Y TE QUEDAS SIN SOCIO

- Burguera
- BURGUERAValencia

Compromís se ha quedado sin socio en Madrid. Pasa que estás tan en tus cosas, en tu Consell, en tu Botánico, en si desatascas de una santa vez tus primarias, y de repente, miras hacia Madrid, llamas a tus colegas y entre ellos han dejado de hablarse. Un drama. La gente de la coalición pensaba que tenía piso en la capital y de repente se dan cuenta de que no. Ya intuyeron que no eran lo mismo cuando, después de las últimas generales, los podemistas que habían ido en las listas de 'A la valenciana' hicieron el petate y se fueron a la bancada morada, mientras que los diputados de Compromís se quedaron sin grupo propio y en el mixto, un 'totum revolutum' en el que se han manejado bien. Compromís y Podemos dejaron entonces de ser hermanos para pasar a ser socios, o primos, que es una figura muy socorrida, pues los hay carnales, segundos, terceros, primos hermanos... sin embargo, en apenas un par de años, el socio elegido para transitar por la capital y actuar de tercera pata botánica se está volatilizando. Iglesias y Errejón han protagonizado una peripecia política que será digna de estudio, tanto por su auge como por el modo en que está desbarrancando en plan Shambhala en Port Aventura. Oltra parecía tener más afinidad con Errejón. Los podemistas locales que inicialmente ocupaban la dirección de Podemos en la Comunitat, también. Pero Iglesias se ha limpiado al resto de fundadores. Eso no sería un gran problema para Compromís, pues bastante tienen ellos con sus propias movidas como para terciar en los demás. Sin embargo, sí es cierto que la coalición contaba con tener un aliado fuerte en Madrid que, además, contase con votos y escaños en Les Corts. La coalición nacionalista ha empleado mucho tiempo en negociar con los podemistas todo tipo de estrategias, ha intentado fraguar un entendimiento con los morados, a fin de lograr una conexión en la capital. El razonamiento de la dirección de Compromís era que la política nacional permanecería un tiempo fragmentada en cuatro facciones (PP, Cs, PSOE y Podemos) con porcentajes de voto distintos pero no demasiado diferenciados. En la coalición valenciana ya tenían más que claro desde hace tiempo que había que ir a las elecciones autonómicas y locales por separado. Pero una cosa es diferenciarse y otra ver cómo tu supuesto socio se diluye tanto en el ámbito local como en el nacional. El panorama se complica, como es obvio, para Podemos, cuya potencia electoral depende de su marca nacional casi del mismo modo que en el caso de Ciudadanos. Pero también empeora el horizonte de Compromís, que pretendía contar con el comodín morado en la Comunitat, y que, además, está en riesgo de perder a su socio en Madrid.