El transporte público suma dos meses de huelga

Los andenes llenos fueron la imagen habitual durante los paros en el metro. / MAr guadalajara
Los andenes llenos fueron la imagen habitual durante los paros en el metro. / MAr guadalajara

Los cuatro sindicatos mayoritarios del metro desconvocan los paros mientras se mantiene los de Intersindical y CGT |

M. GUADALAJARA/ P. MORENO/I. DOMINGO

Dos meses después de que comenzaran los paros en el metro y el tranvía de Valencia y Alicante, a los que luego se sumaron los de los autobuses de la EMT, ayer comenzó a desbloquearse una situación que ha generado numerosas quejas de los usuarios del transporte público por los retrasos y la disparidad en las franjas horarias.

A última hora de la tarde, y tras una reunión entre los sindicatos y Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (comenzó a las 10.00 horas y no hubo 'fumata blanca' hasta pasadas las 18.00 horas), el propio presidente de la Generalitat, Ximo Puig, anunciaba la desconvocatoria de los paros en FGV. Eso sí, los presentados por los cuatro sindicatos mayoritarios (CC OO, UGT, SIF y SCF), ya que ni Intersindical ni CGT han participado en las negociaciones.

De ahí que la huelga impulsada por estos dos últimos sindicatos se mantenga: en el primer caso, los viernes, sábados y vísperas de festivos de 22.00 a 04.00 horas hasta el 31 de marzo; en el segundo, hasta el 6 de marzo en distintas franjas horarias. Por ejemplo, mañana habrá paros de 19.00 a 20.00 horas.

Fuentes de FGV explicaron que se les va a emplazar a una reunión «inminente» para tratar de frenar una situación que comienza a ser frecuente cada año en la empresa que depende de la Conselleria de Obras Públicas.

Respecto al preacuerdo con los cuatro mayoritarios, se prevé un aumento salarial del 2% durante cinco años vinculado a la mejora de la productividad, la eficiencia o el aumento del número de viajeros. Según explicó la consellera María José Salvador, «se ha encontrado, junto con la Conselleria de Hacienda, esta nueva posibilidad en el marco de la actual legislación estatal (Real Decreto Ley 24/2018) y de los Presupuestos Generales del Estado de 2019 que justifica un aumento salarial si va de la mano de mayor eficiencia y productividad en el trabajo».

Los paros en la EMT tienen un recorrido mucho más corto, dado que empezaron el pasado 24 de enero y la convocatoria es de tres jornadas más (12, 20 y 27 de este mes). Representantes del comité de empresa y la dirección de la compañía se reunieron ayer durante varias horas, sin lograr un acuerdo con CCOO ni UGT, lo contrario de lo que sucedió con otras tres formaciones, aunque no llegaron a firmarlo.

Fuentes sindicales confirmaron que se mantienen los paros previstos y que hoy no se ha cerrado otro encuentro. La mesa se levantó con la entrega de un documento provisional que será estudiado para dar una respuesta. El escollo sigue siendo las prejubilaciones a partir de los 61 años, una iniciativa acordada con los anteriores gestores de la EMT y que ahora ha sido anulada, asegurando que incumple la legislación.

Esto no es así, señalaron fuentes sindicales, al afirmar que «contaba con el visto bueno del Ministerio de Hacienda y la Seguridad Social», al referirse a las condiciones de las jornadas y los salarios. En todo caso, matizaron que la maratoniana reunión ha servido para acercar algunas posiciones en la negociación.

La dirección de empresa acordó con tres de las cinco secciones sindicales un texto que desarrolla y aclara el acuerdo inicial sobre la jubilación parcial. Tres de las cinco secciones sindicales dieron el visto bueno al acuerdo, mientras CCOO lo consultará con su ejecutiva y UGT abandonó a media tarde la mesa de negociación. Fuentes de la empresa señalaron que con esta propuesta, la gerencia «ha mostrado su disponibilidad para seguir impulsando mejoras de las condiciones de trabajo, así como todos aquellos elementos que están en sus manos referentes a la prejubilaciones».

Quejas de los usuarios

La jornada comenzó con sendas jornadas de paros, al comenzar la EMT y seguir FGV. A las ocho de la mañana, las pantallas informativas de las paradas de autobús estaban apagadas. Por ejemplo, en la 166 de la avenida Blasco Ibáñez, los retrasos ya eran notables minutos después de la hora de inicio de la huelga y afectaban a miles de usuarios. Jesús salió de trabajar sin saber que no podría coger el autobús de la línea 30 en dirección a Nazaret, como cada día: «Tendré que ir en taxi porque necesito llegar a casa y llevo 20 minutos de espera». «Al final salimos perdiendo los mismos. Que en un mes estén 18 días de huelga es lamentable, pero es lo que hay: siempre a fastidiar a los trabajadores», explicó mientras paraba un taxi.

Rosana no puede llegar tarde pues a este paso «me van a despedir», lamentó. Su destino era la Patacona, pero la línea 31 ya acumulaba retrasos de más de 20 minutos a las 8.30 horas. «No ponen la información en pantalla y no sé cuánto más puedo esperar. Al final lo poco que gano va a ser para un taxi», comentó. Su situación es delicada y no puede tener faltas en el trabajo.

En la parada 789 de la calle Xàtiva, Pilar esperaba más de media hora al autobús de la línea 6. «Estoy harta. Entiendo que quieran protestar pero esto no puede seguir así», dijo. Los autocares no dejaron de funcionar durante la mañana pero con servicios mínimos de entre un 60% y un 70%. A pesar de ello, se registraron esperas de más de 30 minutos.

Y mientras terminaban los paros de la EMT comenzaba la huelga de Metrovalencia. Al marcar las 10 horas, los trenes que aparecían en la estación de Xàtiva cambiaron para indicar 'sin servicio'. A las 10.05 horas pasaba un metro vacío mientras que un centenar de personas se agolpaba en el andén. El siguiente, diez minutos después, llevaba los vagones abarrotados. «Venimos de Cullera y de Sueca», explicaron Andrea y Zaida en la estación de Xàtiva. Todos los días usan los servicios de Cercanías, metro y tranvía para llegar al campus de Tarongers. «Normalmente tardamos hora y media, pero cuando hay huelga nunca sabemos cuándo llegaremos», dijo Andrea.

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