Las Provincias

El tribunal archivó el caso del exministro José Blanco

  • La Sala del Supremo sobreseyó la investigación en contra del criterio del juez instructor de abrir juicio oral por presunto tráfico de influencias

La situación judicial de Rita Barberá cuenta con un antecedente que podría permitirle ser optimista. La del exministro socialista José Blanco. En julio de 2013, un año y nueves meses después de ser implicado por corrupción en el marco de la «operación Campeón», Blanco quedó exonerado de toda culpa. La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo archivó por unanimidad de sus tres miembros la causa por un supuesto delito de tráfico de influencias. En el auto, el alto tribunal aceptó el recurso presentado por Blanco y dictó el archivo del proceso en contra del criterio del juez instructor, José Ramón Soriano, de abrir juicio oral contra el exministro. La Sala de lo Penal desmontó uno por uno los argumentos expuestos por Soriano para sostener que el exministro de Fomento incurrió en tráfico de influencias para beneficiar a un empresrio amigo suyo. Para los magistrados de la Sala de lo Penal la investigación no había acreditado ese ilícito en las gestiones que Blanco efectuó ante el alcalde de Sant Boi de Llobregat, Jaume Bosch, con el fin de que este se reuniera con el empresario José Antonio Orozco para resolver un problema.

La instrucción de la «operación Campeón» determinó que Orozco acudió al exministro para que este mediara ante el regidor para concretar un encuentro entre ambos para exponerle la situación de una nave industrial de su empresa, Transportes Azkar. El edificio había sido objeto de dos informes desfavorables para la concesión de una licencia. La UDEF primero, y la Fiscalía y el juez instructor después, encontraron indicios suficientes de que ese cambio de posición estuvo motivado por la presión ejercida por el entonces ministro. El auto del Supremo, en cambio, consideró que en la intervención de José Blanco no concurren ninguna de las acciones que tipifican el tráfico de influencias porque no ejerció «predominio o fuerza moral» sobre Bosch, ni abusó de su superioridad jerárquica.