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Parejo endulza el trámite

Valencia-Celtic./REUTERS
Valencia-Celtic. / REUTERS

El Valencia, a octavos tras romper una racha de 250 minutos sin gol en casa

PEDRO CAMPOSValencia

Parejo no sabe relajarse en el sofá en su día libre. Es de los que barre, friega el suelo, adecenta los baños y corta el césped de su vivienda. No hay domingo en su calendario. Y lo hace de lujo. Huye de cumplir el trámite. Nada de ley del mínimo esfuerzo. Dedicación máxima y toques magistrales. La casa del capitán valencianista es Mestalla. Sobre el verde baña con azúcar hasta los momentos más tediosos. Incluso en la jornada que tenía que haber visto el partido sentado junto a Marcelino. Parecía que era el momento de descansar para estar fresco en la semifinal copera ante el Betis y en el ataque final al Sevilla para tomar posiciones de Champions en la competición doméstica. Pero no. Ni quiere el técnico ni lo pretende el líder blanquinegro. La formalidad del partido de vuelta tras la victoria valencianista en Glasgow parecida abocada a otro ejemplo de ineficacia atacante. Sin goles en el coliseo de la avenida de Suecia ante la Real Sociedad y el Espanyol. Pero el pie derecho de Parejo clonó la batuta de Barenboim para posar un balón en la cabeza de Wass, el danés repicó la sintonía y dejó el esférico a Gameiro para que lograra su cuarto tanto como valencianista. A octavos de final de la Europa League por la vía rápida y con postre. El conjunto de Marcelino truncaba una lastimosa racha de 250 minutos sin anotar en su hogar.

El Valencia conocerá hoy a su rival y sabrá, además, si Garay tiene baja para rato. El central argentino torció el gesto en el minuto 21 por unas molestias musculares en su muslo derecho. Con la duda de Paulista, con Diakhaby sin madurar y con Roncaglia recién llegado, se plantea un problema central para Marcelino. Fue la mala noticia del día. Porque hasta el técnico se atrevió a dar minutos a la gran esperanza. Kang In disfrutó de un ratito y tuvo la ocasión de marcar. Hubiera sido el postre más delicioso.

1 Valencia CF

Neto, Wass (Kang In Lee, m.76), Garay (Coquelin, m.22), Diakhaby, Lato, Ferran Torres, Carlos Soler, Parejo, Guedes, Ruben Sobrino (Gameiro, m.68) y Santi Mina

0 Celtic FC

Bain, Toljan, Ajer, Boyaya, Simunovic, Hayes, McGregor, Brown, Forrest (Edouard, m.63), Christie y Burke (Johnston, m.73)

GOL:
1-0, m. 71: Gameiro
ÁRBITRO:
Deniz Aytekin (Ale). Amonestó por el Valencia a Diakhaby y por el Celtic a Brown y Hayes. Expulsó por acumulación de amonestaciones al visitante Toljan (m.37)
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Liga Europa con la asistencia de unos 36.600 espectadores, de ellos alrededor de 2.500 seguidores del equipo escocés

No fue un encuentro plácido. Brendan Rodgers ideó una estrategia que sólo se sostenía si su equipo marcaba pronto. Presión, ataques verticales y a confiar en la fortuna. A los tres minutos ya había dispuesto de una ocasión que atajaba el manco Neto -hasta con un dedo roto es mejor que el 99 por ciento de los porteros-. Instantes después volvía el Celtic a acercarse a la portería local. Marcelino torcía el gesto. No había querido revolucionar el once para evitar sustos y por ahora sólo encontraba sobresaltos. Rubén Sobrino pudo calmar a su guía pero el ex del Alavés no ejerció de delantero egoísta y cuando estaba solo ante el portero prefirió no molestar a Guedes y le dio un balón imposible para el portugués. Mientras los escoceses apretaban, Garay se marchaba y entraba Coquelin al campo. El francés era suplente porque tenía molestias. Un ibuprofeno y a currar. Justamente el recién ingresado en el campo cometía un fallo impropio de él y dejaba el balón franco al delantero Burke, pero es tan limitado que se aturulló y evitó un susto. Luego fue Hayes el que también la tuvo para marcar y de repente aparecieron los pitos en Mestalla. Los acalló Marcelino al advertir al pueblo de que venían de un cero a dos.

Y llegó el punto de inflexión del partido. Toljan, el pardillo Toljan, cometió dos faltas en poco tiempo que le enviaron a la ducha. El Celtic se quedaba con diez futbolistas en el minuto 36 y la vida podía ser maravillosa. Lo fue. El Valencia se puso a jugar y a tener ocasiones de gol. En cuatro minutos dispuso de tantas opciones muy claras para ejecutar al conjunto escocés. Primero con un chut de Carlos Soler, luego Parejo en semifallo que sacó el portero cuando el balón se colaba, más tarde la tuvo Ferran con su pierna menos buena y para acabar fue Santi Mina el que se topaba con Bain. Fue como el terremoto de una mascletà, mucho ruido acompasado. Pero al descanso se llegaba con cero a cero. Otra vez.

En los minutos del bocadillo algunos aficionados buscaban los ajos que había pedido Marcelino para acabar con el mal fario. O no estaban o estaban mal plantados. En la segunda fase era otra vez el delantero gallego el que la tenía nada más empezar. De nuevo volvían a torcerle el gesto al sacar el balón desde la línea de meta. Wass se multiplicaba por la banda derecha y en una de ellas tuvo la opción de chutar a portería. No se lo pensó, pero el portero se agigantaba. En pleno asedio valencianista el Celtic quiso molestar con un cabezazo de Ajer. Pero nada pasó. Marcelino se intranquilizaba y decidió que era el momento del segundo cambio. Gameiro al campo. Y el técnico volvió a triunfar. A los dos minutos de estar en el terreno de juego el francés no se atrevió a destrozar la obra maestra de Parejo. El capitán golpeó majestuoso el esférico hacia Wass, este cabeceó al área y allí estaba el cazagoles para hacer su trabajo. Para eso se le paga.

Se acabó lo que se daba. Los últimos veinte minutos sirvieron para que algunos aficionados quisieran evitar el atasco y para que otros gozaran de examinar a Kang In. Es pequeñito y parece pesado, pero cuando la toca con su zurda a más de uno se le pone la piel de gallina. Hasta pudo marcar. Era el minuto 92, el surcoreano se plantó en la línea de gol escocés y aprovechó un remate en semifallo de Santi Mina, pero no logró el éxito. Mala suerte. El año que viene será, seguro, el mejor acompañante de Parejo y, si finalmente vuelve a coger la forma, de Guedes. El portugués comenzó horrible el partido y lo acabó correcto. Al menos ya jugó noventa minutos.

El Valencia está donde debe estar. Vivo en la Liga, jubiloso en la Europa League y radiante en la Copa. Todo esto cuando parecía hace dos meses que se acababa el mundo. Muchos ya querían a Marcelino en su Asturias natal y a medio equipo en el paro. Mateo Alemany mantuvo el tipo y los éxitos deportivos están a la vuelta de la esquina. Y con Parejo todo es más bonito. Que no descanse nunca.