Las Provincias

Las residencias de mayores de la Comunitat, saturadas debido a la falta de trabajadores

  • Los sindicatos dicen que un auxiliar se hace cargo de diez usuarios de media y por la noche un profesional puede cuidar hasta a cuarenta personas

La falta de atención a los residentes del centro de mayores de Carlet tras haberse hecho pública la fotografía de un anciano en el suelo junto a su cama ha puesto sobre la mesa la cuestión de la falta de personal en las residencias de la Comunitat, que según los sindicatos consultados por LAS PROVINCIAS cuentan con una plantilla «insuficiente» para «garantizar un estándar de calidad alto» en el cuidado de los usuarios. Eso es lo que aseguró Antonio Femenia, el responsable de Servicios Sociales en la Federación de Empleados de Servicios Públicos de UGT, quien señaló que, de media y en el momento del día donde más plantilla trabaja, en las residencias cuyo personal depende de la Generalitat «un auxiliar se hace cargo de diez o doce usuarios».

Para el sindicato garantizar la «calidad» en el cuidado y atención a los mayores pasaría, según sus estimaciones, por reducir el número de residentes a los que atiende un solo profesional de diez a siete, en esos momentos de la jornada laboral donde más personas en plantilla están trabajando. Por su parte, los cálculos para garantizar la calidad en el cuidado a los mayores en los momentos excepcionales, como las noches -cuando los usuarios no tienen actividad-, no están ultimados, pero desde UGT señalaron la necesidad de incrementar también el número de profesionales. Y es que en esas ocasiones «un sólo trabajador llega a hacerse cargo de hasta 40 personas» en algunas de las residencias valencianas.

Aunque según Femenia el «volumen de quejas de residentes y familiares en las residencias públicas es ínfimo», es «necesario» mejorar la situación de las residencias. Por eso, los distintos sindicatos implicados ya estudian estos hechos de manera pormenorizada en un grupo de trabajo de servicios sociales, puesto que cada una de las «diez residencias totalmente públicas en la Comunitat» tiene unas características arquitectónicas propias -distintas plantas o una sola por ejemplo- que hacen que las necesidades en cada centro sean específicas.

Al margen de valorar esas especificidades, en lo que coinciden todos los sindicatos -UGT, CC.OO., y CSI-F- es en la conveniencia de «revisar las ratios» establecidas por la Orden de 4 de febrero de 2005 de la Conselleria de Bienestar Social, por la que se regula el régimen de autorización y funcionamiento de los centros de servicios sociales especializados para la atención de personas mayores. Ratios que, aunque son «legales», también son para los trabajadores «deficientes».

Una «deficiencia legal»

La normativa explicita que para cada nueve usuarios el centro debe contar con dos auxiliares de enfermería -personal que tiene contacto directo con los residentes y que se encarga de levantar, cambiar o dar de comer a los residentes-. En el caso de las unidades de alta dependencia la exigencia sube a dos profesionales cada siete usuarios. El sindicato UGT ya denunció en el momento de la elaboración de la Orden la «deficiencia» de la normativa, que once años después se ha agravado por el envejecimiento de la población. En esa realidad insiste el coordinador del sector autonómico de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras de la Comunitat, Vicente Soler, quien señaló que «cuando se hizo la ley una residencia que podía tener el 50% de usuarios válidos (autónomos), un 35% de asistidos (dependientes) y un 15% superasistidos (muy dependientes) hoy tiene un 15% de autónomos, un 65% de dependientes y un 20% de muy dependientes».

A ese respecto, desde el CSI-F criticaron que se dé la circunstancia de que «una persona que ingresara como válida siga considerada como tal aunque haya empeorado». Por eso, denunciaron que «no se contemple una revisión de la situación de cada uno de los mayores». Al envejecimiento de los usuarios se suma también el envejecimiento de la plantilla, que al darse, según Vicente Soler, «una tasa de reposición limitada», hoy hay «trabajadores mayores que algunos usuarios». Además, señaló que son «trabajos muy pesados por lo que el número de bajas con la edad aumenta».

Que se cumple la legalidad es una afirmación que comparten todos los sindicatos, pero aseguraron que es «insuficiente» porque además «no se cumplen casi las sustituciones de la plantilla por bajas o verano».