Cuartos I Ida

El cerrojazo de un United menor no fue suficiente

Ole Gunnar Solskjaer, técnico del Manchester United./AFP
Ole Gunnar Solskjaer, técnico del Manchester United. / AFP

El equipo de Solskjaer buscó proteger su puerta y hallar premio en la velocidad de sus hombres de ataque, pero su plan estuvo lejos de funcionar ante un rival hoy por hoy superior

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El United ya avisó de sus intenciones con el once inicial de Solskjaer, basado en el poderío de Pogba en el centro del campo, la polivalencia de Fred y McTominay como acompañantes del pivote francés y la velocidad de Rashford y Lukaku en punta de ataque. Sin hombres capaces de crear fútbol, los 'Diablos Rojos' sabían que ante la calidad del Barça el mejor plan era pertrecharse atrás y confiar en la contra y en el juego aéreo.

El plan se vino pronto abajo, en lo que tardó el Barça en perforar la puerta de De Gea, esa que los ingleses pretendían llevar imbatida al Camp Nou. La jugada previa al gol fue el mejor ejemplo de lo que fue el partido: hasta 48 pases del equipo de Valverde solo interrumpidos por un despeje de Smalling en los que intervinieron los once futbolistas de azulgrana.

El Barça rozó por momentos un escandaloso 80% de posesión ante un rival menor en lo futbolístico, incapaz de crear algo de juego en un centro del campo tosco, que veía tocar la bola a su rival con resignación, sin tampoco causar grandes problemas con una presión insuficiente sobre el poseedor del balón. De hecho, el equipo de Valverde se fue a los vestuarios triplicando a su rival en cuanto a número de pases.

En la segunda parte, el United al menos se echó hacia arriba amparado en su orgullo a pesar de sus errores de bulto en pérdidas y fallos en el pase, una dinámica en la que el Barça cayó inexplicablemente, incapaz de darle al juego la pausa necesaria para sus intereses. El buen momento del United duró lo mismo que la gasolina en sus piernas. Rashford y Lukaku volvieron a ser islas y el juego regresó a las inmediaciones del área inglesa, con De Gea evitando el segundo tanto culé. Hoy por hoy no hay color, el Barça está varios escalones por encima y al equipo inglés solo le queda soñar con repetir en Barcelona el milagro de París.