Mascarell, el único pueblo de la Comunitat totalmente amurallado

Mascarell, el único pueblo de la Comunitat totalmente amurallado
Á.G.D.

La pedanía de Nules combina el encanto de un pueblo del interior con la comodidad de estar a cinco minutos en coche de una ciudad costera

Á.G.D.

Una pedanía que quiere ser independiente. Una población nacida de una expulsión. El aroma de los remotos pueblos del interior de la Comunitat a un par de kilómetros de dos ciudades costeras.

Esto es Mascarell, la única población completamente amurallada en la Comunitat Valenciana. Un pueblo del tamaño de tres manzanas de Valencia en el que hay censados unos 250 habitantes. Dependen de su Ayuntamiento más cercano, Nules, pero allí se reivindican y siguen mantiendo su antigua Casa Consistorial y algunos coches y camiones tienen una pegatina que reza «Mascarell Existe«.

Conflictos sociológicos aparte, Mascarell es uno de los rincones de la costa de Castellón más singulares e identificables. Su muralla rodea todas las casas, la iglesia y los dos bares que lo componen. Fuera, a la entrada, solo queda un pequeño campo de fútbol y un parking en el que se celebra un mercado comarcal.

La pedanía fue en su día un refugio de los árabes expulsados de Burriana, de ahí que etimológicamente su nombre signifique «Campamento». En el siglo XVII, con el decreto de expulsión de los moriscos, la zona queda despoblada hasta bien entrado el siglo siguiente. Y otros tantos años después, se produjo la anexión a la ciudad de Nules, de la que son pedanía actualmente.

Mascarell cuenta con dos puertas, al de Poniente y la de Levante, por las que se puede acceder con coches a pesar de que sus calles no agradezcan la presencia de vehículos anchos. Aquí se lleva más dejar el coche fuera y caminar: sólo se permite aparcar en la plaza del pueblo.

El pueblo ha mantenido lo que en otros tantos lugares como Valencia molestaba, la muralla que pone barreras a su crecimiento. Sin embargo, lo vecinos explotan al máximo las posibilidades de esta, haciendo puertas de garaje o jardines en la parte exterior de la fortificación.

Durante el año no hay especial movimiento en sus calles, por eso aquello de un pueblo semi-despoblado del interior a kilómetro y medio de una ciudad, porque realmente el ambiente es más similar a lo primero que a lo segundo. La situación cambia en tres ocasiones: primero, los domingos de paella, donde todas las generaciones se reúnen en los bares y casas del pueblo; segundo, en las fiestas de Mascarell, a finales de agosto, en los que se celebran los típicos festejos lúdico-tauro-festivos; y finalmente, una de las fechas que todo buen dominguero se ha de grabar a fuego: la Fira Medieval que se celebra a finales de octubre y que transforma el pueblo entero con su espíritu original.

Y a tan sólo cinco minutos en coche… Los blocaos de Nules

A pocos kilómetros de Mascarell se encuentra un extraño monumento recuperado hace unos pocos años por el Ayuntamiento de Nules. Se trata de cuatro búnkeres de la Guerra Civil construidos por el bando sublevado al haber tomado la ciudad. La contraofensiva republicana pudo con la defensa franquista, aunque estas edificaciones sobrevivieron al paso del tiempo. Se encuentran al costado de la carretera general N-340, y sin duda es uno de los monumentos de Nules a reivindicar.

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