La paridad del euro con el dólar y el rublo determinarán las opciones de exportar

Hay factores que escapan absolutamente a lo que puede hacer los actores de un sector. La evolución de las divisas se volverá a convertir en un factor diferencial para la automoción valenciana durante los próximos años. Antes de la entrada del euro, la fortaleza o debilidad de la peseta fue clave para las exportaciones de la Comunitat. La entrada en vigor de la moneda única y el hecho de que Almussafes compartiera producción con factorías alemanas (con la misma moneda) hizo que la evolución de las divisas dejara de tener trascendencia para el sector.

Sin embargo, el futuro que afronta la planta valenciana vuelve a tener el riesgo divisa como factor a tener en cuenta. La primera moneda que habrá que seguir será el rublo ya que las plantas más cercanas a Almussafes que fabrican los mismo modelos se ubican en Rusia. Kuga, Mondeo, S-Max, Galaxy y Transit Connect son ensamblados en las fábricas de San Petersburgo y Elabuga. Una devaluación del rublo supondrá que Ford fabricará automáticamente más baratos sus coches en Rusia que en Valencia. Por contra, una fuerte revalorización de la moneda rusa daría nuevas opciones a los vehículos que se realizan en Almussafes. No sólo se trata de vender o no en Rusia sino también de ganar los mercados periféricos que pueden adjudicarse o no a la planta de la Comunitat Valenciana.

El dólar tiene un doble efecto a tener en cuenta para el futuro. Por un lado, una situación como la actual con un euro muy débil frente al dólar hace que, por ejemplo, los taxistas de Nueva York tengan más accesibles comprarse una Transit Connect montada en Almussafes. Pero el efecto del dólar va más a allá. La paridad de ambas monedas hace que los beneficios que se logran en euro supongan muchos más dólares que cuando el cambio estuvo en 1,5 billetes verdes por cada moneda europea.

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