MEJOR ME CALLO... POR AHORA

FERNANDO GÓMEZ

Tras el tremendo verano vivido en Valencia, referido lógicamente a los acontecimientos transcurridos en el último mes, tenía muchas ganas de hacer referencia a lo acontecido, y no dejar pasar la oportunidad que LAS PROVINCIAS me brinda para poder expresar mi opinión. Tenía incluso ya unas cuarenta líneas escritas para haceros conocer mi punto de vista, pero no las haré públicas, al menos de momento. Y eso que con esa cantidad de líneas no tuve bastante para concluir todo lo que quería comentar. Pero es necesario hablar de fútbol, la temporada ha comenzado y no seré yo el que siembre la polémica de algo que me ha parecido tan ridículo como innecesario. Por no hablar tampoco de las declaraciones de un entrenador que dice abiertamente que, si Rodrigo se va del Valencia, la Champions League ya no será el objetivo. No sigo que me voy a calentar. Hablemos del partido y de este inicio de Liga posterior a una pretemporada sin irregularidades y a la espera de la evolución del equipo y de sus individualidades, y de los resultados que se vayan logrando. Una primera mitad que evidenció el momento de temporada en que se disputó el partido, pero sirvió para que cada equipo pudiera plasmar sobre el terreno de juego, aunque a cuentagotas, sus principales virtudes. La Real Sociedad logrando que sus mejores jugadores a nivel creativo y ofensivo se asociaran y tuviesen la pelota, con sentido y con potencial peligro en área valencianista, y los del Valencia, principalmente a partir del minuto quince, haciendo que sus contragolpes pudiesen dar posibilidad al gol. No hubo muchas ocasiones en esa primera parte, pero algunas de ellas sí muy claras, pero el 0-0 hacía justicia a lo ofrecido por ambos conjuntos. Y un Valencia que, como se presumía, concedió la posesión al rival e intentó sacar partido de sus contraataques. Pero en esta ocasión se echó de menos la conexión Parejo-Rodrigo, algo que caracteriza claramente el juego de robar y correr de los locales. Una segunda mitad muy parecida. La Real comenzó incluso más ambiciosa que en la primera. Decidió presionar arriba, dificultar la salida de balón de los nuestros, algo que efectivamente consiguió, pero sin lograr adelantarse en el marcador. Dominas, presionas bien, no dejas al rival salir pero, el Valencia es así, te coge en una contra aislada y te mata. Gameiro recibió en banda izquierda, tocó atrás, se movió y volvió a recibir en posición ya más centrada, pasó a Soler que vino al apoyo, Wass dobló y el propio Gameiro remató finalmente. Eso propició mayor posesión y dominio de la Real y posibilidad de mejores contras del Valencia. No logró hacer el segundo, pelota al palo de Rodrigo, penalti fallado por Gameiro y el fútbol que tiene estas cosas. El Valenciano mereció marcar el primero dado como se estaba desarrollando el juego y los visitantes no lo merecieron cuando el partido estaba muriendo y después de fallar los locales el 2-0. Sólo es el primer partido y el Valencia mejorará por sus prestaciones físicas y por la incorporación de jugadores como Gayà y Parejo. Aunque Costa demostró una rápida adaptación.