El cierre más perjudicial para el Palau de la Música de Valencia

El Palau de la Música de Valencia. :: /LP
El Palau de la Música de Valencia. :: / LP

El edificio estará más tiempo inactivo que en la ampliación y la reforma triplicará el coste de la obra de 2002. El auditorio, cuyos trabajos duraron un año, se mantuvo clausurado cinco meses y retrasó el inicio de la temporada hasta noviembre pero no canceló conciertos

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Casi dos décadas de diferencia separarán al Palau de la Música resultante de la ampliación de 2002, capitaneada por el arquitecto Eduardo de Miguel, del «renovado auditorio», según sus responsables, que saldrá de la reforma que, sin fecha y sin presupuesto concreto, acometerá las obras de rehabilitación de un edificio «inhabitable», según el informe de los bomberos, y que sufre «importantes daños» tras las caídas del trencadís de la fachada y de los techos de las salas Iturbi y Joaquín Rodrigo.

Ayer mismo, además, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia aprobó acelerar el procedimiento para licitar «de urgencia» la redacción del proyecto de reforma, para el que se ha dotado de 400.000 euros a través de una modificación del presupuesto. Pero es sólo el documento. Aún queda todo un proceso largo, de al menos tres temporadas, según los responsables del auditorio.

Con ello, entre unas obras, las acometidas entre 2001 y 2002, y otras –que se desconoce cuando se iniciarán– no sólo el paso del tiempo será lo que marque la diferencia. También, el modo de actuar y cómo estos trabajos afectan al día a día del auditorio, un emblema de la lírica en Valencia y que atraviesa su peor momento. Porque el cierre indefinido del coliseo, que se inició en julio de este año con el último suceso que puso en evidencia el mal estado del edificio, será muy distinto de la clausura que también tuvo lugar en el Palau cuando en el año 2001 los operarios comenzaron a construir el edificio anexo, que hizo al enclave ganar más de 6000 metros cuadrados de espacio adicional, en el que se incluían camerinos, salas de ensayo y despachos.

El cierre actual será el más perjudicial para el auditorio municipal. No sólo en lo económico ya que los gestores del coliseo calculan que las obras superarán los cinco millones de euros (el triple de lo de aquel momento), también a la hora de retener a los abonados y de mantener una programación de calidad que, no obstante, seguirá deambulando por otros teatros de la ciudad como Les Arts, el Principal o el Palacio de Congresos –sin contar otras salas como La Mutant, el Almudín o el Teatre el Musical (TEM)–.

Lo cierto es que la ampliación de 2002 supuso la clausura del espacio durante cinco meses, lo que va de junio a noviembre de 2002, y no las al menos tres temporadas que, según la dirección del Palau, conllevarán las obras de rehabilitación del inmueble. Los trabajos se desarrollaron, según fuentes de toda solvencia, durante un año y medio. Hay que remontarse en el tiempo, concretamente hasta el mes de marzo de 2001 cuando se finalizó la redacción del proyecto del arquitecto Eduardo de Miguel. Tres meses después, sobre junio, las máquinas comenzaron a construir el anexo subterráneo de dos plantas que haría más grande la superficie del Palau. Estos trabajos no afectaron a la normalidad del auditorio, que siguió desarrollando la temporada 2001-2002. Sin embargo, el centro musical sí se clausuró unos cinco meses, justo un año después de que se iniciara la reforma. Fue en junio de 2002 cuando comenzaron los trabajos en el edificio original, el ideado por el arquitecto García de Paredes en 1987. De junio a noviembre se construyó el nuevo acceso por la Alameda, se cambiaron las butacas de la sala Iturbi y se crearon las actuales taquillas y guardarropía.

A diferencia del cierre actual, que ha obligado a suspender ocho actuaciones y a llevar la programación a otros escenarios, en ese momento sólo se retrasó la temporada y los conciertos de abono se pudieron ver un poco más tarde de lo habitual. La apertura se hizo en noviembre, justo el día 26, y la Orquesta de Valencia hizo sonar la Novena de Beethoven en un acto multitudinario. La oferta siguió adelante. No como ahora. Cerrado, sin actividad y sin un calendario que alerte del tiempo y el dinero que el auditorio necesitará para volver a funcionar. Así se encuentra uno de los emblemas culturales de la ciudad.

LO QUE SE HIZO

La ampliación dotó de 6000 m2 más:
El proyecto del arquitecto Eduardo de Miguel incluía la construcción de un edificio anexo de dos plantes construido bajo tierra
Solucionar problemas de espacio:
La reforma de 2002 creó más salas de ensayo para subsanar las deficiencias de espacio. También se construyeron más camerinos y despachos de administración.
Sistema obsoleto de carga y descarga:
La reparación sirvió para cambiar el sistema de carga y descarga y conectarlo con el escenario.
Una entrada desde la Alameda y cafetería:
El proyecto de De Miguel incluía la creación de otro acceso desde la Alameda (donde se instalaron las taquillas, guardarropa y tienda) así como una cafetería.

LO QUE SE HARÁ

Reforma integral de las salas Iturbi y Rodrigo:
La reforma del Palau de la Música incluirá una rehabilitación de las salas Iturbi y Rodrigo. De ambas estancias se desprendió el techo. Se cambiarán butacas y la climatización pasará a instalarse por el suelo, no en la cubierta.