La repetida maldición de la puesta de largo

Jordan Loyd coge un rebote ante un jugador del San Pablo Burgos. / irene marsilla
Jordan Loyd coge un rebote ante un jugador del San Pablo Burgos. / irene marsilla

Los 19 triples anotados por el San Pablo Burgos le permite llevarse la victoria ante los de Ponsarnau, que no imponen su defensa El equipo taronja no gana en la presentación desde 2016

J. C. VILLENAVALENCIA.

El San Pablo Burgos se llevó con todo merecimiento la XXVI edición del Trofeo Ciudad de Valencia, desmontando con 19 triples de 30 intentos a una débil defensa taronja que no pudo parar la sangría de un rival que ya había avisado en la primera parte con un 8 de 13. Comienza a ser una recurrente maldición que el conjunto taronja no pueda ganar su partido de presentación aunque, vistos los precedentes, conviene tener una paciencia parecida a la de la selección española, especialista en hacer borrar mensajes de pulgares inquietos a las primeras de cambio. Los valencianos no ganan en su puesta de largo desde 2016, aunque las dos derrotas siguientes (2017 y 2018) dieron paso a temporadas donde los taronja levantaron un título. Todos lo firmarían otra vez.

En esa ocasión, lo que sí que dejó claro la derrota ante el San Pablo es que la atípica pretemporada va a castigar a los equipos con más jugadores en el Mundial. Al Valencia Basket, a seis días de que arranque la Supercopa, se le vio con muchas costuras por cerrar en defensa, algo que ha aumentado por los pocos entrenamientos de los recién llegados de China (Dubljevic y N´Dour) y a la espera de los dos medallistas o de la recuperación de Marinkovic, uno de los más destacados en los primeros partidos de preparación y que ayer no jugó tras el golpe en la espalda que sufrió en Albacete. Tras el 21-21 en el primer cuarto, las rotaciones del segundo mataron al Valencia Basket. El Burgos, con un parcial de 15-30 se marchó con un rotundo 36-51 al descanso.

Los castellanos comenzaron el tercer cuarto anotando (36-53) y los valencianos, con los mejores minutos de Loyd, reaccionaron con un parcial de 17-2 (53-55). Los puntos de Barrera y McFadden permitieron a los de Peñarroya mantener la ventaja al inicio del último cuarto (60-64). Los triples, ante una defensa oxidada con las ayudas, siguieron martirizando el aro local (64-75) y el Valencia Basket ya no tuvo opciones de partido. Tras la derrota, Ponsarnau se mostró autrocrítico: «Hemos querido mezclar rotaciones para ir generando confianzas en los jugadores pero en el segundo cuarto nos han dejado bajo mínimos. Como viene siendo rutina, el partido de presentación es difícil para los nuevos que tienen ganas de gustar y piensan más en gustar que en hacer la cosas que tocan y que hemos trabajado». El catalán no escondió que su equipo encara la primera cita oficial muy lejos del nivel deseado: «Hemos tenido un problema de comunicación, cosas normales en un equipo muy en construcción. Pensábamos que estábamos mejor pero ésta es la realidad. La mejor forma de competir en la Supercopa siempre es apostando por la continuidad pero gran parte de esos jugadores los hemos tenido en el Mundial, vamos a ver si podemos activarlos».