Las Provincias

Dos legislaturas para terminar el proyecto

  • El deterioro avanza en los pabellones de Campanar a la espera de que arranquen las obras para reactivar las instalaciones

El plan para reactivar el antiguo Hospital La Fe, cuyas instalaciones el tiempo va deteriorando, encierra la historia de cambios en la concepción de las actuaciones, el relato de una intervención que precisará el transcurso de dos legislaturas hasta ver el final y una inversión toral de 146 millones. El proyecto se presentó el pasado julio, un año después de que Carmen Montón llegara a su despacho de Micer Mascó y decidiera parar la demolición del gobierno anterior.

En julio de 2015, Montón detuvo el derribo. Apostó por encargar un nuevo estudio al Colegio de Arquitectos para conocer el estado del complejo. Pasaron unos meses y en noviembre de ese año se conoció el informe. El documento desaconsejaba rehabilitar las antiguas construcciones. La consellera reconoció que en los antiguos pabellones no merecía la pena invertir demasiado y abrió la puerta al derribo hasta incluirlo en la descripción del plan.

Para 2017 se contemplan las primeras actuaciones en el último trimestre con la rehabilitación del edificio recayente a la calle Joaquín Ballester. Este pabellón acogerá una unidad de Urgencias provisional. En el cuarto trimestre empezará la retirada del amianto en el pabellón que en su día acogió rehabilitación.

Cuando Sanidad anunció el proyecto adelantó que en el segundo trimestre de 2017 se abordará el concurso de ideas para diseñar el Espacio Sanitario Campanar-Ernest Lluch. Esas intervenciones forman parte de la primera fase de la obra que se completará con la construcción de un área de salud integrada con Urgencias -sustituirá al provisional-, centro de especialidades de alta resolución y atención primaria. Seguirán otras dos fases hasta completar una intervención que ofrecerá un centro de larga estancia y otro de neurorrehabilitación.