Gran Premio de Hungría

Vettel, en busca de la redención

El Ferrari de Sebastian Vettel. /Andrej Isakovic (Afp)
El Ferrari de Sebastian Vettel. / Andrej Isakovic (Afp)

Tras el clamoroso error que le costó el abandono en Alemania, el de Ferrari necesita un buen resultado en Austria para irse de vacaciones con la moral ascendente

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

En Ferrari no están pasando, ni mucho menos, por sus mejores días en lo anímico. El abandono de su líder en Hockenheim fue el prólogo a una semana de luto, marcada por la muerte de Sergio Marchionne, el que había sido su presidente durante la última época. Aún en 'shock' por la inesperada pérdida del que fue su máximo dirigente, con crespón negro y la determinación de quien sabe que no puede volver a fallar, Sebastian Vettel lideró la tabla de tiempos en la jornada de entrenamientos libres del GP de Hungría, tanto a una vuelta como en ritmo de carrera.

La Scuderia está en un momento crítico. Saben que, por primera vez en muchos años, son ellos quienes pueden llevar la voz cantante, frente a una Mercedes que empieza a mostrar más grietas de las que le gustaría y que, aun así, mantiene como puede el equilibrio de fuerzas en el que ellos son los líderes. Tanto Lewis Hamilton como Valtteri Bottas se quedaron más lejos de lo que hubieran deseado en la última jornada de ensayos, si bien de ellos hay que fiarse lo justo. Afirman que están un paso por detrás de Ferrari y de Red Bull, que este viernes dieron el do de pecho, pero normalmente tras esa declaración suelen guardarse dos o tres décimas que les acaban convirtiendo en serios candidatos a la 'pole'del sábado.

No obstante, esta vez quizá sí haya que creerles. Hungaroring no es un circuito especialmente propicio para Mercedes. Es muy raro ver a Lewis Hamilton errar en un trazado que conoce tan bien, y en este caso se le vio cruzarse en medio de la pista totalmente pasado. Las flechas plateadas parecen sufrir demasiado para encontrar el punto óptimo de temperatura de los neumáticos. Pirelli ha llevado los compuestos medio, blando y ultrablando, y en un circuito donde las temperaturas suelen ser muy altas, este es un factor que puede determinar el devenir del resto de la carrera.

Quien sí parece haber encontrado ese punto de competitividad extra es Red Bull. En pleno proceso de negociación de la renovación de su contrato, Daniel Ricciardo fue el más rápido en la primera sesión de libres, para luego quedarse a dos décimas del tiempo final de Vettel. El rendimiento de Max Verstappen, que se quedó muy cerca del tiempo del alemán, es una imagen más cercana a lo que pueda pasar este sábado.

Nadie se atreve a hacer predicciones. El rendimiento de los neumáticos ha sido muy desigual en todos los equipos. Algunos, como Ferrari, tardaron muy poco en encontrar el punto óptimo de rendimiento, hasta el punto de superar las 25 vueltas con los ultrablandos sin notar demasiada degradación. Otros, en cambio, a las 10 vueltas lo pasaban mal para mantener un buen ritmo.

Alonso ve más potencial

Para Fernando Alonso este es un fin de semana especial. Además de ser el circuito donde ganó su primera carrera, hace ya 15 temporadas, este domingo va a soplar las velas de su 37 cumpleaños. ¿Qué mejor regalo que volver a la zona de puntos, tras una carrera de Alemania en la que casi todo lo que tenían planteado les salió mal?

El asturiano se quedó a menos de una décima del 'top 10', pero aún por debajo de la barrera psicológica de los dos segundos con respecto a Vettel. El objetivo de Alonso es entrar en la zona de puntos del sábado, pero las características de Hungría le hacen ser optimista sobre sus posibilidades en la clasificación. «Es una de esas carreras en las que quizá el undécimo o el duodécimo tienen algo de ventaja con respecto al octavo o el noveno. Si entramos en la Q3, magnífico, porque estaremos entre los diez mejores y es algo que siempre buscamos, pero si estamos en las primeras posiciones de la Q2, magnífico de cara a la carrera», señaló.

Más dudas tiene Carlos Sainz. El madrileño acabó octavo el día, algo positivo para él, pero vio cómo su compañero Nico Hülkenberg averiaba su Renault por un problema en las baterías que, a la postre, le obligarán a penalizar en carrera. Y cuando veas las barbas de tu vecino remojar…

En medio de los rumores acerca de su futuro, Sainz esquivó las preguntas sobre ese asunto y se centró en la carrera. «La Q3 es el objetivo. Y si podemos poner séptimo y octavo mejor que ser noveno y décimo», zanjó al respecto.

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