El expresidente de la cooperativa de Alginet acusa a la dirección de cobrar sobresueldos irregulares

El expresidente de la cooperativa de Alginet, Salvador Escutia, hace de guía durante una visita institucional a la subestación eléctrica. / A. t.
El expresidente de la cooperativa de Alginet, Salvador Escutia, hace de guía durante una visita institucional a la subestación eléctrica. / A. t.

El antiguo responsable de la agrupación asegura que miembros de la junta rectora percibieron cantidades de hasta 4.000 euros anuales

Á. MOHORTEVALENCIA.

A quien fuera presidente de la Cooperativa Sociedad Suministros Especiales Alginetenses durante 16 años, Salvador Escutia, ya no le cogen el teléfono sus compañeros de la junta rectora que encabezaba hasta hace unos meses. «Hemos sido casi familia y, de golpe y porrazo, no quieren hablar conmigo», asegura. Está convencido de que el motivo es su querella contra el gerente de la entidad por el uso de una tarjeta a nombre de Escutia sin su conocimiento, de la que informó LAS PROVINCIAS.

Sin embargo, esta no es la única actividad en las cuentas de la cooperativa que considera bajo sospecha. El antiguo máximo responsable de la eléctrica de Alginet aprecia en los libros la existencia de pagos irregulares a miembros de la actual junta rectora que estudia llevar a los tribunales. Según Escutia, son transferencias con nombres y apellidos de pequeñas cantidades que se repiten a lo largo del mes y que llegan a sumar entre 3.000 y 4.000 euros anuales a lo largo del año.

El expresidente y actual consejero de la cooperativa asegura que los estatutos establecen el pago de unos 40 euros por asistencia a las reuniones de la junta, que suelen ser una al mes, por lo que esas retribuciones no estarían justificadas. Además, apunta que algunos de los beneficiarios ni siquiera habrían cumplido con el requisito de estar presentes en las reuniones, al no encontrarse en el municipio cuando se produjeron las reuniones retribuidas.

El antiguo administrador impuso una denuncia contra el gerente por usar una 'tarjeta black'

Aunque se trata de operaciones que se efectuaron antes de su destitución como presidente «por pérdida de la confianza de la junta», asegura que todo se produjo a sus espaldas. «Me podrán acusar de tonto, pero no de ladrón», sentencia. «Me he fiado de quien no debía y es verdad que tenía que haber mirado antes las cuentas y haber descubierto la situación antes de ser demasiado tarde».

Además, sospecha que puede haber sido víctima de un intento de implicación en cobros indebidos. «Mi mujer fue al banco hace unos días y vio como me habían ingresado 757,26 euros en la cuenta con el concepto de 'liquidación por asistencia a juntas', cuando no me correspondían desde abril más de 120 euros». Asegura que, al día siguiente, ordenó la devolución del dinero. «Me deben el finiquito al dejar de ser administrador único, que son tres mensualidades», sentencia, «pero no lo que les venga en gana y que luego parezca que me llevo dinero que no me corresponde». Por el momento lo que sí está en el juzgado es la querella contra el director gerente , J. V. O., por administración desleal y apropiación indebida ante el Juzgado de Carlet. El expresidente denuncia que su entonces hombre de confianza habría gastado casi 12.000 euros en electrodomésticos, reparaciones de automóvil y viajes, además de otros abonos que no ha podido aún localizar.

Los responsables han de percibir 40 euros por reunión, mucho menos de lo cobrado

Desde este periódico se ha intentado hablar con el querellado, pero no ha sido posible recabar sus explicaciones. Por este motivo, según la versión de la denuncia de Escutias, el caso saltó a principios de año, cuando el entonces presidente propuso una auditoría de los gastos de las sociedades vinculadas con la cooperativa alginetense. Esta oposición a la revisión de los libros hizo que el propio presidente iniciara una investigación que desveló la existencia de una tarjeta de crédito que la entidad emisora, Cajamar, confirmó haber emitido a la sociedad Alginet Distribución Energía Eléctrica, filial de la cooperativa, a nombre Salvador Escutia.

El propio Escutia asegura que desconocía su existencia y, por tanto nunca la usó. De hecho, la querella apunta que la 'tarjeta black' fue entregada al gerente de la sociedad el 16 de agosto de 2016 y fue usada hasta el 17 de mayo de 2019. En total, gastó 78.195,74 euros, de los 11.443,03 euros corresponden a pagos hechos mientras el propio Escutia estaba fuera de España.