Las promesas olvidadas del metro de Valencia

El tramo de la futura línea 10 frente a l'Oceanogràfic. /Jesús Signes
El tramo de la futura línea 10 frente a l'Oceanogràfic. / Jesús Signes

Hasta seis proyectos de ampliación de la red siguen en el cajón, algunos incluidos en los programas electorales del PSPV

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

El pasado 8 de octubre Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) celebraba los treinta años de la puesta en servicio del primer tramo subterráneo de la red de Metrovalencia, el túnel de siete kilómetros que unía las estaciones de Beniferri y Hospital (actualmente denominada Safranar). En la inauguración de la exposición conmemorativa, la consellera de Obras Públicas, María José Salvador, insistía en la necesidad de diseñar y planificar la extensión de la red en función de las necesidades de movilidad de los viajeros. Poco más detallaba la consellera sobre las previsiones de futuro para Metrovalencia a pesar de que existe una biblioteca de proyectos en el cajón. En concreto, hasta seis, pues la línea 10 (antigua T-2) se ha reactivado.

Son propuestas que, en su día, se presentaron a bombo y platillo y formaron parte del Plan de Infraestructuras Estratégicas (PIE) de la Comunitat en varias ocasiones, que contabilizaba 1.000 millones para la ampliación del transporte metropolitano con el objetivo de que cada municipio de este área contara con «una estación de metro, tranvía o Cercanías», según un documento de la entonces Conselleria de Infraestructuras y Transporte.

El tranvía orbital, la prolongación de la línea 1 hasta La Fe o la conexión de los municipios de l'Horta Sud, entre las propuestas pendientes

También se pretendía alcanzar los 100 millones de viajeros en 2010 (fueron 63,8 millones el año pasado). Se trata de proyectos que incluso figuran en los programas electorales del PSPV (ahora en el gobierno tanto en la Generalitat como en el Ayuntamiento), como es el caso de la conclusión de la línea 10 o la conexión de la línea 1 con el nuevo hospital La Fe, además de la reivindicación del contrato programa.

Sin embargo, a excepción de la anunciada reactivación de la línea 10 -cuyas obras se prevén para el primer trimestre de 2019-, nada se sabe, por ejemplo, de la mencionada prolongación de la línea 1 (Villanueva de Castellón-Bétera) hasta La Fe. Se anunció un mes después del accidente de metro de 2006 y el proyecto contemplaba la ampliación del servicio desde la plaza España hasta el centro hospitalario.

El tranvía de la costa discurría por la fachada marítima y llegaba hasta la Patacona

Las obras debían estar concluidas entre 2008 y 2009 pero no llegaron a ejecutarse. Incluían, además, la construcción de un nuevo tramo subterráneo de 3,5 kilómetros de longitud en el que se ubicarían cuatro nuevas estaciones: la Central (ubicada en Ramón y Cajal y próxima a la de Bailén), Peris y Valero, Ausiàs March y Nuevo Hospital.

De la Ribera a l'Horta

Su puesta en marcha, además, conllevaría el desarrollo de otro proyecto: el Metroribera, para atender a los usuarios en el tramo comprendido entre Palmaret-Villanueva de Castellón pues el trazado restante sería atendido por las líneas 3 y 5. 2010 era el plazo fijado para tener concluidas esta actuación que, además, pretendía reducir el tiempo de llegada desde las poblaciones de la Ribera hasta el centro de Valencia.

No es la única idea que se puso sobre la mesa de la conselleria para mejorar las conexiones con las comarcas. Otro de ellos fue el llamado metro ligero de l'Horta Sud, un híbrido de metro y tranvía que debía unir en superficie 19 poblaciones de esta comarca con la nueva Fe o la estación del Norte.

Puig prometió el pasado verano que el metro llegaría hasta el centro de Ribarroja

Presentado en 2006, también debía estar concluido en 2010. Contaba con unas previsiones de cinco millones de viajeros al año, según anunció en su día el entonces conseller José Ramón García Antón. Este nuevo servicio (que se etiquetó como línea 8) partía desde Quart de Poblet y discurría por el barrio del Cristo, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Picanya y Paiporta para, desde este punto, bifurcarse en dos ramales: uno hacia Benetússer-Silla; otro hacía Sedaví para entroncar con la línea 1 y el tranvía orbital.

También Xirivella entraba en escena con la construcción de un nuevo puente sobre el río Turia para conectarse a la red de metro y, en concreto, a otro proyecto pendiente: el tranvía orbital (o línea 6) que debía enlazar los barrios periféricos de Valencia.

La línea, cuyo estudio informativo se aprobó en 2007, discurría por la mediana del bulevar sur, conectaba la avenida del Cid con la Ciudad de las Ciencias y disponía de 13 paradas, algunas compartidas con la T-2. Sólo se puso en marcha el tramo que conecta Torrefiel y Orriols.

La línea 10 o el servicio nocturno, en el horizonte futuro

La línea 10, el servicio nocturno en fines de semana y vísperas de festivos o la mejora de las frecuencias en julio son algunos de los retos de futuro de FGV que ya están en marcha. En el primer caso, fue en junio de 2017 cuando Puig anunciaba la reactivación de la línea, en un primer momento, en dos fases. Sin embargo, se ejecutará completa entre la calle Alicante y Nazaret. Actualmente, se terminan de redactar los proyectos constructivos para que las obras se liciten y puedan comenzar en el primer trimestre de 2019.

En el horizonte más cercano figura el servicio nocturno hasta las 02.30 horas antes de Navidad, ya que la fecha y las frecuencias están aún por concretar. En este sentido, el secretario de la Unión de Consumidores (UCE) de Valencia, Vicente Inglada, reclamó «frecuencias adaptadas a los hábitos de los ciudadanos, ya que mucha gente lo usará para ocio nocturno y es una buena oportunidad para evitar los desplazamientos en coche, especialmente de vecinos del área metropolitana».

Metrovalencia también estudia «una oferta específica para julio», que permita atender «de manera selectiva la demanda de transporte en un mes que, sin ser lectivo, mantiene niveles de actividad alejados de los que se registran en agosto», indicaron fuentes de FGV. Precisamente la reducción en julio genera quejas de los usuarios al entender que aún hay actividad laboral.

A estas promesas se suman otras dos: el tranvía de la costa, que atravesaba la fachada marítima (como recientemente reclamó el alcalde, Joan Ribó) y se prolongaba hacia la Patacona. También la prolongación hasta Vilamarxant, de la que únicamente se consiguió la llegada hasta la entrada de Ribarroja en 2015.

Con la entrada en servicio el pasado julio del apeadero de València la eVella -tras años de reivindicaciones vecinales-, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, firmó un protocolo con el ayuntamiento en el que se comprometía a llevar el metro hasta el casco urbano en la próxima legislatura.