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Diakhaby camufla la catástrofe

Valencia-Sevilla./EFE
Valencia-Sevilla. / EFE

El Valencia salva un punto pero no evita el tremendo enfado de Mestalla

Toni Calero
TONI CALEROValencia

No sale nada. Y cuando no sale nada, un gol en el último suspiro, el que debería liberar la adrenalina y conceder tregua en un año sombrío, queda desdibujado entre un mar de cartulinas blancas. Diakhaby se volvió loco celebrando el empate del minuto 92, pero Mestalla ya estaba a otra cosa. El tremendo enfado no era puntual. Un generalizado grito de cólera invadió el campo del Valencia por todo lo que pudo ser y no fue. La temporada del centenario nació torcida y nadie localiza la tecla que arregle el entuerto. Los delanteros no marcan goles; los rivales marcan en su primer intento; Marcelino continúa sin moverse un centímetro de un plan que ha cogido sabor añejo y Peter Lim se lleva otro doloroso golpe en su regreso a los asientos del palco VIP.

La pañolada fue el crudo desenlace de un encuentro que estuvo cerca de tener conclusiones catastróficas. El Sevilla se llevó de Valencia cuatro el año pasado, cuando Guedes era Guedes y el equipo de Marcelino, un avión que no se detenía por nada del mundo. En unos meses, el giro de 180 grados: ahora es el conjunto hispalense quien contempla desde bien arriba los problemas de un proyecto cuyo principal y necesario objetivo, la Champions, pende de un hilo.

El Sevilla pudo sentenciar en la segunda parte, pero la madera evitó los tantos de Banega y André Silva. Por ahí respiran las posibilidades del Valencia en su persecución de la cuarta plaza. La distancia con el Sevilla sigue siendo la misma (diez puntos) aunque con una jornada menos. Las cuentas no salen porque las victorias no llegan y la acumulación de decepciones sitúan al Valencia en un callejón sin salida. Si a mediados de diciembre está con 18 puntos, le incordia la obligación de hacer una segunda vuelta estratosférica para rondar los números que le permitan batallar por la Liga de Campeones en abril y mayo.

El tifo de bienvenida motivó al Valencia en los compases iniciales. De hecho, rondó el gol un par de veces, pero el paradón de Vaclik impidió el de Garay y cuando Carlos Soler le dio con la zurda se cruzó la cadera de Kjaer. El público quiso agarrarse, hizo bien, a la imponente puesta en escena del Valencia. Marcelino apostó por el bloque de la visita al Bernabéu pese al mal recuerdo. Kondogbia, eso sí, calentó banquillo mientras Coquelin disfrutaba de los minutos ganados de sobra en el césped. Del movimiento concreto se puede leer uno de los males de la temporada: ni aparece Kondogbia, pilar indiscutible en la 2017-2018, ni Guedes es capaz de librarse de los problemas físicos para jugar como jugaba. En el primer esprint quedó patente la impotencia del portugués, que hace el sacrificio de ayudar al equipo, en palabras del técnico, pero a quien la situación le sitúa en tierra de nadie. De momento, ni se cura ni desborda.Fue bajando la temperatura y clarificó su idea el Sevilla. Eran tres centrales en ataque (Mercado, Kjaer y Sergi Gómez) y hasta cinco defensas, contando a Promes y Escudero, cuando el Valencia dominaba el balón. Machín ha trasladado de Girona su planteamiento y se refugia en el talento de futbolistas como Banega, 'Mudo' Vázquez o Sarabia para ir superando barreras. El Valencia hizo todo el desgaste durante la primera mitad ante un rival contemplativo y que, visto lo visto al final, estaba madurando el choque. Los avisos de Estrada Fernández a Marcelino se sucedían con el equipo blanquinegro acercándose -sin malicia- a la portería de Vaclik.

Lo que pasó tras el descanso desnudó al Valencia. Se descargaba la batería local con Soler probándolo desde todas los sitios posibles y el Sevilla extrajo oro de su paciencia. Tras un mal rechace de la defensa remató Ben Yedder y Sarabia se escabulló de la marca para fusilar a Neto. Con el 0-1 y un abandono por KO de Gabriel Paulista planeó un cambio de escenario. Pero Marcelino se aferra al 4-4-2 bajo todo término y condición. Saltó Diakhaby como pareja de Garay y con ese dibujo perdería, empataría o ganaría el Valencia. «Somos los mismos del año pasado y trabajamos con las misma herramientas. Entonces salían las cosas y ahora no salen», concluyó Marcelino después de que la moneda, finalmente, no fuera cruz ni cara.

El Sevilla aceptó el reto de aguantar esa media hora sin miedo a correr al espacio. El Valencia, por contra, jugaba dos partidos. Mucha tela que cortar. Por un lado, acertar rápido con el gol. Por otro, lidiar con los nervios propios y aquellos que venían impulsados de la grada. La salida de Batshuayi por Mina generó división de opiniones, Parejo empezó a recolectar pitos prácticamente en cada intervención y Anil Murthy escuchaba duros reproches que resonaban dentro y fuera del terreno de juego. Con ese panorama alcanzaba el Valencia el último tercio de un partido vital. Y un par de errores del equipo cuando estaba volcado sobre la portería sevillista pudieron significar el 0-3. Soler había rozado el empate, Wass también, pero la situación se había enrarecido de forma definitiva y casi nadie ya mantenía la esperanza de salvar el punto.Sólo el fallo de Vaclik en la salida y un Diakhaby que aprovechó su punto fuerte para marcar de cabeza propiciaron que la catástrofe se camuflara en lo que a clasificación se refiere. El mosqueo ambiental discurre por otro sendero. La eliminación de la Champions escuece pero entra dentro de la lógica caer en un grupo con la Juventus y el Manchester United. Nada tiene que ver con la actuación del Valencia en la Liga, sustento del vestuario y los despachos, la competición que marca presente y futuro de la entidad. Está el conjunto blanquinegro contra las cuerdas y la única forma de no besar la lona pasa por ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Lo dijo un sabio.

1 Valencia CF

Neto, Wass, Garay, Gabriel Paulista (Diakhaby, m.63), Gayà, Carlos Soler, Parejo, Coquelin, Guedes (Cheryshev, m.62), Rodrigo y Santi Mina (Batshuayi, m.69)

1 Sevilla FC

Vaclik, Promes, Mercado, Kjaer, Sergi Gómez, Escudero, Sarabia, Banega, Vázquez (Amadou, m.77), Ben Yedder (Muriel, m.85) y André Silva

GOLES:
0-1, m.55: Sarabia. 1-1, m.90+: Diakhaby
ÁRBITRO:
Estrada Fernández (Comité catalán). Sin amonestaciones por el Valencia, mostró cartulinas por el Sevilla a Vázquez, Promes, Mercado y Muriel
INCIDENCIAS:
Partido de la décimo quinta jornada de Liga disputado en el campo de Mestalla ante 40.057 espectadores. Acudió al encuentro el empresario de Singapur, Peter Lim, máximo accionista del Valencia

 

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