Recogida de basura con escolta

Un operario de la limpieza recoge el viernes cajones de un solar del Cabanyal. / Irene Marsilla
Un operario de la limpieza recoge el viernes cajones de un solar del Cabanyal. / Irene Marsilla

Una patrulla de la Policía Local acompaña a la contrata municipal por el Cabanyal | La retirada de enseres de solares y contenedores se realiza dos veces al día en la zona más degradada del barrio

ISABEL DOMINGO VALENCIA.

Cinco de la tarde. El sol va desapareciendo del Cabanyal cuando una camioneta del servicio de recogida de enseres de la vía pública (010) del Ayuntamiento de Valencia ya está lista para iniciar el recorrido por la llamada 'zona cero', las calles más degradadas del barrio.

El vehículo no arrancará hasta unos minutos más tarde, cuando aparezca la patrulla de la Policía Local que acompañará a los operarios en su recorrido. Son la escolta que tienen desde octubre, cuando se activó este «acompañamiento», como definió la concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, para evitar situaciones de potencial peligro para los trabajadores.

De hecho, si los agentes no pueden comparecer por motivos del servicio policial, los operarios realizan la ruta prevista para retirar los muebles o electrodomésticos sobre los que existe un aviso previo, dado que los vecinos han llamado al 010, y no acceden a las calles más inseguras.

Muebles, estanterías, sillas de todo tipo y colchones integran la lista de objetos retirados de las calles

No es el caso de la tarde de ayer. Los dos vehículos suben por Cura Planells y se adentran en Pare Lluis Navarro. Avanza a apenas 20 kilómetros por hora para detectar las sorpresas que los vecinos incívicos dejan abandonadas en los solares o junto a los contenedores. Eso a pesar de que los operarios realizan el recorrido dos veces al día, mañana y tarde.

En este paseo por la zona cero del barrio marítimo aparece «de todo», indican los trabajadores. Desde escombros a muebles, pasando por neveras, lavadoras, puertas, televisores, neumáticos... No sería descabellado que uno se renovara la casa dándose un paseo por el Cabanyal.

Algo así es lo que sucede en la ruta que presencia LAS PROVINCIAS. Si en la primera parada toca recoger tablones de madera, en la segunda se suman sillas y restos de mobiliario viejo. Un agente de la Policía Local permanece en todo momento cerca del operario de la contrata municipal, mientras en varios balcones algunas mujeres con bebés en la cadera asoman para ver qué se llevan.

Otros, de etnia gitana, se acercan al camión para observar la carga. Nadie abre la boca, nadie recrimina. Una situación que ha cambiado desde que los policías acompañan a los operarios, que más de una vez han sufrido gritos, insultos y algún robo mientras realizaban su trabajo.

Entre tablones y alfombras

Sin abandonar la calle Pare Lluis Navarro la carga sigue aumentando en el pequeño camión. Hoy arrasan los tablones de madera, muchos procedentes de una cocina destartalada. En este punto la faena se prolonga durante unos minutos, lo que hace que la cola de coches esperando detrás de los dos vehículos se haga más larga. Pero nadie toca el claxon, conscientes del trabajo que se ejecuta.

En la calle Progreso el botín es un silla de madera olvidada en una esquina. De ahí se pasa a José Benlliure, donde se retira otro mueble junto a un contenedor. Los dos vehículos siguen avanzando a un ritmo muy lento, dado que hay chiquillos (descalzos, sin camiseta) correteando por la zona. Los agentes también aprovechan para recordar a algunos vecinos que no pueden colocar los tendederos de ropa en la calle porque, si no, deben confiscarlos.

La comitiva prosigue. Llega a Los Ángeles. En un solar entre fincas abandonadas -y probablemente con okupas- aparecen un sofá, una manta, alfombras, mesas, estanterías y una silla de oficina. También un aparador. La lista se completa con un juego de seis sillas y un colchón en San Pedro. Los carros de supermercados no se tocan.

El camión está prácticamente lleno. En el punto de despedida, en las inmediaciones de Virgen de la Vallivana, aún hay tiempo de retirar un televisor que parece sacado de 'Cuéntame'. Policías y operarios se despiden. Escoltas y protegidos se encaminan al resto de su jornada.

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