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Fallece Jaime Hernández Perpiñá, periodista e historiador del Valencia CF

Jaime Hernández Perpiñá./TWITTER/ Valencia CF
Jaime Hernández Perpiñá. / TWITTER/ Valencia CF

El periodista valenciano fue el autor de la primera historia completa del Valencia y, entre otras, de la «Historia del Campeonato Mundial de Fútbol 1982»

JOSÉ RICARDO MARCHValencia

Cuando en enero de 2018, tras meses de entrañables charlas telefónicas, pude conocer personalmente a Jaime Hernández Perpiñá en Canet, tuve la sensación de vivir un momento de éxtasis vital. El abrazo inicial en presencia de Alfonso Gil se prolongó unos segundos, intenso, emocionante, lleno de gratitud por mi parte tras años de lecturas y admiración desde la distancia. Enseguida trenzamos una conversación que él, juez y parte en la actualidad deportiva valenciana durante medio siglo, iba trufando de sabrosas anécdotas. Apenas hacía un año que Jaime había alcanzado su novena década y hablaba con entusiasmo del próximo centenario del Valencia Club de Fútbol, una de las grandes pasiones de su vida. Y también de la que sería su última obra: un prólogo para el libro de historia del club que aparecerá con motivo del centenario. En las cuartillas que nos enseñó, redactadas con letra y estilo impecables para sus noventa primaveras, Jaime rendía (rinde) un sincero homenaje a viejos ídolos y amigos como Antonio Puchades, Mario Kempes o Luis Casanova, entre otros.

La muerte de Hernández Perpiñá, maestro de periodistas e historiadores futbolísticos, supone el fin de la vieja generación de cronistas deportivos de la que él era el último representante. La que inició su camino en la posguerra y llenó las páginas y ondas con información sobre el Valencia, el Mestalla o el Levante durante décadas. La de Miguel Domínguez, Alfonso Torrente, Ramón Ferrando, Ricardo Ros, Eduardo Bort y tantos otros.

Más allá de alguna breve incursión radiofónica, se puede decir que Jaime debutó con diecisiete años en el periodismo en las páginas de Deportes, un espléndido semanario que salía de los talleres de Las Provincias y que se publicó a lo largo de treinta y dos años, récord de permanencia en la siempre precaria prensa deportiva valenciana. Su primera crónica, firmada como «Banderín», recogía la información de vestuarios («casetas») de un Valencia-Athletic de Bilbao que acabó con victoria local. El seudónimo juvenil, que empleaba para esquivar la fama de su hermano, el ya famoso José Manuel Hernández Perpiñá, le duró años hasta que fue trocado por el de «Jaime Martín». Y es que la modestia llevaría a Jaime a permanecer en un segundo plano hasta que el fallecimiento de su hermano en 1972 le empujó a firmar sus crónicas con sus propios apellidos. Y a proseguir con éxito la brillante carrera periodística del que fue su máximo referente laboral y personal.

Jaime Hernández Perpiñá desarrolló su profesión en una época en la que las malas condiciones laborales del periodismo obligaban a los cronistas a buscarse los cacahuetes en otros oficios para poder sobrevivir. Así, alternó colaboraciones en prensa (Las Provincias, Deportes, Levante), radio (Radio Nacional, Cadena SER) y televisión (TVE) con un trabajo de oficina. Inquieto y meticuloso por naturaleza, dotado de una fina ironía y un estilo evocador y poderoso, escribió algunas de las páginas más emotivas de la historiografía del Valencia, recopilando relatos de aquí y allá. Aportando, mediante pinceladas ágiles, sus propias experiencias, vividas junto al equipo en los campos de España y Europa. Ese conocimiento de primera mano de la historia del Valencia le permitió afrontar con solvencia una tarea por la que siempre será recordado: la de relator de la vida del Valencia y el deporte valenciano. Un trabajo impagable que, a pesar de las limitaciones de la época, completó con éxito y que dio a luz memorables obras como Historia del Valencia CF (1974), Cuarenta históricos del deporte valenciano (1988) o La gran historia del Valencia CF (1994).

El maestro deja miles de páginas escritas y un valioso archivo personal por el que la Fundación del Valencia o la Biblioteca Valenciana habrían de interesarse. Y un recuerdo extraordinario entre los que le conocimos y apreciamos. Afectuoso, cordial y educado, recibió su último homenaje hace apenas unos meses con motivo del Fòrum Algirós dedicado a los orígenes de la prensa deportiva valenciana. Subido al estrado del palco VIP de Mestalla, rodeado de discípulos, admiradores y familiares de sus viejos compañeros, dio una lección de integridad, serenidad y memoria. «Es la hora de la marcha y de cerrar las casetas», finalizaba su primer escrito periodístico, publicado hace ahora setenta y un años. Gracias, maestro, por todo.

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