Las Provincias

Iván, rehabilitado; su amigo, hundido en el pozo de las drogas

La diferencia entre denunciar o no un caso de maltrato de hijos a padres («muchas familias ocultan los casos por el miedo a hacer daño a los jóvenes o lo que dirán los vecinos, los parientes, los amigos...», lamenta María José Ridaura) se demuestra también con la historia de Iván. El consumo de marihuana fue otro detonante que llevó a su padre a poner el caso en manos de la Justicia. «Yo supe que otros amigos de mi hijo seguían el mismo camino. Y pensé que los padres debían saberlo. Alguno reaccionó, otros nos dieron de lado». Hoy Iván ha dejado los porros y apenas reconoce a aquel chaval de 15 años que tiranizaba a sus padres. Y Juan subraya cuál es el estado de aquel amigo cuyos padres no actuaron. «Está metido hasta las trancas en la droga. Enganchadísimo a la cocaína. Hace lo que le da la gana, aparece por casa cuando quiere, y tiene 17 años». El camino es duro, pero el final merece la pena: lograr tener un futuro.