Las Provincias

Un tren en la carretera

Un camión con dos remolques, como los que empezarán a verse en nuestras carreteras,  en una calle de  Estocolmo. :: r. c.
Un camión con dos remolques, como los que empezarán a verse en nuestras carreteras, en una calle de Estocolmo. :: r. c.
  • España da el visto bueno a la circulación de los 'megatrailers' a pesar de que multiplican el riesgo de accidentes y aceleran el deterioro de la red viaria. Pesan como un Boeing 737

Puede que dentro de unos meses se lleve una sorpresa cuando descubra que el camión al que intenta adelantar se ha 'estirado' hasta sobrepasar los 25 metros, casi diez más de lo que mide un tráiler clásico. La modificación del Reglamento General de Vehículos que se aprobó el pasado 24 de diciembre ha abierto las puertas a la llegada a España de los 'megatrucks', camiones capaces de arrastrar al menos dos remolques que suelen ser frecuentes en países del centro y norte de Europa. La autorización tiene un claro propósito, abaratar los costes del transporte, pero plantea también interrogantes en terrenos como la seguridad o la conservación de las carreteras.

El visto bueno definitivo a los camiones con dos remolques está pendiente de la publicación a finales de este mes de un reglamento que determinará aspectos como los permisos que necesitarán, las rutas por las que podrán circular o la señalización que deberán llevar para advertir al resto de los conductores de sus dimensiones. «Me imagino que su uso se restringirá a carreteras de gran capacidad porque en caso contrario podrían entorpecer la circulación y convertirse en un riesgo», observa Luis Murguía, asesor del Real Automóvil Club.

El de la seguridad, en efecto, es un asunto peliagudo cuando se habla de verdaderos paquidermos del asfalto que pueden llegar a pesar 60 toneladas. Con semejante carga a las espaldas la distancia de frenada es más larga y la conducción en firmes resbaladizos se vuelve mucho más delicada. «Si ahora vemos tráilers que hacen la tijera en cuanto caen cuatro gotas de lluvia en el asfalto, no quiero ni pensar lo que puede pasar con camiones que arrastran el doble de peso y que llevan dos remolques en vez de uno», reflexiona el experto en circulación. Las carreteras españolas resultan menos adecuadas para circular con esa clase vehículos que las de países como Alemania, Finlandia, Suecia, Dinamarca o Países Bajos, donde apenas hay puertos de montaña y las curvas tienen ángulos muy poco pronunciados.

Distribución de alimentos

Las patronales del transporte han calculado que los 'megatráilers' asumirán en unos años el 25% del tráfico de mercancías por carretera en Europa. Según sus estimaciones, los nuevos vehículos reducirán un 22% los costes por tonelada/kilómetro en España, de forma que en un plazo de quince años estaríamos hablando de un ahorro de 10.000 millones de euros. Según fuentes consultadas por este periódico, la nueva modalidad está especialmente indicada para sectores como el de la gran distribución de alimentos que requieren una constante renovación de mercancías frescas.

Pero la mejora en competitividad para las empresas tendrá también incidencia en la conservación de la red viaria. A nadie se le escapa que un camión que desplaza 60 toneladas, que es lo que pesa un avión de corto alcance como un Boeing 737, provoca un deterioro acelerado de las calzadas. La autorización abre por tanto un espacio al debate, ya que no está muy claro que el erario público deba asumir el sobrecoste que comporta en forma de reparaciones una medida que beneficia sobre todo al sector del transporte.

En Europa hay ya una campaña en contra de los 'megatráilers' que recuerda que el abaratamiento del transporte por carretera traerá consigo el abandono de alternativas como el tren o el barco, mucho menos agresivas para el medio ambiente. La campaña, que tiene su propia página en internet (www.nomegatrucks.eu), hace hincapié en el incremento de los riesgos para la seguridad vial. «Las infraestructuras europeas no fueron diseñadas para los megacamiones y elementos como un puente, un túnel o una rotonda pueden convertirse en trampas en caso de que se accidenten», apuntan sus detractores.