Las Provincias

«Mi hijo me dice: 'Tranquila, mami, que yo estoy contigo para siempre'»

  • Ruth Martínez Madre adoptante

  • El sistema falla al filiar a los niños «con su nombre antiguo» en el médico o al no formar a los profesores para tratarlos

  • «El que ha presentado solicitud este año, no sabe que quizás no logre adoptar nunca»

«Esto es mi religión, mi pasión». Ruth Martínez no sólo habla de la asociación Adoptants, la entidad que fundó en 2012 junto a la ahora vicepresidenta Nuria Garro. También de su otra 'vida', el niño que desde hace años tiene adoptado, el pequeño que tiene a su lado tras una larga lucha de siete años. El camino le hizo dar impulso a la entidad y sentido a lo que hoy es su día a día: disfrutar de su niño. «Cuando vas a por él no todo es maravilloso ni de color rosa. A mí no me lo dijeron en su momento y me hubiera gustado. Yo tenía un nudo en el estómago, me sentía culpable y haciendo algo perverso por sacarlo del entorno conocido que siempre había tenido». Hasta que habló con una psicóloga: «¿Sabes lo que no tenía y ahora tiene? Una madre». El vínculo de Ruth con su criatura se hizo eterno a los dos días de llegar a casa. «Lo tenía en brazos, acunándolo. De repente, se quitó el chupete, me miró y me dio un beso. Y se estableció una conexión que aún existe», recuerda con emoción aún en la voz. No olvida que siete años atrás intentó primero adoptar un niño en China, pero los procesos se complicaron enormemente. Cómo luego optó por una adopción nacional, pero «también se colapsó con falta de personal». Cómo tuvo que renovar hasta tres veces su certificado de idoneidad. Un suplicio que fue lo que le llevó a fundar Adoptants en 2012 y a hacer un postgrado de Asesoramiento en Materia de Adopción y ahora Psicología en la Universitat de València.

Hoy hay tanto que mejorar... Desde los fallos del sistema, «como que en el médico llamen en voz alta a tu niño, cuando su nombre está protegido, o que en su historial aparezca la identidad anterior» o la falta de formación para tratar el tema en los colegios. «Yo que soy una familia monoparental, me vino un día del cole con un regalo el día del padre de 'felicidades papá'. Lloré de rabia».

Ruth tiene muy claro el futuro. «Mi hijo conoce a la familia de acogida en la que estuvo y los vemos a menudo. Son sus tíos. Y si el día de mañana quiere conocer a sus padres biológicos, lucharé a su lado para que lo haga. Una persona sólo está completa si sabe sus orígenes».