Las Provincias

QUÉ ES SER UNA MADRE

Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie. Es la primera acepción que el diccionario de la Real Academia Española hace de la palabra madre. Convendrán conmigo que las madres, además de engendrar, son algo más. Por simplificar, son las responsables de que el mundo siga funcionando. Una marca de leche ha lanzado esta semana una campaña con el objetivo de recoger firmas para que la RAE modifique su definición. La marca plantea a la gente que proponga los términos que mejor describan a una madre. Única, valiente o luchadora son algunas de las palabras más votadas. La idea es buena, publicitariamente hablando. Para cada uno su madre es sagrada y reducirla a una mera parturienta parece feo, pero si esos señores con tufillo a naftalina que se reúnen cada jueves para velar por el buen uso del español se decidiesen a cambiar la definición, no alteraría en absoluto el sentimiento de las mujeres respecto a su condición de madres, maravilloso la mayoría del tiempo pero también extenuante.

En lugar de pedirles a los académicos que debatan durante la próxima década qué palabras utilizarán para definir lo qué es una madre según lo políticamente correcto, sería más útil luchar por la ampliación de la baja de paternidad, exigirle a la Administración que fomente políticas que traten de hacer realidad esa utopía llamada conciliación, hacer campaña por racionalizar los horarios laborales en las empresas o apoyar la flexibilización de las ausencias justificadas por enfermedad del menor. Esas cosas que de verdad hacen mucho más dura la vida de una madre y ahuyentan a las que todavía no lo son de serlo. Me da igual que el diccionario deje de llamarme útero andante si todo lo que gira alrededor de mi condición continua igual.