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Copa del Rey: Gameiro avista la gran final

Real Betis-Valencia CF. / Agencias

El francés transforma una eliminatoria que estaba casi perdida para el Valencia CF

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Hora y media y a la final. El Valencia tiene abierta una puerta para ver de cerca el trofeo de Copa del Rey. El centenario parece que va a resultar espectacular. Sólo falta ponerle la guinda dentro de tres jueves en Mestalla, puesto que lo más difícil parece que ya se ha hecho. No sólo se resistió en la caldera del Villamarín sino que se marchó del estadio con los aires de grandeza de un equipo que superó la propia adversidad de verse con un 2-0 en contra en el marcador.

Cheryshev y un genial Gameiro pusieron patas arriba una eliminatoria de esas que sabes cómo empiezan pero no tienes ni idea de cómo van a acabar. El Valencia tendrá que aplicarse con igual de criterio e inspiración para la vuelta, pero lo más difícil ya está hecho. Un simple 0-0 o un caprichoso empate a uno habrá puesto al equipo de Marcelino de nuevo en el Villamarín, pero esta vez en mayo y por una final que el asturiano nunca ha podido saborear y eso que éste es su quinto intento.

Pensar que está resuelta y que sólo será un mero trámite es caer en un error que nadie con un mínimo sentido común puede creer. Mestalla volverá a tener su parte de protagonismo para empujar, como hizo ayer la grada verdiblanca anoche, a su equipo. El himno, cantado por los eufóricos aficionados, se escuchó en el recinto andaluz cuando los jugadores de uno y otro equipo meditaban en el vestuario sobre lo ocurrido. En el blanquinegro, fiesta contenida por haber dado una lección de superación ante la adversidad de verse contras las cuerdas y casi eliminados; en el verdiblanco la decepción de no saber por dónde le había metido el cuchillo el rival. Justo cuando parecía que el Valencia se despedía de la eliminatoria, se dio la vuelta a la situación. Fueron veinte minutos de auténtica locura y parece que el Valencia está más que acostumbrado a dejarlo todo para el final. Por eso con 2-0 en el marcador y con la excepcional aportación que supuso Gameiro, un equipo casi entregado a las circunstancias se transformó en un arma casi letal. Entre Gameiro y Rodrigo no sólo evitaron el desmoronamiento del grupo sino que tiraron de él en el momento más decisivo, aplicando criterio, velocidad y sobre todo inspiración para hacer el primero con la colaboración de Parejo en el robo y Cheryshev en el remate, y para construir el segundo con el francés como principal impulsor de la contra decisiva.

Hasta ahí, hasta ese minuto 70 en el que el ruso hizo el 2-1, el partido experimentó un extraño vaivén. Por unos momentos el Valencia pareció encontrarse cómodo protegiéndose en su campo; por otros despertó intentándolo con más intención que acierto; luego vino la fase de crecimiento local (el porcentaje de posesión llegó a situarse en un 70-30%); para acabar golpeando los valencianistas sin dejar tiempo al rival para que volviera a recuperarse.

El 2-2 no admite dudas respecto a lo que pasó sobre el césped. Fue un partido como se esperaba a priori, con dos equipos de autor interpretando de maneras diferentes el mismo guión. Lo verdiblancos, sabiendo su superioridad en el centro del campo, esperaron a que la lógica apareciera. Siempre con Canales como elemento de referencia, el Betis se adaptó a un manejo constante del balón. De aquí para allá, pero sobre todo por la derecha, buscando la posible descoordinación entre Cheryshev y Gayà. Atrás parecía que aguantaban con cierta solvencia Garay y Paulista, mientras que Junior no inquietaba mucho a Piccini. Por eso dio la sensación desde el principio de que el Valencia apostaba descaradamente por la resistencia general buscando una contra para hacer daño. El problema es que no llegaba la ocasión y cuando la tuvieron no supieron. El primero que la tuvo fue Rodrigo tras un servicio de Soler que el meta desvió a córner; acto seguido Santi Mina remataría el saque de esquina; dos minutos después el gallego de atragantaría de balón en una transición rápida que había dejado a Cheryshev en mejor disposición, y después de ese córner que se provocó sería Paulista el que lo intentó de cabeza por muy poco. Cuatro remates y todos fallidos. Ahí se acabó la presencia valencianista en el primer tiempo. Poco se fue readaptando y echando atrás hasta permitir que tras un inocente despeje de Gayà a córner, Loren cabeceara para dentro haciendo la primera muesca de la noche. El Villamarín se vino abajo. Fue justo antes del descanso y quedaba entonces la duda de si el Betis se iba a conformar; si el Valencia iba a sostenerse, o si iba a salir decidido a plantarle cara al rival.

Y lo que pasó fue que de un casi autogol verdiblanco nada más iniciarse el segundo tiempo, los valencianistas se fueron poco a poco apagando. El miedo a dejar espacios o la prudencia, llámese como se quiera, hizo que los béticos fueran sacando provecho de su mayor elasticidad. Lo que nadie esperaba fuera que llegara el segundo, y mucho menos de la forma en que llegó. Joaquín se las puede saber todas porque edad tiene para ello, pero su saque de esquina pasó la línea sin que Jaume pudiera evitarlo y sin que ningún defensa estuviera en ese primer palo como suele ser habitual. El VAR ajustició la osadía del meta de Almenara y el partido entró en una fase dramática para el Valencia. Una cosa es pedir la épica de Mestalla y otra poco menos que un milagro.

Hacerle un 2-0 al Betis es poco menos que imposible, sobre todo porque Setién estira como un chicle a su equipo buscando siempre el corazón del rival. La diferencia esta vez es que se encontró con una pareja que ha pasado de no dar ni una a derechas a ser casi una pesadilla para los defensas. Gameiro y Rodrigo transformaron el miedo en euforia.

2 Real Betis

Joel Robles, Mandi, Bartra (Javi García, min. 10), Sidnei, Junior Firpo (Francis, min. 80), William Carvalho, Lo Celso, Joaquín, Guardado, Canales y Loren Morón (Jesé, min. 78).

2 Valencia CF

Jaume, Piccini, Garay, Gabriel Paulista, Gayà, Coquelin (Kondogbia, min. 58), Parejo, Cheryshev, Carlos Soler (Wass, min. 78), Rodrigo y Santi Mina (Gameiro, min. 58).

goles:
1-0: min. 45, Loren Morón. 2-0: min. 54, Joaquín. 2-1: min. 70, Cheryshev. 2-2: min. 92, Gameiro.
árbitro:
Carlos del Cerro Grande (Comité madrileño). Amonestó a Junior, Rodrigo, Carlos Soler y Parejo.
incidencias:
Partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey disputado en el Benito Villamarín, ante 57.123 espectadores.

 

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