La Fonteta saca músculo

La Fonteta saca músculo
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El Valencia Basket disputará por primera vez doble competición europea | Dubljevic estrena su capitanía emocionado por el calor de la afición y el club presume de tener un campeón del mundo, el base Quino Colom

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El Valencia Basket afronta esta temporada el curso más exigente de su historia y lo hace con la entidad en su momento de plenitud. La semilla plantada en los últimos años, con la segunda vela en la tarta de cumpleaños de L'Alqueria, ha permitido que, por primera vez en su historia, dos equipos del club disputen competiciones europeas. Ese es el músculo de la Fonteta. Un hito que no está al alcance de ninguna entidad de baloncesto en España y que en el Valencia Basket se afronta con una máxima ambición que tiene una meta clara, que tanto el equipo masculino como el femenino disputen a medio plazo la Euroliga en una misma campaña. Ese es el próximo reto, muy ambicioso, que obliga con las nuevas reglas al conjunto de Ponsarnau a terminar la competición continental entre los ocho primeros en cada edición y al de Rubén Burgos a seguir, paso a paso, con su crecimiento exponencial para recortar distancias con el Girona y el Salamanca y estar en condiciones de dar el siguiente zarpazo. Toda esa ilusión y ambición cabía ayer en la imponente fotografía de grupo que formaron los primeros equipos con los jugadores y jugadoras de L'Alqueria y a la que tan sólo faltaron los dos medallistas en el Mundial de China, Colom y Labeyrie.

El Valencia Basket presumió de campeón del Mundo. Sin haberse vestido su nueva camiseta, el base fue uno de los más ovacionados de la tarde. El andorrano dejó un mensaje en vídeo y la afición celebró por todo lo alto, con el We are the Champions atronando por megafonía, el título conquistado por España en China, con imágenes de la celebración donde los extaronja fueron los más aplaudidos.

Esa adrenalina campeona, el trofeo de la Eurocup conquistado la pasada temporada presidió el centro del parquet, reinó durante todo el acto de presentación, que comenzó con la entrada de los 51 equipos, masculinos y femeninos, que defenderán la camiseta bajo el paraguas de L'Alqueria del Basket. Más de 550 jugadores y jugadoras que, desde el filial masculino de la EBA a los querubines, soñarán con, algún día, subir a la tarima donde acaban posando los integrantes de los primeros equipos. Ayer abrió el fuego Raquel Carrera, un símbolo de la apuesta por los jóvenes talentos del baloncesto español de la entidad de Juan Roig y que jugará cedida esta temporada en el Araski.

El equipo femenino del Valencia Basket disputará esta temporada la Eurocup. Las tres jugadoras que conquistaron el oro en el Eurobasket con España, la recién fichada Queralt Casas junto a Tamara Abalde y María Pina, subieron los decibelios de la Fonteta, donde la alero de Benetússer y la capitana Anna Gómez fueron las jugadoras más ovacionadas. La salida más emotiva fue la de Marina Lizarazu. Tras perderse la pasada temporada por una grave lesión de rodilla, la madrileña quiere convertirse en otro de los fichajes de la temporada. Marinkovic abrió el turno del equipo masculino, donde la primera gran ovación fue para San Emeterio, con buena parte de la grada puesta en pie. Entre las nuevas caras, la reciente paternidad de N'Dour, su hija nació ayer en Arizona, fue premiada con cariño mientras que Van Rossom y Dubljevic se llevaron las últimas ovaciones. El montenegrino, emocionado, estrenó su capitanía tras la marcha de Rafa Martínez. La salida de Ponsarnau certificó que la Fonteta sigue siendo un pabellón más de jugadores que de técnicos. Una tradición.

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