, por lo que se han ganado el sobrenombre de los atletas discapacitados. Este puesto requiere una titulación mínima de FP1 o FP2, pero también se está cubriendo con personas con discapacidades.

El modelo a seguir

Además de las dos fábricas de Almusafes, el grupo Ilunion cuenta con otros tres centros especiales de empleo en toda España dedicados a la automoción. Uno en Galicia, otro en Tarragona y un tercero en Zaragoza. «Desde aquí se controlan las otras tres empresas. Somos el modelo a seguir», cuenta Lamas. El grupo Ilunion materializa en el ámbito empresarial la iniciativa social de la Fundación ONCE con un modelo pionero e innovador, que mantiene el equilibrio entre sus valores económicos y sociales. Con una experiencia de casi 30 años, despliega su actividad empresarial en cinco divisiones: servicios integrales, socio sanitaria, consultoría, viajes, turismo, ocio, y comercialización. Estas divisiones aglutinan más de 50 líneas de negocio, con una facturación global de 745 millones de euros. Está presente en toda la geografía española, con unos 500 centros de trabajo, de los cuales más de la mitad son centros especiales de empleo. Como los dos de Almussafes, abogan por la inclusión laboral de personas con discapacidad. En 2013, FMV obtuvo la concesión del premio Ford a la diversidad, galardón que reconoce a la empresa como la mejor compañía social y diversa y que fue entregado por el presidente europeo de la multinacional.

Mientras, el ritmo de trabajo en MLV es constante. «Necesitamos carretilleros con experiencia para poder hacer frente a la demanda existente», solicita su director general. En las instalaciones del mayor proveedor logístico de Ford, Mari Carmen y el resto de la plantilla siguen trabajando en tres turnos que cubren las 24 horas del día para satisfacer la imparable producción de la planta en Almussafes, que este año aumentará un 40 por ciento con respecto a 2014. Y, de paso, todos ellos continúan demostrando que la integración total de las personas con alguna minusvalía en el ámbito laboral es posible y rentable.

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