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Las salidas de Longoria y Alemany alargan la crisis en el Valencia CF

Mateo Alemany y Pablo Longoria, durante un partido del Mestalla en Paterna. /LP
Mateo Alemany y Pablo Longoria, durante un partido del Mestalla en Paterna. / LP

El asturiano rescinde su contrato con el Valencia y el mallorquín también negocia su marcha pactada del club

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Pablo Longoria rescindió este viernes su contrato con el Valencia, confirmando la segunda salida del equipo gestor deportivo de la entidad de Mestalla tras el despido de Marcelino García Toral. La tercera será la de Mateo Alemany. La crisis institucional de la entidad de Peter Lim nunca ha estado motivada por resultados deportivos, sería una locura pensarlo con la celebración de la Copa del Rey aún retumbando en las calles de la ciudad, con lo que también era irreal terminar un lienzo donde la pintura de la victoria en Londres ante el Chelsea en Champions hiciera olvidar la crisis institucional. Peter Lim era consciente de que el despido de Marcelino era sinónimo de desmantelar el actual proyecto del Valencia en su totalidad. Los tres gestores deportivos de la entidad siempre han actuado como una unidad, con lo que el despido de uno de ellos era la antesala de dejar de contar con los tres en el organigrama del Valencia. «El club desea agradecer su labor y dedicación en su etapa como director técnico de la entidad». Así, en unas pocas líneas, despidió el Valencia a un Pablo Longoria que llegó desde la Juventus como hombre de confianza de Mateo Alemany y Marcelino y que tenía claro que, con el despido del asturiano, no tenía ningún sentido que continuara en su puesto. Así se lo hizo saber a Anil Murthy en la reunión que mantuvo con el presidente el jueves en Paterna. La situación era irreversible tras el cambio de rumbo de Meriton, con lo que el club y el secretario técnico llegaron ayer al acuerdo para cerrar una salida pactada.

Lim era consciente de que el despido del entrenador desmantelaba el proyecto por la falta de confianza de los actuales gestores en las medidas de Meriton

La salida de Longoria, que ha mantenido en sus últimas horas en el Valencia la misma discreción que en toda su estancia en la entidad, no será la última. Mateo Alemany, por mucho que el presidente del Valencia negara en Londres que esté encima de la mesa la salida del director general, lleva negociando a fuego lento un acuerdo con la entidad desde que su cargo quedará sin efecto. Lo único que ahora mismo le vincula en la gestión de la entidad es la tarjeta de visita puesto que Peter Lim ha dejado de confiar en la labor de Alemany. El gestor no conoció ni el último viaje de Anil Murthy a Singapur donde el máximo accionista le transmitió al presidente la decisión de despedir a Marcelino ni, evidentemente, fue conocedor de que previamente Albert Celades también había viajado al país asiático para entrevistarse con el dueño de Meriton para convertirse en el sustituto del asturiano. La gran diferencia del contrato de Alemany con respecto al de Longoria es el blindaje que le impide rescindir de forma unilateral, puesto que tendría que abonar una cuantía millonaria al Valencia. Para su salida, termina la vinculación con el club en junio de 2020, es necesario un acuerdo. Algo que las dos partes siguen negociando y que culminaría con el desmantelamiento completo del proyecto deportivo que llevó a la entidad a dos clasificaciones consecutivas para disputar la Champions y celebrar un título once años después.

La salida de Pablo Longoria, que llegó al Valencia en febrero de 2018 procedente de la Juventus y que tenía contrato hasta junio de 2021, no cogió por sorpresa en el vestuario del Valencia. En su último viaje oficial, el de Londres para la disputa del partido ante el Chelsea, la imagen póstuma de la ruptura interna fue el paseo que el asturiano realizó junto a Mateo Alemany por las calles de la capitán inglesa para no tener que coincidir en la grada con Anil Murthy y sus asesores en el partido de la Youth League.

El blindaje del director general en su contrato de alto directivo está demorando el acuerdo

Si algo ha demostrado la plantilla del Valencia durante toda la crisis es que ha respetado los códigos del fútbol. Desde el inicio de la fractura, en el viaje que llevó a Marcelino a Singapur sacándole de la pretemporada del primer equipo, ningún jugador deslizó en sus comparecencias públicas, la ley del silencio sólo ha durado unos días no toda la crisis, ningún reproche pese a que las formas de Meriton en los últimos meses han indignado a la plantilla. Los jugadores han preferido hablar en privado y no en público. Algo que puede confirmar Anil Murthy, si en algún momento acepta las preguntas de todos los medios de comunicación en una rueda de prensa, si se le cuestiona al respecto. Los pesos pesados de la plantilla le reprocharon en su momento, en Paterna, la actitud de Peter Lim. En público, el discurso de Parejo en Londres tras la victoria ante el Chelsea fue el de un capitán que antepone el brazalete a su opinión personal.

El segundo despido tras el viaje de Murthy a Singapur no sorprendió en el vestuario valencianista