'Siete leguas': el documental que destruye las barreras de la parálisis cerebral infantil

El equipo de 'Siete leguas', tras la proyección del documental este jueves en La Rambleta. /Marta Pascual
El equipo de 'Siete leguas', tras la proyección del documental este jueves en La Rambleta. / Marta Pascual

La Rambleta presentó este jueves el proyecto que narra la historia de superación de un grupo de niños valencianos a través del ballet

BLANCA SÁNCHEZValencia

Los domingos desde hace seis años son diferentes para este grupo de bailarines. Siguen el ritual propio de cualquier alumno de danza: medias, maillot y pelo recogido. Pero estos saltarines no llevan las puntas, el clásico calzado que se utiliza para el ballet. Las sustituyen, en cambio, por otro complemento, unas aparatosas botas.

Preparados para la lección, entran a una escuela de baile ubicada en el número 9 de la calle Artes Gráficas. Con una ilusión desbordante, se agarran a las barras de la sala y comienzan a practicar los pasos. Pueden presumir de haber llenado algunas de las salas más importantes de Valencia como el Teatro Principal o La Rambleta, algo que jamás habrían imaginado porque, en principio, les estaba vedado bailar.

«Cuando te lo dicen se te cae el mundo», confiesa Eva, una de las madres que cada domingo lleva a su hija Carolina a estas clases de baile. Con ella coinciden Patricia, Puri y muchas otras familias que no encontraban amparo ni tampoco solución.

«Acostumbrados a que las historias nos las cuenten los adultos, esta vez son las voces de los niños las que tienen algo que enseñar»

Es el relato de desesperación al enfrentarse al diagnóstico que el médico, en su día, hizo sobre sus hijos: parálisis cerebral infantil (PCI). Tres palabras llenas de incertidumbre. Estos padres desconocían si sus hijos podrían hablar, andar o si acabarían siendo «un vegetal». Desde el minuto uno, se enfrentan a un sinfín de «noes». 'No' de profesionales. 'No' de centros educativos. 'No' de la sociedad'. Todos igual de injustos y llenos de prejuicios.

Por eso, estas familias necesitaban un impulso. Sus hijos tenían una dificultad con la que convivir día a día, pero ese no iba a ser el motivo de alejarles de cumplir sus metas. Solo necesitaban respaldo y algo que tuviera los beneficios de la fisioterapia y que les aportara mejorías de una manera lúdica y divertida.

Una noticia procedente del otro lado del mapa les cambió la vida. Un actor y bailarín estadounidense con parálisis cerebral había conseguido ser protagonista de todo un espectáculo. Se trata de la historia de Gregg Mozgala, que con la ayuda de la coreógrafa Tamar Rogoff consiguió hacer el papel que ella le había preparado, mostrando, una mejoría espectacular y logrando, poco a poco, una postura más bípeda.

Esta información llegó a Marcia Castillo y su marido Hugo Aznar, padres de Gabriela, una niña con PCI. Acostumbrados al pesimismo en torno lo que envuelve cualquier discapacidad, recibir el testimonio de Gregg fue el empujón que necesitaban. «Era una solución encontrada en un sitio lejano que podía ser aplicada por personas de otro lugar», afirma Hugo y añade que: «este fue el motivo que nos hizo ponerlo en práctica».

Así, Marcia contactó con Esther Mortes, directora de la Escuela de Danza Esther Mortes, quien no dudó en arriesgarse con este proyecto. «Me gusta el trabajo de campaña, estar con los niños y dar clases», confiesa la profesora. Era solo cuestión de lanzarse. Según Esther, «es un trabajo de confianza y valentía» pero «empezamos con tres niños y ahora somos 31».

Es el cobijo de las familias que llevaban años enfrentándose a esos «noes»

A la vista está como el ballet clásico beneficia. «Partíamos de cero, no sabíamos si iba a funcionar o no, pero las ganas, unidas al trabajo de los fisios, los voluntarios, la música y los movimientos del baile adaptados hicieron que naciera Ballet Vale+», relata la profesora. Ahora, el proyecto que imparte de manera gratuita clases regulares de danza clásica a niños con discapacidad motora, ha conseguido consolidarse como mucho más que una terapia. Es el aliento que esos pequeños y sus padres necesitaban.

Según Carmen Huete, terapeuta ocupacional, lo difícil es conseguir mejorías en su capacidad motora sin que lo vean como obligación, es decir, lograr que su hobby o pasión, aquello que siempre han querido hacer, sea además, beneficioso.

En este sentido coincide Patricia Morán, otra de las profesoras de Ballet Vale+: «la danza clásica y la fisioterapia convencional se complementan, aunque los ejercicios selectivos para el equilibrio y el tronco solo los aporta el baile». Con respecto a esto, Amparo Domingo, fisioterapeuta especializada en artes escénicas, añade que en el proyecto lo que hacen es «coordinar un brazo o una pierna con la danza en vez de con los ejercicios técnicos y repetitivos de la fisioterapia».

«Son un constante ejemplo de superación, aunque nosotras tendamos a sobreprotegerles»

Este grupo de ballet adaptado no es solo baile. Es el cobijo de las familias que llevaban años enfrentándose a esos «noes» y que han dado con otros padres en su misma situación. Los pequeños bailarines, por su parte, se refugian en estas clases. Han encontrado un lugar seguro en el que se hacen fuertes y luchan contra las barreras que les impedían bailar. Ballet Vale+ es un espacio en el que conviven y cooperan con otros niños en una situación similar y se contagian unos a otros esa alegría por vivir.

Marta Rocabert y Ana Isabel Cabrera son dos de las voluntarios que ayudan al equipo que encabeza Esther. Ambas coinciden en que «tienen algo que el resto de personas no te va a enseñar: el ser fuerte, el hacer las cosas sí o sí pese a lo que diga el resto de la gente, sin ponerse límites». Para las jóvenes, el proyecto «es una constante superación, aunque nosotras tendemos a sobreprotegerles, ellos mismos te dicen: 'no, yo puedo'».

No obstante, este proyecto no podía quedarse solo en las aulas de Esther. Igual que la historia de Gregg viajó de un continente a otro, sus alumnos tenían que salir de la escuela y contar su historia a la sociedad que antaño les había mirado diferente e, incluso, negado.

Por esta razón, se empezó a grabar en junio de 2015 'Siete leguas'. Y el resultado de casi cuatro años de trabajo ha dado sus frutos este jueves en La Rambleta. Con el cartel de 'entradas agotadas', el centro cultural presentaba el documental en el que los alumnos de Ballet Vale+ son los protagonistas.

El público ante la proyección del documental 'Siete leguas' en La Rambleta.
El público ante la proyección del documental 'Siete leguas' en La Rambleta. / Marta Pascual

'Siete leguas' es el relato de cada uno de los rostros que forman este equipo de pequeños artistas y el cambio radical en sus vidas que algo tan cotidiano como acudir a unas clases de baile supone para ellos. Las voces de Pelayo, Carolina, Laia, Paula, Vanesa, Ona, Pau y Gabriela, sus ganas de aprender y como dejan cualquier prejuicio fuera de clase son la mejor sinopsis de estre trabajo audiovisual.

El documental tiene como directores a Marcia Castillo y Jon Ander Santamaría, Aurora Edo como guionista, José Jaime Hidalgo como compositor y Vanessa González y Clara Radoselovics en la parte técnica de Media Pinza. Además, ha contado con la colaboración de la Obra Social 'La Caixa', Fuvane y la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Un equipo que puede estar más que satisfecho con los aplausos que recibió tras el fin del documental, con un auditorio de pie y emocionado. La proyección fue todo un éxito y la recaudación del evento se destinará al proyecto de Ballet Vale+ que se ha superado en todos los sentidos. Lo que ocurre cada vez que se suben estos niños al escenario no se puede describir y aunque han logrado una de sus metas, no se van a detener.

«Acostumbrados a que las historias nos las cuenten los adultos, esta vez son las voces de los niños las que tienen algo que enseñar», afirma Aurora Edo. Siete leguas pueden recorrer estos niños con sus botas especiales, andadores o sillas de ruedas, pero es una pequeña parte de todo lo que pueden lograr.