GP de Alemania

Un año de hundimiento de Vettel

Sebastian Vettel (c), en el circuito de Hockenheim. /Reuters
Sebastian Vettel (c), en el circuito de Hockenheim. / Reuters

El accidente del tetracampeón de Ferrari en el GP de Alemania de 2018 hizo que perdiese no sólo la carrera, sino el liderato del Mundial

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Hay momentos críticos en la vida de todo deportista. Una salida en falso de un corredor de los 100 metros en la final olímpica, un mal viraje en los 200 metros mariposa de un nadador, un resbalón en una subida al Tourmalet cuando un ciclista luce el maillot amarillo... O un accidente cuando se lidera un gran premio de Fórmula 1 con comodidad para seguir siendo líder del Mundial y asestar un golpe definitivo.

Viajar a Hockenheim es viajar a un lugar de pesadilla para los fans de Sebastian Vettel. La carrera de 2018 se presentó de manera soñada para los 'tifosi': 'pole' perfecta de Vettel con Hamilton saliendo en 14ª posición. La lluvia prevista era un impedimento más para la remontada del británico, que cuando se puso el casco y se ajustó los guantes para tomar la salida, se planteó la disputa de la carrera del domingo con el objetivo de minimizar daños y acortar al máximo los puntos con los que Vettel iba a aumentar su ventaja al frente del Mundial.

Los hados del destino le fueron absolutamente propicios a Hamilton, que no sólo logró una memorable remontada del 14º al primro, sino que además vio cómo su gran rival Sebastian Vettel abandonaba por un absurdo accidente con el que no sólo perdió una victoria que estaba cantadísima para él, sino también el primer puesto de la clasificación general. Desde ese 22 de julio de 2018, Vettel no ha vuelto a liderar el Mundial.

Ese día marcó un antes y un después en la carrera de Vettel. Aunque ganó aún otra carrera en lo que quedaba de año, el GP de Bélgica, y logró varios podios más, Hamilton había probado la sangre y ya no soltó presa. Todo fueron victorias para el de Mercedes a partir de ese momento excepto tres: Hungría (2º), México (3º) y Estados Unidos (4º). Obvia decir que mientras la luz de Hamilton se iluminaba directo a su quinto título, la de Vettel se apagaba mientras las hordas 'tifosi' pedían su cabeza.

La situación no es mejor a la llegada a Alemania un año después. Vettel acumula tantos errores en esta mitad de campeonato como para que las miradas estén puestas fijas en él. Mientras su compañero Charles Leclerc deslumbra por sus luchas con Max Verstappen, sobre el alemán los titulares no versan ni mucho menos por su buen hacer, sino todo lo contrario. Desde Maranello aún guardan la calma, pero tanto Vettel (que sigue siendo, en teoría, el líder del proyecto), como Mattia Binotto, el jefe, están muy señalados por la afición ferrarista.

El estado anímico del piloto no es, ni mucho menos, el mejor para encarar la situación. Vettel llega al gran `premio de su casa en cuarta posición del Mundial, a 13 puntos de Verstappen, que es tercero, y con Leclerc en su nuca a sólo 3 en quinta plaza de la general. Un mínimo error, y el monegasco (que ya hace tiempo que ha superado las expectativas) se colocará por delante de él en la tabla, un golpe moral muy duro. Esta situación ha repercutido en algo fundamental para cualquier competidor: la confianza. Aunque él lo justifica señalando al coche, no puede evitar que le recorra un cierto escalofrío cuando piensa en la curva de Sachs, donde el año pasado perdió todo. «Lo daré todo como siempre, pero en realidad Mercedes es el gran favorito. No tengo agarre en la parte trasera del coche en este momento, así que me falta confianza», admitía esta semana en 'Auto Bild'.

 Sainz y el 'síndrome Alonso'

Aunque la McLaren de 2019 tiene mucho mejor rostro que la de 2018, el equipo está aún muy lejos de lo que esperaban. Para una escudería con el palmarés de los de Woking, verse peleando por ser quintos o sextos con algo de fortuna no es ni mucho menos lo esperado. La imposibilidad de ganar genera, en definitiva, una cierta frustración en el equipo, algo que ya se ha llevado por delante a algunos activos en el pasado como Fernando Alonso.

Lo explica Carlos Sainz en una entrevista a 'La Gazzetta dello Sport': «Todos deberíamos tener la oportunidad de luchar por al menos un podio en cada carrera. En cambio, en este momento, esta oportunidad está reservada para los que pilotan para los tres mejores equipos. El coche marca demasiado la diferencia. Eso demuestra que la Fórmula 1 todavía tiene mucho que hacer para aumentar la competencia y el entretenimiento».

En este sentido, señala a este motivo como el principal por el que su maestro Alonso lo dejó. «Por supuesto que la Fórmula 1 debería tener a los mejores pilotos del mundo y Fernando es uno de los mejores, si no el mejor de todos... Por lo tanto está claro que falta, pero la razón de su despedida es la misma que sufrimos muchos otros, incluido yo», se lamentaba el madrileño.