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Valencia CF: una luz para no perder la esperanza

Valencia CF-Young Boys./EFE
Valencia CF-Young Boys. / EFE

El triunfo del United obliga a los de Marcelino a ganar a los ingleses y a la Juventus para pasar a octavos

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Tan difícil era? Para el Valencia, sí. Han tenido que pasar 171 días para que el público de Mestalla vuelva a marcharse a casa sin el cabreo en el cuerpo. Anoche cenaron miles de aficionados más a gusto en casa, dormirían más plácidamente y con toda seguridad volverán a aparecer en los puestos de trabajo, en los bares y en los colegios con la sonrisa en el rostro. En eso se fundamenta en definitiva la pasión por un escudo y unos colores. A la afición valencianista se le puede estar atizando una y otra vez pero llega un momento que necesita el mínimo resquicio para ilusionarse otra vez. Ganarle al Young Boys, fríamente, se podría decir que no es gran cosa; que entraba dentro de lo previsto; que los suizos en la liga española posiblemente lucharían por no descender o serían carne de Segunda; y hasta no sería descabellado pensar que al fin y al cabo el grupo que prepara Marcelino se ajustó a la profesionalidad para sacar adelante el compromiso. Todo tiene validez. Pero el Valencia de hoy en día tenía -tiene- algunas incógnitas en su juego. Cuando no se despista detrás (que le pregunten a Wass y a Paulista), le cuesta desenvolverse en estático en el centro del campo, y cuando no la estropea arriba. Menos mal que ayer limpió en parte el déficit mental y futbolístico que tenía a la hora de meter un gol.

Lo hizo en tres ocasiones, atracón si tenemos en cuenta el problema que existía, y eso sirvió para que Mestalla volviera a disfrutar con su gente seis meses después, que se dice bien pronto. Tanto tiempo sin ganar por un mísero 1-0 que esta vez el margen fue mayor. No es que se acercara a la excelencia el juego del Valencia, ni mucho menos, pero si tenemos en cuenta el peso del rival tampoco hizo falta aplicarse en exceso.

Ni el Young Boys le puso tanto corazón como en el partido disputado en Suiza ni el Valencia se borró del campo como hizo allí en el segundo tiempo. Y eso, que con el empate a los de Marcelino les entró el pánico en el cuerpo. Con lo que cuesta hacer un gol, con lo que cuesta ponerse en Champions por delante, y en la primera aparición suiza, Assalé la enchufó para adentro de tiro cruzado.No estaba previsto ni de lejos que el Young Boys se atreviera a hacer tanto daño en el área local. Al Valencia le bastó algo de presión alta y una importante decisión a la hora de mantener el nivel en el cuerpo a cuerpo que se producía en el césped, que al cuarto de hora ya mandaba en el marcador. Soler había avisado cuatro minutos antes tras una falta sacada por Wass, pero en la acción del primer tanto no sólo participó el canterano sino que el mérito hay que atribuírselo a partes iguales a Rodrigo por ver el pase a su compañero y a Santi Mina por estar donde tenía que estar. Soler la cruzó al poste y el gallego, como no podía ser de otra manera con la incertidumbre propia de la situación que se vive en el Valencia, la metió prácticamente desde debajo de la portería.

Todo de cara pues para el Valencia. A los suizos les vino grande la situación de principio a fin, con balonazos con poco o ningún criterio y con una predisposición total al 'cuerpeo' llevado casi al límite. Después de la igualada y cuando parecía que se podía entrar de nuevo en la amenaza de depresión, otra vez apareció Carlos Soler para meterla al área donde se desmarcaba Santi Mina que tuvo suficiente con meter la bota para desviar la trayectoria. El gallego está de dulce. Los enchufa a pares. Dos en Zaragoza al Ebro y otros dos anoche. Un ejemplo para el resto. Aunque Rodrigo le sigue poniendo la misma voluntad de siempre, no está nada acertado. Lo de Gameiro y Batshuayi es para empezar a preocuparse.

Comenzaría la segunda parte con un Valencia algo dubitatitivo, sin la convicción necesaria para hacerse con el mando del partido. Con Guedes prácticamente negado tanto en la carrera como en el regate, volvió a aparecer Carlos Soler para inyectar la tranquilidad necesaria y cerrar el encuentro. La galopada del valenciano, que sufre cuando tiene que desbordar pero disfruta con espacios, la culminó de tiro cruzado él mismo pese al acompañamiento de Mina por el centro. Soler cerró de esta manera un encuentro bastante digno, al tomar parte de alguna que otra manera en los tres goles de su equipo. Más argumentos para Marcelino para que lo continúe cosiendo a la banda, a pesar de que en ocasiones Coquelin y Kondogbia aportan un fútbol demasiado plano y previsible. Cuando hay que trabajar los dos franceses garantizan músculo de sobra, pero cuando la tarea requiere algo más de visión, sufren.

Ya estaba más que resuelto el partido, pese a que a Marcelino le costaba sacar a su equipo de la zona cómoda del campo. Si hubiera tirado de más convicción el Valencia, si hubiera adelantado metros y cegado la poca visión que tenía el rival para sacar el balón controlado, el Young Boys posiblemente se habría llevado algún zarpazo más. Sólo Assalé aportaba algo de habilidad, porque el resto padecía por sus propias limitaciones. Les costaba hasta controlar al primer toque un pase o avanzar un par de metros con el balón en los pies. A los suizos, el partido se les hizo demasiado largo y Mestalla, sin llenar, un escenario para tenerlo en el recuerdo.

Con cierta perspectiva y en lo que se refiere al Valencia, lo de ayer hay que tomárselo en su justa medida: 2,7 millones a la saca; la esperanza de mantener vivas las opciones de meterse en los octavos de final; y la intención de esos tres goles sirvan para enterrar de una vez por todas esta especie de locura colectiva en la que habían entrado los jugadores, incapaces de meter un gol pese a gozar de una veintena larga de remates. Con mucho menos hizo tres tantos esta vez.

3 Valencia CF

Neto, Wass, Garay, Paulista, Gayá, Coquelin, Kondogbia (Vezo, m.87), Soler, Guedes (Ferran Torres, m.75), Rodrigo y Santi Mina (Gameiro, m.68)

1 Young Boys

Von Ballmoos, Mbabu, Lauper, Von Bergen, Benito, Sow, Sanogo, Fassnacht (Nsame, m.60), Ngamaleu (Sulejmani, m.46), Assalé y Hoarau (Aebischer, m.75)

GOLES:
1-0, m.13: Santi Mina. 1-1, m.36: Assalé. 2-1, m.41: Santi Mina. 3-1, m.55: Carlos Soler
ÁRBITRO:
István Kovács (RUM). Mostró tarjeta amarilla a los locales Santi Mina, Gayà y Carlos Soler y a los visitantes Ngamaleu, Mbabu, Benito, Lauper y Von Bergen. Expulsó, con tarjeta roja directa, a Sanogo (m.77) del Young Boys
INCIDENCIAS:
Partido de la cuarta jornada del grupo H de la Liga de Campeones disputado en el estadio de Mestalla ante 36.480 espectadores

Con la ventaja en el marcador, el Valencia abrió el segundo tiempo concediendo la posesión del balón al Young Boys, que se mostraba más abierto ante su necesidad de marcar.

Sin embargo, con el equipo de Gerardo Seoane apretando en busca de empatar de nuevo, un pase de Rodrigo a Carlos Soler se convertía en el tercer gol de la noche para los de Mestalla después de que una carrera del canterano acabase con un disparo cruzado con el que superó a Von Ballmoos.

Con el 3-1 el Valencia siguió aplicando la misma fórmula. El Young Boys tenía la pelota ante un Valencia buen ubicado en su parcela para hacer inútil el dominio territorial del equipo suizo, que apenas inquietaba la meta defendida por Neto.

Además, la expulsión de Sanogo allanó el camino del Valencia en la recta final del choque, en la que apenas pasó por apuros para cerrar la primera victoria en la presente Liga de Campeones tras cuatro partidos disputados.

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