«Me dejó abandonado y sangrando en la calle»

La víctima del atropello, con su brazo vendado tras una operación, ayer en el Hospital Doctor Peset de Valencia.
La víctima del atropello, con su brazo vendado tras una operación, ayer en el Hospital Doctor Peset de Valencia. / manuel molines

La víctima, de 18 años, fue embestida cerca de la rotonda de Ausiàs March y apela a la colaboración ciudadana para localizar al causante del siniestro | Un conductor huye tras atropellar a un ciclista en Valencia

J. A. MARRAHÍ/J. MARTÍNEZ VALENCIA.

«Puedo entender que alguien cometa un error, pero hacer lo que me hizo ese conductor es doloroso. Inhumano». Postrado en una cama del Hospital Doctor Peset de Valencia, César Llorca Sobrino, de 18 años, recuerda su amarga experiencia en la madrugada del pasado jueves. Regresaba de pasar un rato con sus amigos en El Carmen cuando un coche lo atropelló y lo lanzó contra una verja. Lejos de detenerse para auxiliar a la víctima, el causante del accidente continuó su marcha, como denuncia César. «Me dejó abandonado y sangrando en la calle», resume con su brazo vendado tras una intervención por las lesiones.

El herido y su familia apelan ahora a la colaboración ciudadana con la esperanza de que algún testigo pueda aportar información que ayude a localizar al autor. El arrollamiento se produjo a las cuatro de la madrugada. La víctima avanzaba por la derecha de la calzada con una bicicleta de Valenbisi, dotada con iluminación nocturna.

«En ese punto de la calle Filipinas no hay carril bici. Yo iba pegado lo máximo posible a las vallas de las obras» del Parque Central «para no molestar a ningún otro vehículo». «Recuerdo un golpe muy fuerte en el manillar y ya me comí toda la bici. Me empujó contra la valla hasta rozar todo el brazo derecho durante aproximadamente un metro». El resultado fue una importante herida sangrante entre los dedos anular y meñique que acabó afectando a sus tendones.

«Me quedé tirado en la calle, aturdido, muy mareado. Pero lo más doloroso fue ver como se alejaba. Era un Renault azul oscuro o negro, no recuerdo el modelo», describe el afectado. La víctima ni siquiera pensó en avisar a la policía de lo sucedido. «Lo que más me preocupaba en ese momento era no desangrarme. Me puse una camiseta en la mano para contener la hemorragia y llamé por teléfono a un amigo que vino a auxiliarme». Posteriormente fue sometido a una intervención quirúrgica y ayer esperaba a recibir el alta médica en el hospital. Su intención era denunciar lo sucedido a la policía nada más abandonar el centro sanitario.

«Una bestia inhumana»

Mientras, la petición de ayuda por parte de sus familiares se ha extendido a las redes sociales. «Necesitamos que alguien nos ayude a encontrar a la mala bestia inhumana y cruel que lo atropelló y lo dejó abandonado», suplica su tía Luisa.

El accidente del ciclista se suma a la fatal racha de siniestralidad que afecta a los aficionados. En lo que va de año, ocho personas han perdido la vida cuando circulaban en bicicleta por carreteras y calles de la Comunitat. Cuatro de las víctimas fallecieron en la N-332 a su paso por Oliva por culpa de conductores ebrios o drogados. Tanto el Gobierno como la Generalitat han impulsado medidas para tratar de frenar las muertes. Los ciclistas insisten en la importancia del metro y medio de seguridad en los adelantamientos, pero ante todo en el peligro de alcohol o drogas al volante.

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